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Brad Will, documentalista independiente asesinado en Oaxaca

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El documentalista independiente Brad Will en el centro de Oaxaca poco después de su llegada a cubrir el conflicto entre el gobierno y el magisterio oaxaqueño. Días después perdería la vida durante una manifestación. Foto: Indymedia
El documentalista independiente Brad Will en el centro de Oaxaca poco después de su llegada a cubrir el conflicto entre el gobierno y el magisterio oaxaqueño. Días después perdería la vida durante una manifestación. Foto: Indymedia

Uno de muchos acontecimientos trágicos sucedidos en el estado de Oaxaca durante el conflicto de maestros en el año 2006, fue la muerte del ciudadano estadounidense Brad Will. Brad se había trasladado a esa entidad a principios del mes de octubre, con el propósito de documentar los acontecimientos que ahí se venían suscitando desde finales del mes de mayo de ese año. Su trabajo periodístico independiente se había caracterizado por cubrir manifestaciones de protesta relacionadas a varios movimientos sociales en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Sus reportes escritos y videos eran difundidos a través del Centro de Medios Independientes, Indymedia, una red global de periodistas autónomos, la cual se especializa en generar información independiente relacionada a la justicia social en todo el mundo.

Aunque después de su muerte era descrito principalmente como camarógrafo y reportero, Brad Will era esencialmente un activista radical de pensamiento anarquista. Su postura rebelde criticaba la política del gobierno de Estados Unidos, el capitalismo, y la globalización, entre otros. Habiéndose graduado con una Licenciatura en Inglés de una universidad en Pensilvania, Brad se inclinó hacia la literatura y la poesía. La semilla de su activismo comenzó a brotar en la universidad, pero no fue hasta que su gusto por la literatura lo llevó a reunirse con grupo de poetas activistas, que comenzó a desarrollar un pensamiento político y a dar salida a sus sentimientos de inconformidad.

En 1999, Brad Will tomó parte activa como organizador de las históricas protestas callejeras en contra de la Organización Mundial del Comercio, en la ciudad de Seattle, en el estado de Washington, las cuales representaron el surgimiento del movimiento en contra de la globalización. Brad fue arrestado entre cientos de otros activistas a causa de sus enfrentamientos con la policía, pero su participación fue una fuente de inspiración en su búsqueda del cambio social, especialmente porque el movimiento fue exitoso en abrir espacios de consenso y autonomía en contra del capitalismo. Compuestos mayormente por jóvenes radicales, otros grupos en los cuales participó Brad con bloqueos de carreteras, eran agrupaciones de eco-anarquismo de base, los cuales se oponían a la tala de bosques.

Los ideales de Brad continuaron afirmándose cuando vivió con grupos de anarquistas en Nueva York, en donde participó en las actividades de varios grupos como el de “Reclama las Calles” (RTS). Mucho de su trabajo lo enfocó a Nueva York y en contra de las políticas del alcalde Rudolph Giuliani. El activista norteamericano también formó parte de un movimiento basado en llevar un estilo de vida frugal y al margen de la economía tradicional. Dicha ideología consiste en recoger y comer alimentos que almacenes y fábricas de comida han retirado, y así mantenerse y sobrevivir sin necesidad de dinero. El activismo de Brad lo llevó a ser parte de otros movimientos relacionados a la justicia social, los derechos humanos, y otras causas a favor de la defensa del medio ambiente en varias ciudades de Estados Unidos. Al regresar de sus viajes continuaba su activismo en Nueva York.

En los años más recientes, Brad se avocó a la tarea de hacer documentales para el Centro de Medios Independientes y otros medios alternativos, dedicándose principalmente a grabar manifestaciones y marchas, participando a la vez en varias protestas y actividades de eco-activismo. Brad se interesó en el periodismo independiente a causa de su disconformidad con la manera en que los medios de comunicación corporativos cubren y manejan la información, para así influenciar la percepción de la gente y controlar el circulación de ideas. Negándose a ser parte de lo que él consideraba un juego mediático, Brad se inclinó por medios no comerciales, sin fines de lucro, y de base comunitaria. Esta postura lo llevó a tener su propio programa de radio, así como a integrase a espacios independientes como Indymedia.

A principios de octubre del 2006, interesado en la huelga de maestros y sus implicaciones, Brad se trasladó a Oaxaca para documentar sucesos relacionados al conflicto. Anteriormente, él había viajado a países como Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Venezuela, y al estado de Chiapas, también en México. De igual manera, en el año 2000 viajó a Praga, en la Republica de Checoslovaquia, para manifestarse en contra de la Cumbre del Fondo Monetario Internacional. Su primer reporte desde Oaxaca, publicado el 17 de octubre bajo el encabezado “Muerte en Oaxaca”, describe entre otros eventos el asesinato de Alejandro García Hernández, un oaxaqueño que trató de impedir el paso de un vehículo con paramilitares en el sitio de en una de las muchas barricadas instaladas por miembros de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca).

Los hechos que acarrearon la violenta muerte del activista y periodista de Indymedia se desenlazaron la tarde del 27 de octubre, en una área conocida como Colonia Calicanto, en el Municipio de Santa Lucía del Camino. Gracias al video grabado por el mismo Brad minutos y justo antes de su muerte, es posible saber que francotiradores identificados como oficiales de gobierno y manifestantes se enfrentaron en las calles aledañas al sitio de una barricada. El audio del video de Brad capta los estruendos de numerosos disparos de bala, así como la rápida y desesperada concentración de individuos que al parecer tratan de confrontar a quienes les disparan.

Siguiendo a los manifestantes y corriendo a la par con ellos, y después de grabar cómo se utiliza un camión de construcción para derribar el  portón de una casa, Brad sorpresivamente grita de dolor, al tiempo que la imagen de su cámara se vuelve inestable, escuchándose el caos sobrevenido cuando tratan de ayudarlo. Los últimos segundos del video logran recoger el fuerte sonido de múltiples disparos armas de fuego. Por otra parte, fotografías captadas por el reportero gráfico de El Universal, Raúl Estrella, logran identificar a quienes disparaban en contra de los manifestantes. Las imágenes muestran al policía Juan Carlos Soriano Velasco, apodado “El Chapulín”, al jefe de personal del municipio, a Manuel Aguilar, y Avel Santiago Zárate, quien fungía como regidor de Seguridad Pública.

La noticia de la muerte de Bradley Will se propagó por todo el mundo, causando conmoción e indignación por la inhabilidad tanto del gobierno estatal como del federal para resolver la crisis de maestros. Sin embargo, ante el recrudecimiento de la violencia, acentuado por las imágenes captadas por el mismo Brad, la irresolución del gobierno del presidente Vicente Fox finalmente terminó, cuando policías federales antimotines tomaron progresivamente el control de la ciudad.

Brad Will, fue recordado en numerosos eventos alrededor del mundo, los cuales también incluyeron vigilias y protestas en ciudades como Nueva York. En enero del 2007, aún se continuaba tratando de esclarecer la muerte de Brad, mientras su familia del activista ha creado la “Fundación Brad Will”, la cual operará como una organización no lucrativa para preservar su memoria, celebrar su vida y trabajo, y continuar propagando su misión de hacer del mundo un lugar mejor.

