Puntos clave
• Un acueducto no visible refuerza el suministro regional de agua.
• Transporta 20,000 galones (75,708 litros) de agua por minuto cuesta arriba.
• Aumenta la capacidad de respuesta frente a las sequías.
MESA — La mayoría de los automovilistas que cruzan el puente Gilbert Road desconocen que, justo debajo de ellos, se encuentra una de las obras hidráulicas más importantes construidas recientemente en Arizona.
Instalado bajo la estructura del puente y prácticamente invisible para cualquiera que no la observe desde el lecho del río, un acueducto de 3.5 millas (5.6 kilómetros) transporta agua cuesta arriba hasta el Canal Arizona. No domina el paisaje, no sobresale en el horizonte ni se ha convertido en un punto de referencia. Sin embargo, su importancia supera con creces lo que alcanza a percibir la vista.
Las obras que requieren mayor visión a largo plazo, fuertes inversiones, una ingeniería de gran complejidad técnica y años de coordinación suelen ser, paradójicamente, las que menos llaman la atención. Como las raíces de un mezquite en el desierto, permanecen ocultas mientras sostienen silenciosamente la vida que florece en la superficie. El proyecto del Acueducto Gilbert Road es una de esas bases invisibles: una arteria moderna concebida no para llamar la atención, sino para garantizar un suministro confiable
Tras más de una década de planeación y cinco años de construcción, Salt River Project (SRP por sus siglas en inglés; también Proyecto del Río Salado) presentó oficialmente la obra el jueves, y permitió a los medios de comunicación observar por primera vez el flujo de agua desde el nuevo sistema hacia el Canal Arizona. Más que una ceremonia inaugural, el momento simbolizó la culminación de un ambicioso proyecto de ingeniería pensado para fortalecer la seguridad hídrica del Valle de Phoenix en un escenario marcado por la incertidumbre climática.
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El futuro del agua en Arizona depende de mucho más que la lluvia
El agua siempre ha definido la historia de Arizona, pero los retos actuales van mucho más allá de las precipitaciones estacionales.
Gran parte del centro del estado depende del río Colorado, cuya capacidad para abastecer a la región enfrenta presiones cada vez mayores tras más de dos décadas de sequía, el aumento de las temperaturas y una demanda creciente en todo el suroeste de Estados Unidos. La disminución de los niveles de los embalses convirtió a Arizona en uno de los primeros estados en enfrentar recortes obligatorios de suministro bajo las declaratorias federales de escasez de agua.
Las reducciones han afectado principalmente al sector agrícola abastecido por el Proyecto Arizona Central (Central Arizona Project), especialmente en el condado de Pinal y otras regiones productoras, donde numerosos agricultores han tenido que disminuir el riego, dejar tierras en descanso o recurrir a fuentes alternativas de agua subterránea.
Aunque los sistemas municipales han mantenido un suministro estable, las autoridades responsables del agua han intensificado sus esfuerzos para diversificar las fuentes de abastecimiento, incrementar las reservas disponibles y hacer más flexible la infraestructura existente.
En ese contexto, proyectos que antes podían parecer opcionales hoy se han vuelto esenciales.
Por ello, el proyecto del Acueducto Gilbert Road representa mucho más que una nueva obra pública: constituye una inversión estratégica en la resiliencia hídrica de la región.
Flexibilidad para responder cuando más se necesita
A diferencia de una presa o un nuevo embalse, esta infraestructura no genera agua adicional. Su principal aporte consiste en ofrecer algo cada vez más valioso para la gestión moderna del recurso: la capacidad de transportar el agua hacia donde se necesita conforme cambian las necesidades del sistema.
El sistema transporta agua desde los pozos de producción de SRP y desde el Proyecto de Almacenamiento Subterráneo Granite Reef, uno de los bancos de agua subterránea más importantes de Arizona, hasta el Canal Arizona, al norte del río Salado.
Esta conexión brinda a SRP mayor margen de maniobra para redistribuir el suministro hacia distintas comunidades del Valle durante periodos de sequía, trabajos de mantenimiento o cambios en la demanda. En términos prácticos, fortalece la capacidad de respuesta antes de que una reducción en el suministro se convierta en una emergencia.
Como se mencionó anteriormente, la infraestructura se extiende a lo largo de 3.5 millas (5.6 kilómetros) y tiene la capacidad de transportar aproximadamente 20,000 galones (75,708 litros) de agua por minuto… cuesta arriba.
