Las aguas residuales se integran al modelo hídrico de Phoenix como parte de su estrategia de suministro sostenible.
Puntos clave
• Phoenix impulsa la conversión de aguas residuales en agua potable.
• Busca reducir la dependencia del río Colorado ante la sequía.
• Fortalece el suministro hídrico para el crecimiento a largo plazo.
PHOENIX — En una ciudad desértica donde el agua siempre ha definido tanto la supervivencia como el crecimiento, Phoenix está impulsando una estrategia que replantea uno de sus recursos más ignorados: las aguas residuales.
Ante una sequía prolongada, la presión creciente sobre el río Colorado y el aumento sostenido de la población, la ciudad está invirtiendo en tecnología avanzada para purificar aguas residuales y convertirlas en agua potable. Este enfoque forma parte de una tendencia más amplia en el oeste de Estados Unidos, donde las ciudades buscan reutilizar el agua para enfrentar la escasez.
Funcionarios de Phoenix consideran que la iniciativa es fundamental para el futuro de la ciudad. Nazario Prieto, subdirector del Departamento de Servicios de Agua, señaló que la reducción en el suministro del río Colorado podría derivar en recortes significativos y que el programa de purificación está diseñado para ayudar a compensar parte de esas pérdidas con el tiempo.
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Reutilización del agua: una respuesta a la escasez en el desierto
La iniciativa, conocida como Pure Water Phoenix, consiste en someter el agua residual tratada a múltiples procesos de purificación, como ultrafiltración, ósmosis inversa y oxidación avanzada con luz ultravioleta. Estas tecnologías eliminan sólidos, patógenos, sales disueltas y contaminantes microscópicos, produciendo agua que cumple o supera los estándares federales y estatales para consumo humano.
El agua resultante inicialmente carece de minerales, por lo que se le añaden nuevamente antes de ser distribuida.
Actualmente, Phoenix depende en gran medida de fuentes superficiales como los ríos Colorado, Salt y Verde. Históricamente, cerca del 98% de su suministro proviene de estas fuentes, lo que deja a la región vulnerable ante la sequía y la creciente demanda.
El impulso hacia la reutilización del agua también retoma una tradición ancestral. Mucho antes del desarrollo de la ciudad moderna, los pueblos hohokam construyeron una extensa red de canales en el Valle del Río Salt, lo que permitió sostener la agricultura en un entorno árido mediante una gestión cuidadosa del agua.
De aguas residuales a agua potable: el futuro del suministro en Phoenix
Phoenix planea desarrollar tres plantas de purificación avanzada como parte de su estrategia a largo plazo. En conjunto, estos proyectos aportarán millones de galones de agua purificada al día, reduciendo la dependencia de fuentes externas.
El primero de estos proyectos se desarrolla en el norte de Phoenix, en la planta de tratamiento Cave Creek, que está siendo modernizada para convertirse en una instalación de nueva generación capaz de producir agua potable a partir de agua reciclada.
Una vez en operación, la planta tendrá capacidad para producir cerca de 7 millones de galones diarios de agua potable, suficiente para abastecer a aproximadamente 25,000 hogares, con posibilidad de expansión en el futuro.
Como parte del avance de la obra, equipos técnicos realizaron esta semana una prueba de llenado de un estanque con capacidad aproximada de 1 millón de galones, con el fin de evaluar el desempeño del sistema.
El proyecto comenzará utilizando un modelo de reutilización indirecta, en el que el agua purificada se infiltra en acuíferos o se almacena en reservorios antes de recibir un tratamiento final y ser distribuida. En años recientes, las autoridades regulatorias en Arizona han ampliado las normas para permitir tanto la reutilización indirecta como la directa.
Además de Cave Creek, la ciudad planea construir otras dos instalaciones. Una de ellas, conocida como North Gateway, cuenta con financiamiento federal y ampliará la capacidad de Phoenix para convertir aguas residuales en agua potable. Una tercera planta, aún mayor, está prevista en el complejo de tratamiento de aguas residuales de la avenida 91, en el oeste del área metropolitana.
Desafíos, percepción pública y el camino hacia la aceptación
Phoenix no está sola en este esfuerzo. Otras ciudades del estado, como Tucson, también avanzan en proyectos similares, mientras que Scottsdale ha impulsado campañas públicas —incluyendo colaboraciones con cervecerías— para generar aceptación en torno al uso de agua reciclada.
Quienes respaldan esta tecnología señalan que ofrece una solución sostenible y controlada localmente, que reduce la dependencia de fuentes externas y crea un sistema más resiliente. Sin embargo, persisten desafíos, entre ellos la percepción pública, los costos iniciales y la necesidad de monitoreo constante.
Para Phoenix, el tema va más allá del medio ambiente. El acceso a un suministro confiable de agua es fundamental para el desarrollo de vivienda, la expansión industrial y la estabilidad económica en una de las áreas metropolitanas de más rápido crecimiento en el país.
A medida que avanzan las obras en Cave Creek y se desarrollan los proyectos futuros, la ciudad apuesta a que su crecimiento dependerá cada vez menos de nuevas fuentes de agua y más de aprovechar mejor las que ya tiene: transformar aguas residuales en un recurso renovable, galón por galón.
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