El nombre completo de Brad fue Bradley Rolland Will, y era oriundo de Evanston, Illinois, un pequeño poblado al norte de Chicago, siendo criado en Kenilworth, otro pueblo del mismo estado, en donde asistió a escuelas locales, graduándose como Licenciado en Inglés de una universidad en Pensilvania. Brad contaba con 36 de edad al morir.

Oaxaca en llamas: Memoria de un conflicto – 3

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La represión de la policía en contra del movimiento magisterial en Oaxaca fue utilizada como propaganda en contra del gobierno de Ulises Ruiz, como lo muestra este póster popular.
La represión de la policía en contra del movimiento magisterial en Oaxaca fue utilizada como propaganda en contra del gobierno de Ulises Ruiz, como lo muestra este póster popular.

Meses antes de la entrada de las fuerzas federales, Flavio Sosa Villavicencio, activista oaxaqueño, líder la organización llamada Nueva Izquierda de Oaxaca, miembro de la APPO, y quien se había involucrado en el conflicto magisterial desde su comienzo, era ya uno de los integrantes más visibles del movimiento. Su rostro era plenamente identificado con la dirigencia de la APPO. A causa de su militancia, su oficina en Oaxaca fue incendiada el 26 de noviembre, al tiempo que su hermano Eric fue detenido y enviado a una prisión en el estado de Tamaulipas. Tres días después de la toma de protesta del nuevo presidente Felipe Calderón, el 4 de diciembre, Flavio Sosa se encontraba en la Ciudad de México, a donde había acudido a dar una conferencia de prensa sobre la represión en Oaxaca. Al salir del Centro Nacional de Comunicación Social, se le aplicó una orden de detención en su contra acusado de los delitos de robo específico, robo calificado con violencia, daños dolosos, daños en propiedad ajena, lesiones, secuestro, lesiones calificadas, sedición e incitación a la violencia Junto con él, fueron arrestados también dos de sus hermanos, Horacio e Ignacio Sosa, así como a Marcelino Coache, otro afiliado de la APPO.

Flavio Sosa declaró no ser el líder principal de la APPO, arguyendo que la dirigencia de la organización consiste de un liderazgo a nivel miembros, y no en un sólo individuo. El diario “El Universal” de México, había informado que el 30 de noviembre, cuatro días antes de su arresto, Flavio se había rasurado la barba y escondido su larga cabellera dentro de una gorra, para tratar de ocultarse y así poder salir de Oaxaca rumbo a la Ciudad de México, para lo cual también se transportó en diferentes vehículos. Ante el cambio de gobierno efectuado el 1 de diciembre, varios dirigentes de la APPO dieron a conocer que estaban reiniciando las negociaciones con los nuevos funcionarios de Secretaría de Gobernación. Su demanda era la misma: exigir la desaparición de poderes, la salida del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, y la liberación de los miembros arrestados de su movimiento.

Después de que las fuerzas federales tomaron el control de la ciudad de Oaxaca, muchos de los daños causados durante los seis meses se hicieron más evidentes. Vestigios de los incendios, grafiti sobre paredes de edificios gubernamentales y otras estructuras de valor cultural e histórico, estragos como decenas de autobuses y autos quemados, quedaron como testimonio del movimiento magisterial. Los edificios del Tribunal Superior de Justicia del Estado y del Poder Judicial Federal, el famoso Teatro Juárez, y la sede de la Secretaría de Turismo, también habían sido incendiados. Otras estructuras dañadas fueron las de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del Registro Público de la Propiedad, la Facultad de Sociología de la Universidad, y la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de la entidad. El hotel Camino Real y otras dos casonas sufrieron por igual daños causados con bombas molotov. Todo lo anterior sin contar el sinnúmero de saqueos a propiedades públicas y privadas.

Por otro lado, el precio en materia económica que Oaxaca ha pagado por el conflicto magisterial, se vio más reflejado en la industria del turismo. Se estima que se perdieron grandes cantidades de divisas normalmente generadas por turistas nacionales e internacionales. El 18 de enero del 2007, el gobierno de los Estados Unidos bajó el nivel de alerta para viajar a Oaxaca, recomendado a sus ciudadanos “ser cautos”, reemplazando así la advertencia emitida durante el conflicto, de evitar del todo viajar a ese estado. En materia educativa, más de un millón de estudiantes fueron perjudicados sin recibir enseñanza por más de medio año. Irónicamente, y a pesar de la percepción del movimiento como lucha del pueblo, un gran número de padres de familia cuyos hijos asisten a las escuelas públicas, consideraron que se vieron afectados negativamente por la huelga.

Muchos ciudadanos oaxaqueños no están de acuerdo con las peticiones de los trabajadores de la educación, argumentando que el gremio de los maestros es uno de los que gozan de más beneficios, mismos que otros empleados públicos carecen. Estos padres de estudiantes objetan que los docentes exigen aumentos salariales anualmente, más tiempo de vacaciones, e incrementos a su aguinaldo (gratificación de dinero al fin de año) mientras demandan, a su vez, menos días trabajo. Muchos padres de familia y algunos maestros jubilados optaron por matricular a sus hijos en escuelas de otros estados contiguos, o por impartir la educación en casa. Durante el conflicto, padres de familia pertenecientes al movimiento de la APPO llegaron al extremo de soldar las entradas de las escuelas para impedir que los estudiantes pudieran regresar a clases. La gran mayoría de las escuelas en Oaxaca fueron reabiertas paulatinamente a mediados del mes de noviembre; Oaxaca iría recuperando gradualmente la normalidad.

Un poster de propaganda de la APPO que llama al movimiento magisterial a continuar la lucha y a la solidaridad. Cartel anónimo
Un poster de propaganda de la APPO que llama al movimiento magisterial a continuar la lucha y a la solidaridad. Cartel anónimo

A principios del 2007, la APPO continúa exigiendo la salida de Ulises Ruiz, pero mucho de su activismo se ha centrado en denunciar las detenciones de muchos de sus dirigentes, así como en demandar la liberación de sus miembros arrestados durante el conflicto y después de él. Asimismo, la Asamblea efectuó una marcha el 17 de enero, en la cual participaron activistas de organizaciones de derechos humanos, sociales, indígenas, estudiantiles, así como de miembros de la Sección 22. La manifestación tuvo el propósito de confirmar que el Consejo Popular seguirá luchando hasta que el gobernador oaxaqueño sea removido. En un comunicado, la APPO estableció que al final del mitin, tres activistas fueron detenidos, por lo cual ampliarán sus protestas con el fin que se respeten las garantías individuales y cese la represión que asegura el gobierno lleva en contra de quienes componen su Asamblea.