Para hacerse una idea de sus dimensiones, el acueducto mide 36 pulgadas (91 centímetros) de diámetro, prácticamente el ancho de una puerta de casa. Su interior es lo bastante amplio para que un adulto pueda permanecer agachado mientras aún queda espacio sobre su cabeza. A través de ese conducto circula cada hora un volumen de agua suficiente para llenar alrededor de 20 albercas privadas promedio.
Mover semejante cantidad de agua en ascenso requiere bombas de alta potencia, sofisticados sistemas de control de presión y una coordinación precisa entre pozos, instalaciones de almacenamiento y canales.
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Una obra que pasa inadvertida para la mayoría bajo el puente Gilbert Road
Quizá el aspecto más extraordinario del proyecto sea también el menos visible.
En lugar de instalar el acueducto bajo el lecho del río Salado, los ingenieros lo suspendieron debajo del nuevo puente Gilbert Road, construido por el Departamento de Transporte del Condado de Maricopa e inaugurado al tránsito vehicular a principios de 2025.
La estructura cumple ahora una doble función. En la parte superior, miles de vehículos cruzan diariamente el río. Debajo, un enorme acueducto de acero transporta agua de forma silenciosa hacia el Canal Arizona.
Quienes no recorran el área bajo el puente difícilmente sabrán que ese sistema existe.
Otro tramo del proyecto obligó a los ingenieros a instalar el acueducto por debajo de la autopista Beeline mediante tecnología de perforación horizontal sin zanja, lo que permitió atravesar la vialidad con una mínima alteración de la superficie.
La complejidad de estas maniobras refleja una realidad que pocas veces percibe el público: las grandes obras de infraestructura rara vez revelan su complejidad a simple vista. Buena parte del verdadero desafío técnico permanece bajo tierra… o, como en este caso, debajo de un puente.

Una alianza regional pensada para las próximas generaciones
El acueducto forma parte de una estrategia mucho más amplia para fortalecer el abastecimiento regional.
Como parte del proyecto también se instalarán cinco nuevos pozos de alta capacidad junto al Proyecto de Almacenamiento Subterráneo Granite Reef, una instalación operada por SRP en colaboración con las ciudades de Scottsdale, Mesa, Phoenix, Gilbert, Chandler y Tempe.
Durante los años de abundancia de agua, el proyecto de almacenamiento subterráneo permite almacenar los excedentes bajo el desierto. Cuando se presentan sequías o escasez de agua, esas reservas pueden recuperarse y distribuirse mediante sistemas como el proyecto Gilbert Road Pipeline, reforzando la confiabilidad del suministro para millones de habitantes del Valle.
La iniciativa también refleja un modelo de cooperación poco común.
SRP trabajó conjuntamente con la Comunidad Indígena Salt River Pima-Maricopa y el Departamento de Transporte del Condado de Maricopa, lo que demuestra que la colaboración entre distintas instituciones resulta cada vez más importante para afrontar los retos hídricos de largo plazo.
Mientras el área metropolitana de Phoenix continúa creciendo y la incertidumbre climática exige cada vez más a todas las fuentes de abastecimiento disponibles, fortalecer la resiliencia exige algo más que ahorrar agua. Requiere infraestructura capaz de adaptarse a las condiciones que imponga el futuro.
Ubicación del Acueducto de Gilbert Road
La infraestructura que casi nadie ve
Algunas obras públicas terminan convirtiéndose en símbolos urbanos. Otras se integran discretamente al paisaje.
El proyecto del Acueducto Gilbert Road pertenece a esta última categoría.
Su construcción demandó años de planeación antes de instalar el primer tramo de acueducto. Requirió una compleja labor de ingeniería, inversiones sostenidas y la coordinación de múltiples organismos públicos. Fue concebido no solo para resolver las necesidades actuales, sino para anticiparse a los retos de las próximas décadas.
Irónicamente, el éxito de esta obra probablemente se medirá por lo desapercibida que pase. Si los habitantes del Valle continúan abriendo el grifo sin interrupciones durante futuras sequías, pocos pensarán en la tubería de acero suspendida bajo un puente sobre el río Salado.
Porque ese es, precisamente, el propósito de la infraestructura.
Como las raíces ocultas de un mezquite, los sistemas que hacen posible la vida moderna realizan su labor más importante lejos de la vista. Bajo el puente Gilbert Road, el agua fluye ahora en silencio por el acueducto del proyecto Gilbert Road Pipeline, transportando más de 20,000 galones por minuto hacia el Canal Arizona y fortaleciendo, sin llamar la atención, la capacidad de Arizona para afrontar un futuro hídrico cada vez más incierto.
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