El SPLC documentó 1,262 grupos de odio y antigubernamentales extremistas en Estados Unidos durante 2025.
Tres puntos
• El SPLC documentó 1,262 grupos extremistas durante 2025.
• Menos organizaciones no significa necesariamente menor influencia política.
• Ideas extremistas ganan presencia en espacios políticos e institucionales.
ESTADOS UNIDOS — Casi una década después de que Barriozona Magazine examinara el crecimiento de los grupos de odio en Estados Unidos durante la primera campaña presidencial de Donald Trump, el panorama descrito por el Centro de Estudios Jurídicos sobre la Pobreza del Suroeste (SPLC por sus siglas en inglés) ha cambiado sustancialmente.
En 2025, el SPLC documentó 555 grupos de odio y 707 grupos antigubernamentales extremistas, para un total de 1,262 organizaciones. La cifra es menor que las 1,371 registradas en 2024 y las 1,430 contabilizadas en 2023. Sin embargo, para la organización, esa reducción no significa necesariamente una disminución equivalente de la influencia del extremismo.
De 917 grupos en 2016 a un panorama diferente
Cuando este artículo fue publicado originalmente en 2017, el SPLC había identificado 917 grupos de odio activos durante 2016, frente a 892 un año antes. Entre los cambios más notorios estuvo entonces el crecimiento de grupos antimusulmanes, que pasaron de 34 en 2015 a 101 en 2016.
El SPLC vinculó aquel periodo de crecimiento y radicalización con un ambiente de fuerte polarización política y con la retórica de la campaña presidencial de Trump, particularmente sobre inmigrantes mexicanos y musulmanes.
Pero las cifras actuales requieren una distinción importante. Los 1,262 grupos de 2025 no equivalen a 1,262 grupos de odio. El total se compone de dos categorías: 555 grupos de odio y 707 organizaciones antigubernamentales extremistas.
Por ello, tampoco es correcto comparar directamente los 917 grupos de odio de 2016 con los 1,262 grupos combinados de 2025 como si se tratara de la misma medición.
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Menos organizaciones, mayor influencia política
La tendencia reciente muestra una disminución del número combinado de organizaciones identificadas por el SPLC: 1,430 en 2023, 1,371 en 2024 y 1,262 en 2025.
Pero el nuevo informe, The Year in Hate & Extremism 2025, lleva un subtítulo revelador: From Extreme to Establishment —de lo extremo al establishment—. El SPLC centra ahora parte de su análisis en la manera en que ideas, estrategias y actores de la derecha radical han encontrado espacios de influencia dentro de instituciones políticas y gubernamentales.
Esta interpretación continúa una tendencia que la organización ya había destacado en su informe de 2024, cuando sostuvo que grupos de la derecha radical estaban aumentando su influencia en los gobiernos local, estatal y nacional.
El cambio también refleja la transformación del propio extremismo. Una organización puede desaparecer mientras sus ideas continúan circulando a través de redes sociales, comunidades digitales, campañas políticas o movimientos descentralizados. El SPLC ha reconocido desde hace años que el número de grupos constituye un indicador útil, pero imperfecto, porque internet ha difuminado las fronteras de las organizaciones extremistas tradicionales.
Trump, inmigración y el nuevo escenario
Donald Trump sigue ocupando un lugar importante en el análisis del SPLC, aunque el contexto es muy distinto al de 2017.
Entonces, Trump acababa de llegar por primera vez a la Casa Blanca después de una campaña cuya retórica sobre mexicanos, inmigración y musulmanes fue celebrada por sectores nacionalistas blancos.
Ahora, durante su segundo mandato, el SPLC sostiene que determinadas narrativas anteriormente asociadas con sectores de la extrema derecha han adquirido mayor presencia en el discurso político convencional.
Una de ellas es la teoría conspirativa del llamado “gran reemplazo” o “genocidio blanco”, según la cual la población blanca estaría siendo deliberadamente sustituida mediante inmigración y cambios demográficos. En su informe correspondiente a 2024, el SPLC señaló la expansión de esta narrativa hacia sectores más amplios de la derecha.
La inmigración se convierte así en uno de los principales puntos de convergencia entre el debate político legítimo sobre seguridad fronteriza y políticas migratorias, por una parte, y discursos extremistas que presentan a poblaciones enteras como una amenaza racial o cultural, por otra.
Esa distinción es importante: una posición restrictiva sobre inmigración no constituye por sí misma extremismo, ni una política de la administración Trump equivale automáticamente a las posiciones de un grupo incluido por el SPLC.

Arizona dentro del mapa del extremismo
Arizona tiene particular relevancia debido a su frontera con México y a su larga participación en debates nacionales sobre inmigración, seguridad fronteriza y autoridad gubernamental.
El estado también tiene antecedentes vinculados con movimientos antigubernamentales. Entre ellos se encuentra la Constitutional Sheriffs and Peace Officers Association, fundada por el exsheriff del condado de Graham Richard Mack. El movimiento de los llamados “sheriffs constitucionales” sostiene que los sheriffs poseen una autoridad que puede colocarlos por encima de determinadas acciones del gobierno federal.
En años recientes, el SPLC también ha identificado en Arizona organizaciones pertenecientes a distintas categorías ideológicas. Sin embargo, aparecer en el mapa significa únicamente que el SPLC ha documentado actividad de un grupo en determinada localidad; no implica que una comunidad, sus habitantes o sus autoridades respalden sus ideas.
Por esa razón, el mapa debe interpretarse como una herramienta para identificar actividad organizativa y no como una clasificación de ciudades o estados.

¿Qué significa ser un “grupo de odio”?
La etiqueta también requiere contexto.
El SPLC utiliza declaraciones, publicaciones, principios, dirigentes y actividades de una organización para determinar si sus creencias o prácticas atacan o denigran a una clase completa de personas, generalmente por características como raza, religión, etnicidad, orientación sexual o identidad de género.
La inclusión en el mapa no significa necesariamente que una organización haya cometido un delito. Del mismo modo, un “grupo de odio” no es sinónimo de un “crimen de odio”, que sí supone una conducta delictiva motivada total o parcialmente por prejuicio.
Esta diferencia resulta fundamental al interpretar las estadísticas y las designaciones del SPLC.
De contar grupos a medir su influencia
El panorama de los grupos de odio en Estados Unidos ha cambiado considerablemente desde que Barriozona Magazine abordó este tema en 2017.
La cifra combinada de organizaciones de odio y antigubernamentales extremistas ha descendido durante los dos últimos años registrados. Sin embargo, el SPLC considera que contar organizaciones ya no basta para comprender el fenómeno.
Redes sociales, movimientos descentralizados y participación política permiten que determinadas ideas continúen propagándose incluso cuando las organizaciones que originalmente las promovieron pierden miembros o desaparecen.
Casi diez años después, la principal interrogante ya no es solamente cuántos grupos de odio en Estados Unidos existen. El nuevo mapa del SPLC plantea otra cuestión: hasta qué punto ideas que antes permanecían en los márgenes han encontrado vías para incorporarse al discurso político y a espacios institucionales.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente el 18 de febrero de 2017 y revisado ampliamente en septiembre de 2026 para incorporar los datos más recientes del Southern Poverty Law Center, corregir cifras anteriores y actualizar el contexto, las categorías y la evolución del extremismo en Estados Unidos.
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