La administración de Ulises Ruiz no ha cedido a las demandas originales del pliego petitorio presentado en mayo del 2006, postura que desencadenó una de las peores crisis del pueblo oaxaqueño, y que dio pie al surgimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. Viene de la Página 2  |  Página 1 →

Oaxaca en llamas: Memoria de un conflicto – 2

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Las consecuencias inmediatas del conflicto entre gobierno y trabajadores de la educación, fueron el recrudecimiento de las protestas. Los choques entre la policía y los manifestantes se tornaron violentos. Foto: APPO
Las consecuencias inmediatas del conflicto entre gobierno y trabajadores de la educación, fueron el recrudecimiento de las protestas. Los choques entre la policía y los manifestantes se tornaron violentos. Foto: APPO

Para el mes de septiembre, el conflicto magisterial había bien ya trascendido de la esfera local y estatal al ámbito nacional, y en la medida en que intensificaban los enfrentamientos, las hostilidades obtenían la atención de la prensa mundial. Las movilizaciones multitudinarias también se trasladaron a la Ciudad de México, efectuándose una marcha, llamada “marcha-caminata por la dignidad de los pueblos de Oaxaca”, la cual partió el 21 de septiembre de ese estado, y arribó a las inmediaciones del Senado de la República el 9 de octubre. Los hechos de violencia en Oaxaca continuaron, y ante la creciente presión por su destitución, el gobernador Ulises Ruiz amenazó a los disidentes con rescindirles su contrato. Por otra parte, un paro laboral solicitado por la iniciativa privada no tuvo éxito, ante la baja participación del sector comercial.

Después de varios fracasos en las negociaciones entre líderes de la APPO y funcionarios del Gobierno Federal y el de Oaxaca, el 26 de octubre se logró mediante el diálogo, un acuerdo tentativo entre la APPO y la Sección 22 del SNTE, para que las clases en las escuelas se reanudaran después de cinco meses de huelga. Dentro del contexto del conflicto, ya existía un descontento generalizado por la inhabilidad del magisterio para terminar con el paro escolar. Sin embargo, a causa de la intensidad y del grado de violencia al que se llegó en Oaxaca, el plan de dar inicio a las clases se abortó. El 27 de octubre, el conflicto social ascendería a su índice más violento desde su inicio en el mes de mayo, arrojando el trágico saldo de cuatro personas asesinadas, entre ellos el reportero y camarógrafo del Centro de Medios Independientes, el norteamericano Bradley Rolland Will, así como un miembro del magisterio, el maestro Emilio Alonso Fabián. Ambos recibieron impactos de balas. Los hechos ocurrieron en la Colonia Calicanto del Municipio de Santa Lucía del Camino.

La turbadora realidad de la violencia se hizo patente cuando el video captado por el mismo Brad Will -en el cual se grabaron los acontecimientos previos así como el momento preciso en que es impactado- fuera difundido por la televisión y en Internet. El tiroteo, atribuido a francotiradores siguiendo órdenes del gobierno de Ulises Ruiz, sucedió en un área en donde la APPO había colocado una barricada. Después de grabar algunos testimonios, el camarógrafo estadounidense logró captar escenas en las que se ve a un grupo de hombres disparando. El audio del video registra a Brad previniendo a los manifestantes acerca de un individuo de camisa blanca que está disparando. Docenas de personas −en su mayoría jóvenes y adolescentes− caminan por las calles armados con piedras, machetes, palos, tubos, y resorteras, mientras fuertes disparos de armas de fuego continúan escuchándose.

El reportero de medios independientes siguió a un grupo de jóvenes, algunos con los rostros cubiertos con paliacates y con mochila sobre sus espaldas, quienes arrojaban piedras en dirección de donde suponía se encontraban los francotiradores, y al notar que estos entran a una casa, varios de ellos patean y golpean la puerta metálica para abrirla sin lograrlo. Minutos más tarde, un camión rojo de volteo es manejado en reversa por la calle, el cual es usado para derribar la puerta, chocándolo contra la casa en donde se cree se parapetaban los francotiradores. Pocos minutos después, se escucha el grito de dolor de Brad Will cuando es impactado por una bala en la boca del estómago. Su cámara continuó grabando automáticamente los momentos posteriores al caos que se desata cuando varias personas tratan de ayudarlo, mientras se continúan oyendo fuertes disparos. La noticia de la muerte del ciudadano estadounidense se propagó internacionalmente, causando la intervención del gobierno federal.

El 29 de octubre, dos días después del tiroteo, la Policía Federal Preventiva (PFP) entró a Oaxaca mediante el uso de tanquetas antimotines. Abriéndose paso a las entradas de la plaza principal de la ciudad, el Zócalo, los escuadrones policíacos se posicionaron paulatinamente en las calles y áreas ocupadas por la APPO. Al perder el control de la zona, los miembros de la Asamblea se replegaron a las instalaciones de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Aunque el reporte oficial del gobierno informó que el operativo federal para retomar el Zócalo no arrojó muertos, José Luís Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, reveló en un reporte inicial que aparentemente dos personas habían perdido la vida durante el avance de la policía y el repliegue los manifestantes.

La ofensiva de los policías se basó en la utilización de toletes, granadas de gas lacrimógeno, y chorros de agua a presión disparados desde las tanquetas, mientras que los simpatizantes de la APPO trataban de repeler la avanzada lanzando bombas molotov y piedras. La remoción de las barricadas abrió el centro de la ciudad, pero causó que miembros de la APPO procedieran a la quema de autobuses y otros vehículos e inmuebles. El saldo del enfrentamiento fue de varios heridos en ambos bandos, así como la detención de aproximadamente cincuenta manifestantes. Un sector de la ciudadanía expresó su aprobación a la intervención de las fuerzas federales.

Poster de propaganda en contra de la APPO y sus miembros. Cartel anónimo
Poster de propaganda en contra de la APPO y sus miembros. Cartel anónimo

Hacia mediados del mes de noviembre, informes de la APPO indicaban que como consecuencia de los choques con la Policía Federal, diecisiete personas habían sido asesinadas, y se había detenido aproximadamente a cuarenta militantes. Durante ese mes, los choques violentos entre miembros de la APPO y la PFP continuaron, pero el día 29, la operación del gobierno federal logró retirar los vehículos usados para bloquear las arterias de tránsito y otras barreras que obstaculizaban puntos de entrada a la ciudad y que limitaban el acceso en instalaciones como las de Radio Universidad. Las autoridades realizaron también la limpieza de las calles para restaurar el tránsito vehicular y de peatones, y restablecer el orden público.

Semanas antes, durante los días 10, 11, y 12 del mismo mes, la APPO había llevado a cabo su congreso constitutivo, contando con la asistencia de aproximadamente 600 delegados, para buscar constituir formalmente su organización y aprobar sus “estatutos, principios, programa y propósitos para asegurar la continuidad de la lucha popular, dar orden y certidumbre a las actividades del Movimiento Popular Oaxaqueño”. La APPO instó a “defender los espacios de la lucha política pacífica de masas, espacios que el pueblo de Oaxaca y de México ha conquistado a lo largo de su historia”,(citas tomadas de la Convocatoria del Congreso Constitutivo de la APPO). → Continúa en la Página 3  |  Viene de la Página 1

Oaxaca en llamas: Memoria de un conflicto

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Un póster popular de propaganda en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, que circuló en Internet durante el conflicto magisterial de 2006.
Un póster popular de propaganda en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, que circuló en Internet durante el conflicto magisterial de 2006.

El año 2006 vio surgir en Oaxaca, estado al sureste de México, un nuevo conflicto magisterial que en sólo unos meses sacudiría los cimientos del orden social y al gobierno del estado de Oaxaca. La pugna sociopolítica se desenvolvió en torno a la negativa del gobierno estatal de satisfacer demandas laborales por parte del sindicato de trabajadores de la educación. Ante la negativa del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, la inconformidad de los maestros se tradujo en protestas, acciones que a su vez dieron lugar a la lucha organizada que se desencadenaría en la crisis que mantuvo a Oaxaca sitiada por seis meses.

Las medidas tomadas para estructurar el movimiento magisterial originaron, a su vez, el surgimiento de una coalición que vendría a identificar y caracterizar la lucha de maestros. Mejor conocida por sus siglas −APPO− la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca emergió a raíz de una crisis educativa en esa entidad. Los fundamentos que dieron forma a ésta organización y que provocaron uno de los más profundos conflictos que se hayan visto en Oaxaca, fueron las acciones de apoyo que la APPO llevó a cabo a favor de los trabajadores del sistema educativo oaxaqueño.

El gremio −agrupado oficialmente bajo la estructura y el nombre de Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE, por su abreviatura)− presentó el 1 de mayo del 2006 −el Día del Trabajo− un pliego petitorio al gobernador del estado, Ulises Ruiz, en el que solicitaban beneficios laborales encaminados, principalmente, a recibir un aumento salarial para sus miembros. En respuesta a la denegación del gobernador de satisfacer sus peticiones, veintiún días después, cientos de trabajadores de la educación de la Sección 22 ocuparon las calles del centro histórico de la ciudad de Oaxaca en protesta, declarando una huelga indefinida en todos los centros educativos públicos. A los trabajadores de la educación se sumarían otras organizaciones civiles.

Días antes, el 18 de mayo, Moisés Cruz, líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y dirigente de la Red Internacional de Indígenas Inmigrantes Oaxaqueños, había sido asesinado a balazos por pistoleros que lo emboscaron al salir de una fonda en su pueblo natal, San Juan Mixtepec, Oaxaca. La muerte de Cruz, aunque no relacionada inherentemente al movimiento de maestros, fue una señal de lo que líderes magisteriales denunciaron como un ciclo autoritario caracterizado por el incremento de crímenes por pugnas sociopolíticas y el aumento en las detenciones arbitrarias contra dirigentes sociales.

Durante las siguientes dos semanas, para aumentar su presión sobre el gobierno, miles de trabajadores de la educación y otros ciudadanos de Oaxaca, llevaron a cabo acciones de resistencia civil, así como marchas multitudinarias. El gobierno oaxaqueño respondió dándoles un plazo para terminar la huelga y reanudar las clases. El 14 de junio, el gobierno intentó desalojar el plantón, pero las autoridades estatales fracasaron en dispersar a los trabajadores. El choque violento entre maestros y policías estatales, agudizaría y marcaría al movimiento, y conduciría a los disidentes a elevar sus demandas al gobierno federal.

De acuerdo a la información enunciada por la propia APPO, su fundación se inició el 17 de junio, en respuesta a la “brutal represión” del gobierno para intentar el desalojo. Su composición se basó en la unificación de 365 organizaciones sociales, representativas de todo el estado, e inclusiva de las 16 etnias de Oaxaca. La Asamblea aglutinó a los diversos movimientos sociales, políticos, de derechos humanos, ecologistas, estudiantiles, de género, y sindicales de Oaxaca, en “una organización colectiva de movimiento social, y acordó encausar la exigencia del magisterio democrático oaxaqueño”.

Una pinta en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, en las calles de Oaxaca durante el conflicto magisterial de 2006. Foto: Indymedia
Una pinta en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, en las calles de Oaxaca durante el conflicto magisterial de 2006. Foto: Indymedia

Las consecuencias inmediatas del conflicto entre gobierno y trabajadores de la educación, fueron el recrudecimiento de las protestas, las marchas realizadas por ambos bandos, la destitución de oficiales del gobierno de Ulises Ruiz, así como la pérdida de casi la totalidad de los distritos que ocupaba el partido oficial, el PRI, en la elecciones del 2 de julio. Bajo la estrategia de la APPO, se decidió continuar con el plantón y asimismo se modificaron las demandas originales del pliego petitorio, incluyendo una nueva: la remoción o la renuncia voluntaria del gobernador, quien ya había sido desconocido por los miembros de la Sección 22.

A partir del mes de agosto, las acciones de la APPO consistieron en la toma por la fuerza de instalaciones de medios de comunicación del gobierno, la colocación de retenes y barricadas en las carreteras, y el control de los principales puntos de entrada a la ciudad. Al mismo tiempo, se comenzaron a producir incidentes en los que se reportaban detonaciones y disparos en algunos de los sitios tomados, y se llevó a cabo el desalojo de algunas instalaciones ocupadas por las APPO. Las estaciones de radio y de televisión se usaron para impulsar el movimiento y diseminar información sobre la planeación de eventos y acerca de acontecimientos suscitados. La ofensiva en contra de la lucha civil en Oaxaca resultó en la muerte de miembros de la APPO, particularmente en la zona de la Mixteca, en donde varios indígenas de esa región empobrecida fueron asesinados. La policía estatal respondió con disparos en diversas manifestaciones causando la muerte de varios militantes. → Continúa en la Página 2  |  Página 3

El sistema político mexicano: Hacia un modelo de democracia mayoritaria – Conclusión

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Una sociedad tan mixta, plural y heterogénea como la de México, necesita de un sistema multipartidista, y no de un unipartidista. El hecho que una sociedad heterogénea haya sido gobernada por un sólo partido durante 71 años, deja en claro que el sistema político de México −hasta antes del año 2000− no podía llamarse “democracia de mayoría” sino “dictadura de mayoría”.
Una sociedad tan mixta, plural y heterogénea como la de México, necesita de un sistema multipartidista, y no de un unipartidista. El hecho que una sociedad heterogénea haya sido gobernada por un sólo partido durante 71 años, deja en claro que el sistema político de México −hasta antes del año 2000− no podía llamarse “democracia de mayoría” sino “dictadura de mayoría”.

¿Del presidencialismo hacia una democracia de mayoría presidencial?

Después del fin de la Revolución Mexicana, sin duda muchos historiadores se habrán preguntado: ¿hemos pasado de dictadura a democracia? Si observamos la historia de México de 1929 a 2000, no dudaremos en negar esta pregunta.

De acuerdo al análisis de Lijphart, la primera condición que permite catalogar a un sistema político − ya sea en un modelo de mayoría o de consenso − es la forma del sistema de partidos. En el sistema político de México, según mi punto de vista, hay dos elementos importantes que avalan la teoría de Lijphart: primero, México cuenta con un sistema unipartidista, por lo que se trata de un modelo de mayoría. No está de más mencionar que el PRI fue fundado desde el principio por una elite política. El segundo elemento más importante es el hecho de que la población mexicana se compone por aproximadamente 60% de indígenas, cuyos idiomas, dialectos y tradiciones se encuentran fuertemente arraigados. Esta población indígena ha sido siempre discriminada e ignorada por el partido-estado elitista.

Esto exige invariablemente que una sociedad tan mixta, plural y heterogénea como la de México, necesite de un sistema multipartidista, y no de un unipartidista. El hecho que una sociedad heterogénea haya sido gobernada por un sólo partido durante 71 años, deja en claro que el sistema político de México − hasta antes del año 2000 − no podía llamarse “Democracia de Mayoría” sino “Dictadura de Mayoría”.

A todo esto podemos preguntarnos: ¿qué nos trajo la Revolución? Indudablemente, gracias a la Revolución hubo muchos cambios en el país, pero básicamente cambiamos del “Porfiriato” a una “Dictadura de Mayoría.”

El cambio-evolución de tres variables:

1. El sistema de partidos
A lo largo del Siglo XX, no fueron solamente los intereses de las clases sociales más bajas y de los indígenas los que fueron ignorados, sino también los de la clase media, aunque a menor grado. Esto ocasionó inevitablemente que el dominio y la casi-dictadura de un único partido crecieran de forma acelerada. En las elecciones presidenciales del año 1994 (ver gráfica en la cuarta parte de esta serie), el número de votos a favor del PAN se elevó de 1988 a 1994, esto es, del 16.79% al 27%. No está de más mencionar que en 1994, las elecciones fueron calificadas, por primera vez, como “limpias”.

En aquella ocasión tuvo lugar en la historia de México una contienda electoral auténtica y real. El camino de un sistema unipartidista hacia un multipartidista había comenzado. Con la pérdida del PRI de su mayoría en el Congreso en las elecciones de 1997, se pudo calificar el sistema de partidos de México como multipartidista. Resumiendo, podemos decir que el principio del proceso de democratización empezó en el año 2000 con el triunfo electoral del PAN.

2. La concentración de poder en el presidente y su relación con los órganos ejecutivo a legislativo
Después del sistema unipartidista, el poder casi ilimitado del presidente es la causa de la inexistencia de una democracia verdadera. El acceso de los partidos de oposición en el Congreso de la Unión en el año 1997, limitó de forma positiva el poder del presidente. Según mi opinión, un cambio urgente a realizarse, con el fin de disminuir el poder del presidente, son las limitaciones de poder y las reparticiones de facultades con los otros órganos estipulados en la Constitución. Paradójicamente, el único que puede realizar estos cambios es el presidente mismo.

Desde el comienzo del mandato del presidente Vicente Fox en el año 2000, la aún fuerte minoría priísta en el Congreso de la Unión, no ha reaccionado a este cambio de partido de manera positiva. El hecho de que los diputados priístas, los llamados “dinosaurios”, no estén acostumbrados a trabajar de forma cooperativa, y que la vieja escuela autoritaria del PRI siga incrustada, evitan y obstaculizan, por ejemplo, la elaboración de una agenda de trabajo.

A raíz de esto, muchos de los miembros del partido panista le reprocharon al presidente Fox que él permitiera la presencia de tantos diputados priístas en el Congreso. Sin embargo, la exclusión de dichos diputados hubiera sido una contradicción a la frase tan propagada en su campaña: “Cooperación y trabajo conjunto de los partidos”. ¿Es el no despedir a diputados priístas, pese a su comportamiento, la apertura hacia el camino del semi-parlamentarismo? Visto desde un punto de vista realista, pasarán muchos años antes que el Congreso mexicano esté preparado para una transformación del funcionamiento mayoritario a una base de consenso, tan desconocido para los miembros priístas.

El hecho de que el poder del presidente persista a costa de los órganos legislativo y federal, fue estipulado en la Constitución de 1917, gracias a una propuesta hecha por Venustiano Carranza (explicada en la segunda parte de esta serie).

La Constitución mexicana denomina como imprescindible la independencia de ambos órganos del ejecutivo. Esta condición realmente nunca fue practicada al máximo. Ya antes del gobierno de Fox, había sido introducida por el presidente Ernesto Zedillo una reforma a la administración de justicia, la cual cambió de forma significativa y positiva la existencia del órgano judicativo.

• En 1994 fue la Suprema Corte fue desintegrada, seguida de la creación de una nueva.

• En 1996 surge el Instituto Federal Electoral y se vuelve parte integral del Poder Ejecutivo

• En 1998, se crea una extensión del Poder Ejecutivo, la cual tiene como tarea principal resolver los casos ligados a la “inejecución de sentencias”.

• En 1998 se crea el Consejo de Judicatura Federal, cuya tarea es controlar la administración y realización del órgano judicativo (anteriormente, esta era una tarea propia del ejecutivo).

• En 1999, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, se propuso como meta “restaurar el estado de derecho, la jurisdicción, y la legitimidad de la justicia en México”.

3. ¿De semi-federalismo a federalismo?
En lo que respecta al federalismo, descrito en la tercera parte de esta serie, la República Mexicana es un estado federal. El presidente Fox, introdujo a principios de su sexenio una reforma del federalismo, a través de la “distribución equitativa de medios financieros”.

Durante toda la hegemonía priísta, ninguno de los gobernadores estatales publicó cifras de gastos públicos; sólo el Presidente de la República tenía acceso a esta información. Esto contribuyó a un alto grado de corrupción y a la falta de transparencia. A partir del año 2001 esto cambiaría, puesto que los gobernadores estatales de toda la república estarían obligados a presentar una declaración pública de sus gastos públicos.

Estas transformaciones en la vida política de México son observados por algunos de manera escéptica. No obstante, un aspecto que podemos dar como seguro, es que una estructura vieja de 71 años, corporativa, corrupta y dictadora no puede ser cambiada en seis años.

La transformación de una “Dictadura Presidencial” a una “Democracia de Mayoría Presidencial”, puede ser vista como iniciada. Transcurrirán de dos a tres sexenios, por lo menos, hasta que se pueda hablar de México como una democracia consolidada.

Conviene destacar que a este tipo de transformaciones se les llama transición. Debido a que apenas hace seis años el proceso de democratización comenzó a tocar suelo mexicano, una comparación con un modelo de Democracia de Consenso, como por ejemplo el de Alemania o la Unión Europea, resulta por ahora casi imposible.

Sin embargo, el análisis y comparación del sistema político mexicano con un modelo de Democracia de Mayoría resultará más fácil en los próximos años.

 

El sistema político mexicano: Hacia un modelo de Democracia Mayoritaria – Cuarta parte

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El triunfo del candidato panista Vicente Fox Quesada no solamente representó una batalla ganada para el partido, sino el triunfo de la democracia y del pueblo mexicano sobre una dictadura que prometía el retroceso del país en todos los aspectos. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006
El triunfo del candidato panista Vicente Fox Quesada no solamente representó una batalla ganada para el partido, sino el triunfo de la democracia y del pueblo mexicano sobre una dictadura que prometía el retroceso del país en todos los aspectos. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006

El cambio de gobierno en el año 2000, y la caída del PRI Un evento muy importante que causó que mucha gente le diera por primera vez la espalda al Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue la demostración de estudiantes que ocurrió en 1968 en la ciudad de México, la cual estuvo marcada por ideas marxistas. Miles de estudiantes fueron asesinados por órdenes del gobierno, lo que ocasionó que muchos de los líderes de los movimientos sociales de liberación se rindieran; algunos de ellos se dejaron corromper. Había un movimiento llamado Frente de Liberación Nacional (FLN), cuyos integrantes se retiraron hacia el estado de Chiapas, para así poder continuar con sus actividades.

Las deudas del país crecían cada vez con más rapidez, hasta que en 1981 cayeron los precios del petróleo, llevando a México a declararse incapaz de pagar sus deudas. Este acontecimiento fue sin duda alguna, después de la demostración estudiantil del 68, la segunda crisis más grande a la que habría de enfrentarse la hegemonía priísta. Pocos años más tarde, en 1986, fue dado a conocer que el 60% de la población mexicana vivía bajo condiciones de pobreza extrema.

En 1982, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado (1982–1988) subió al poder y promovió una economía política neoliberal bastante rígida. Esto contribuyó a un empeoramiento de la situación social, aumentando el desempleo de forma dramática. Su sucesor, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el cual también ganó las elecciones aplicando el fraude electoral, decidió continuar con la misma estrategia política neoliberal que su antecesor, la que alcanzó su auge con la ratificación del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (NAFTA: North America Free Trade Agreement) el 1. de enero de 1994.

Para poder llevar a cabo este convenio, Salinas de Gortari modificó el artículo 27 de la Constitución, el cual ahora les permite a los terratenientes (en este caso, a las empresas privadas extranjeras) expropiarles las tierras a los campesinos. Además, cambió varias partes de la Constitución, con el fin de permitirles a los consorcios extranjeros establecerse en el país sin ningún riesgo. Las consecuencias inevitables de este convenio, además de una economía política liberal, fue el levantamiento armado de campesinos indígenas: Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas el 1º. de enero de 1994.

Este ejército indígena tiene como base fundamental las ideas del héroe de la Revolución Mexicana, Emiliano Zapata, descrito en el capítulo tres. El EZLN estaba inconforme con la ratificación del Tratado de libre Comercio, puesto que esto sólo agravaría la situación de los indígenas que habitan la región de Chiapas, los cuales vivían bajo circunstancias casi inhumanas, y realzando el hecho de que el significado del término “Derechos Humanos”, es casi desconocido.

Al inicio del sexenio del siguiente presidente, Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), el país revivió el estallido de una segunda crisis económica y financiera. El crecimiento de la deuda externa, la devaluación del peso mexicano, una inflación imparable, y el asesinato del candidato a la presidencia por el PRI, Luís Donaldo Colosio, contribuyeron a que el descontento y la desconfianza del pueblo mexicano hacia el gobierno se fortalecieran cada vez más.

A raíz de esto, los hasta entonces oprimidos e insignificantes partidos de oposición, pudieron ganar simpatía entre el pueblo mexicano. Una de las primeras señales de esta inconformidad, fueron las elecciones del congreso en 1997, en las cuales el PRI perdió – por primera vez en la historia de su reinado durante casi 71 años – la mayoría en el Congreso. El principio de una lenta democratización se pudo también reconocer, cuando en 1999, el mismo PRI decidió que el próximo candidato a la presidencia sería elegido por el pueblo, y no nombrado por el presidente en turno, como siempre había sido el caso.

Las elecciones presidenciales del 2000 y el triunfo del PAN
Al iniciar la campaña política, el PRI podía percibir de manera clara que no sería fácil ganar la contienda electoral por la presidencia de la república, como había sido seis años antes. El tipo de propaganda, y la forma de hacer campaña por parte del partido del candidato panista, fue algo nunca antes visto en la historia de México. Tanto el partido mismo, así como muchos militantes y seguidores del PRI, estaban convencidos que este llegaría a ser el fin del dominio priísta. El triunfo del candidato panista Vicente Fox Quesada, no solamente representó una batalla ganada para el partido, sino el triunfo de la democracia y del pueblo mexicano sobre una dictadura que prometía el retroceso del país en todos los aspectos. Creíamos vivir en una sociedad tranquila, cuando realmente vivíamos en una tranquila suciedad.

A principios del año 1999, los partidos PAN y PRD formaron juntos una alianza, cuya meta era vencer al PRI. Cuando el candidato del PRD se enteró de que él no sería el candidato a la presidencia de esta alianza, renunció a ella. Poco después, el PAN volvió a formar una alianza, pero esta vez con el PVEM (Partido Verde Ecologista de México). De este modo, el P.R.D. se convirtió nuevamente en un adversario del PAN.

Asimismo, en este año tuvieron lugar debates entre los candidatos en televisión (un suceso jamás antes ocurrido): Francisco Labastida (PRI), Vicente Fox (PAN), y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD). Este debate político favoreció la candidatura del aspirante panista, ganando así más simpatizantes. Vicente Fox creó un tipo de red o grupo de apoyo: el llamado “Amigos de Fox”, para así reforzar su popularidad y acrecentar el número de votos a su favor.

A este grupo no sólo pertenecían miembros del partido, sino también electores que se sentían atraídos por dicha campaña. El 2 de Julio de 2000, tuvo lugar la contienda presidencial en la que participó el 63% de la población. Los resultados fueron dados a conocer pocas horas más tarde: La coalición PAN/PVEM había ganado con 43% de los votos, mientras que el PRI obtuvo el segundo lugar con 37%, y el PRD el tercer lugar con 17% de los votos.

El sistema político mexicano: Hacia un modelo de democracia mayoritaria – Tercera parte

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La Cámara de Diputados está integrada por 500 miembros, los cuales son elegidos cada años. Trescientos de los 500 diputados son elegidos según el principio de votación mayoritaria relativa. Ningún estado puede denominar menos de dos diputados, que vayan a ser elegidos a través de este procedimiento.
La Cámara de Diputados está integrada por 500 miembros, los cuales son elegidos cada años. Trescientos de los 500 diputados son elegidos según el principio de votación mayoritaria relativa. Ningún estado puede denominar menos de dos diputados, que vayan a ser elegidos a través de este procedimiento.

México como modelo de mayoría presidencial, ordenamiento de las dimensiones ejecutivas de partido y federales de México hasta el 2000

El sistema de partidos mexicano: Unipartidista
Como ya se ha mencionado anteriormente, el Partido Nacional Revolucionario (PNR) fue fundado originalmente en 1929, y en 1938 fue cambiado a Partido de la Revolución Mexicana (PRM). En el año de 1946 el partido fue bautizado nuevamente bajo el nombre de Partido Institucional (PRI). El partido que hoy conocemos existe desde 1946.

México ha sido concebido de 1929 a 1997 como un estado unipartidista En 1997, el PRI perdió su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y dos tercios de la mayoría en el senado. El parlamento o el Congreso de la Unión se compone de dos cámaras: La Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores. La Cámara de Diputados se integra por 500 diputados, cuya duración en ella consiste de tres años. La Cámara de Senadores estaba compuesta hasta 1997 por dos representantes de cada uno de los 31 estados federales más un distrito, o sea 64 senadores, los cuales son elegidos cada seis años sin posibilidad de ser reelegidos.

Desde 1994 se elevaron a cuatro los representantes por estado, sin importar el tamaño o la proporción del estado, o sea 128 senadores. Hasta antes de 1997, los partidos PAN y PRD no jugaban un papel importante en la vida política de México. El desarrollo político de ambos partidos se puede observar claramente en la siguiente gráfica.

Tabla 3-1: El Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática no participaban de manera relevante en política mexicana. La tabla muestra su desarrollo político a partir de 1197. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006
Tabla 3-1: El Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática no participaban de manera relevante en política mexicana. La tabla muestra su desarrollo político a partir de 1197. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006

A partir de este desarrollo, se puede deducir que a partir de 1988 México ha dejado se ser un sistema unipartidista, a pesar de que en ese año el PRI controla el Congreso con más de la mitad de sus 500 miembros. De acuerdo al método de Lijphart, el sistema de partidos mexicano puede ser catalogado a partir de este año como un sistema bipartidista. A partir del año 2000, con la consolidación de los dos partidos opositores, el sistema de partidos se concibe como un sistema tripartidista con un partido dominante. Otros pequeños partidos integrantes del Congreso desde 1997 son: Partido de Trabajo (PT), fundado en 1980 y con tendencia de izquierda; Partido Verde Ecologista de México (PVEM), fundado en 1986. Hay ocho partidos más dentro de la plataforma política mexicana; seis de ellos fueron fundados en 1999.

La concentración del poder ejecutivo en el presidente
En la Constitución de 1917, México fue definido y concebido como “Estados Unidos Mexicanos”, así como un “sistema presidencial”. Como ya lo he mencionado en la segunda parte, Venustiano Carranza fue quien reforzó y marcó el poder y el dominio del presidente. El presidente, como figura máxima, representa el poder absoluto, su mandato dura seis años, es elegido directamente por el pueblo, y no puede ser reelegido.

El presidente no sólo funge como jefe de estado, sino como jefe de partido. Es el jefe de la policía federal, tiene la facultad de proponer y cambiar leyes, es el jefe máximo de las fuerzas armadas, puede nombrar y despedir a la fiscalía federal, a los secretarios de estado, a los secretarios del gabinete, a los integrantes de la Suprema Corte de Justicia y a los representantes diplomáticos, y hasta 1996, él nombraba al gobernador de la Ciudad de México. Además, el presidente puede (podía) decidir quién sería su sucesor (este procedimiento, el cual se volvió regla al paso de los años, y fue institucionalizado por el presidente Manual Ávila Camacho (1940-1946).

El régimen mexicano se ha caracterizado sobre todo por un presidencialismo autoritario, el cual durante 71 años se alimentó de fraudes electorales, y de la opresión de grupos de oposición. El presidencialismo mexicano se basa principalmente en tres elementos: El presidente, el Partido-Estado (se le denomina Partido-Estado, puesto que no es posible diferenciar entre el estado y el partido), y el corporativismo. Lo que el presidente es y de lo que posee facultad, ya lo he mencionado arriba.

Ahora hemos arribado al segundo pilar del presidencialismo mexicano: El Partido-Estado PRI. El estado apoya al PRI de diferentes maneras: controla innumerables (o casi todo tipo de) sindicatos y organizaciones masivas a través de medidas dictatorias. Uno de los casos más famosos, es el de los sindicatos de taxistas, en los cuales sus miembros poco antes de las elecciones están obligados a entregar sus identificaciones (si no, no pueden trabajar) con el fin de que los jefes de los sindicatos puedan llevar a cabo votaciones colectivas a favor del partido (PRI). Para favorecer estos procedimientos, una afiliación a muchos sindicatos, se ha vuelto más que la excepción, una regla. Esto conllevó a que la manipulación de votos pueda ser perfectamente consumada en su totalidad.

Desde 1940 hasta los años 80, México pudo disfrutar de una política y economía sorprendentemente estable, gracias a estos procesos electorales, los cuales fueron aprovechados y usados por el estado para así asegurar el imperio priísta, al mismo tiempo que esto bloqueaba todos y cualquier intento por parte de grupos opositores para ganar militantes.

El tercer pilar del presidencialismo mexicano es el llamado Corporativismo. Esta práctica consiste en manipular fuertemente a las organizaciones masivas dentro de la sociedad. Una de las principales funciones de los líderes de las organizaciones masivas es oprimir a los sectores de oposición que se encuentran dentro de los sindicatos, con el fin de evitar huelgas o levantamientos. Estos fungen como un tipo de intermediarios entre el gobierno y los sindicatos.

El poder usurpador del presidente sobre el Congreso
Una de las principales características del presidencialismo mexicano durante la era priísta, fue sin duda la debilidad del órgano legislador, lo cual se puede y pudo percibir en los ámbitos políticos y sociales. Hasta las elecciones de 1997 todas las decisiones de la Cámara de diputados y del senado eran controladas por el PRI. Los derechos y obligaciones del presidente están estipulados en el artículo 89 de la Constitución mexicana. Durante la época priísta, el presidente se excedía de sus facultades.

Este sobre uso de sus facultades lo hacía cada vez más poderoso, ya que ni siquiera el Congreso se atrevía a oponerle resistencia, puesto que el Congreso era dominado por la mayoría priísta. La superioridad en el número de los miembros priístas dentro de ambas cámaras impedía la realización de la supuesta función de control, así como la función de “balance of power” del ejecutivo. Esta mayoría dominante por parte de los integrantes de ambas cámaras, le permitía al presidente, entre otras cosas, hacer cambios en la Constitución sin ninguna dificultad.

La Constitución mexicana dictamina la clásica separación de poderes: Legislativo, Ejecutivo y Federal. Esta separación de poderes se repite de igual manera a nivel estatal y regional. Estos poderes son oficialmente independientes unos de los otros.

Poder Legislativo
Este poder yace en el llamado Congreso de la Unión, el cual se divide en dos cámaras: la Cámara Baja o Cámara de Diputados, y la Cámara Alta o Senado. La reelección está prohibida en ambas cámaras.

La Cámara de Diputados está integrada por 500 miembros, los cuales son elegidos cada años. Trescientos de los 500 diputados son elegidos según el principio de votación mayoritaria relativa. Ningún estado puede denominar menos de dos diputados, que vayan a ser elegidos a través de este procedimiento. Los 200 diputados restantes serán elegidos según el principio de representación proporcional.

La Cámara de Senadores se compone por 128 senadores, los cuales serán elegidos en su totalidad cada seis años. De los 128 senadores, 32 de ellos, o sea uno de por cada estado, serán elegidos a través del principio de representación proporcional (este procedimiento fue implantado por primera vez en 1996). Sesenta y cuatro senadores, o sea dos por estado (de los cuatro en total) son elegidos según el principio de votación mayoritaria relativa, y uno es asignado a la primera minoría.

El Poder Judicial en México es la Suprema Corte de Justicia de la Nación

México como Estado Federal
La administración de México se estructura de acuerdo a la Constitución de la siguiente manera: Existen 31 estados federales y un distrito federal. Todos los estados disponen de una constitución propia, la cual se basa en la constitución federal. Los estados son independientes y son gobernados por un gobernador estatal, el cual igualmente es elegido cada seis años sin posibilidad de reelección.

Los estados dependen de forma financiera del gobierno central. Hasta antes de 1996, el presidente de la república nombraba al gobernador del distrito federal, hecho que como ya he mencionado antes, había contribuido a acrecentar su poder. En 1996 por primera vez, el gobernador del Distrito Federal fue elegido de forma directa, gracias a la presión ejercida por los habitantes de esa ciudad sobre el presidente.

El sistema político mexicano: Hacia un modelo de democracia mayoritaria – Segunda parte

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La Revolución se propagó y se difundió rápidamente por todo el país, y cada vez se formaban más rápidamente ejércitos compuestos por miles de campesinos. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006
La Revolución se propagó y se difundió rápidamente por todo el país, y cada vez se formaban más rápidamente ejércitos compuestos por miles de campesinos. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006

Historia de la Revolución Mexicana y antecedentes de los principales partidos politicos mexicanos

Antes de la Revolución Mexicana, Porfirio Díaz gobernó el país durante 34 años (1877-1911). Esta época recibió el nombre de “el Porfiriato”. Díaz aceleró el crecimiento económico, y con la ayuda de capital extranjero, ayudó y fomentó la industria extractiva del petróleo. El Porfiriato es recordado en México como una época de grandes cambios en muchos ámbitos; fue el principio de la modernización, sobre todo en el área económica, puesto que los avances en los aspectos tanto social como político dejaban mucho que desear. Mientras que las clases sociales más altas sacaban provecho del Porfiriato, los campesinos y la clase media vivían bajo circunstancias miserables.

La situación se empeoró cuando las tierras les fueron expropiadas a los campesinos, y a raíz de esto, los salarios disminuyeron drásticamente. Para el año de 1911, se acercaban las próximas elecciones presidenciales. El político Francisco I. Madero, a través de sus ideas liberales y su descontento con el gobierno, fundó el “Partido Antireeleccionista”, y llevó a cabo algo nunca antes visto en México: una campaña política electoral. A consecuencia de esto, Madero se convirtió en el primer rival de Díaz. El 10 de Julio de 1910, Díaz fue reelegido nuevamente como presidente de la república. Fue evidente que la reelección había sido un engaño, y para Madero el único camino era un levantamiento armado.

Campesinos empobrecidos pelaban en el sur del país bajo el mando de Emiliano Zapata y en el norte, bajo el mando de Francisco “Pancho” Villa, con el lema “tierra y libertad”. La revolución se propagó y se difundió rápidamente por todo el país, y cada vez se formaban más rápidamente ejércitos compuestos por miles de campesinos. El 25 de mayo de 1911, Díaz renunció a su cargo y emigró a París en calidad de exiliado. El 6 de noviembre, Madero fue elegido como Presidente de la República.

Madero gobernó sólo 15 meses, en los cuales él reforzó los poderes legislativo y judicial. Creó la ley electoral, promovió la descentralización de los estados, y a través de la Comisión Agraria Ejecutiva, la cual fue creada por él, fueron repartidas tierras a los campesinos. La introducción de nuevas reformas agrarias no fue tarea fácil para Madero. Zapata todavía no estaba satisfecho con las reformas hechas por Madero. Zapata argumentaba que Madero no se estaba acatando a las reformas agrarias, las cuales él mismo había proclamado en el “Plan de San Luís”.

A raíz de esto surgieron conspiraciones y movimientos contra el régimen de Madero. Una de estas conspiraciones era comandada por el General Victoriano Huerta, el cual organizó un golpe de estado en contra de Madero. El 18 de febrero de 1913, Madero fue detenido por Huerta y cuatro días más tarde fue asesinado. Huerta retomó inmediatamente la presidencia, pero rápidamente se hizo de enemigos. Su gobierno, el cual perduró únicamente 15 meses, se caracterizó por la violencia, la dictadura y el despotismo. Las diferencias con los campesinos, el rompimiento de las relaciones con “La Casa del Obrero Mundial”, así como con el Partido Católico Nacional, causaron nuevos levantamientos en el norte.

Los levantamientos se encontraban esta vez bajo el mando del gobernador del estado de Coahuila, Venustiano Carranza. En marzo de 1913, Carranza proclamó el “Plan de Guadalupe” cuyo objetivo principal era restaurar el orden constitucional, la creación del estado de derecho, y la destitución del régimen dictatorio. La revolución constitucionalista tuvo una duración de 16 meses, la que nuevamente estuvo al mando de Villa y Zapata −en el norte y en el sur− respectivamente. En esta revolución claramente se consumaron tres corrientes: el Carrancismo, el Zapatismo y el Villismo.

El Carrancismo representaba más bien los intereses de la clase media, la cual pretendía la creación de un estado fuerte con un carácter nacional. Además, proponía la creación de un órgano ejecutivo con más poder que los otros. En adición a esto, perseguía la idea de adjudicarle al presidente la facultad de poder nombrar a su sucesor (esta facultad fue practicada dentro del PRI hasta el año de 1994. Por cierto un procedimiento único en todo el mundo). El Villismo por su parte, el cual se concentraba en el norte, nunca tuvo un programa definido. Francisco Villa fue el defensor de la justicia; él confiscaba su fortuna a los ricos para así poder ayudar a los huérfanos, a los pobres y a las viudas. Pero sobre todo, al igual que Zapata, peleaba por tierras para los campesinos. El Zapatismo representaba la idea de la reforma agraria; su postura era muy radical, por lo que llegó a tener muchas diferencias y dificultades con Venustiano Carranza.

La Constitución de 1917
En julio de 1914, Carranza marchó hacia la capital junto con sus tropas y aliados Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, provocando así la huida de Huerta al extranjero. Carranza continuó peleando contra Villa y Zapata, ya que nunca pudieron llegar a un acuerdo. Carranza triunfa, y en abril de 1916, y junto con su gobierno en la ciudad de México restaura el orden público, convocando de esta manera a una asamblea constituyente.

Esta asamblea elaboró una constitución muy parecida a la de 1857. En esta fue impregnado un fuerte y dominante presidencialismo, y entre otras leyes, surgió la ley de la no-reelección. La Constitución fue presentada finalmente el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro. Poco después, Carranza convocó a las elecciones presidenciales, así como del Congreso. Le elección de Carranza como Presidente de la República significó el final de la Revolución Mexicana.

El surgimiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
Lentamente empieza la reconstrucción del país, y la democracia empieza a ser introducida con muchos esfuerzos bajo el cargo del presidente Álvaro Obregón (1921-1924). Posteriormente fue Plutarco Elías Calles quien se encargó de reforzar la democracia, el cual como Obregón era originario del estado de Sonora. Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929. “El Maximato”*, fue la época de 1928-1934, en la cual Calles sobresalió como una de las personalidades más influyentes de la vida política mexicana. Calles fue el líder escondido detrás de los políticos que oficialmente estuvieron en el poder durante esos seis años. México tuvo tres presidentes en el transcurso de esos seis años: Emilio Portes Gil (1928-1930), Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), y Abelardo L. Rodríguez (1932-1934).

En 1929 se aliaron los generales del ejército nacional y los políticos más importantes de esa época, para conformar el Partido de la Revolución Mexicana (PRM). Este partido corresponde originalmente al PNR, el que más tarde se llamaría Partido Revolucionario Institucional (PRI). El presidente sucesor al “Maximato” fue Lázaro Cárdenas (1934-1940). Cárdenas fue uno de los presidentes que gozó de más popularidad en la historia de México. Expropió el petróleo, así como la posesión extranjera de minas, tierras y ferrocarriles, tomando lugar en México una de las reparticiones de tierra más intensivas de las que jamás se hayan hecho. Entre 1934 y 1940, Cárdenas repartió el 12 por ciento de la superficie total del país a campesinos e indígenas, y fue con esta acción el único presidente durante la dictadura priísta que se ocupó seriamente de la reforma agraria.

El surgimiento del Partido de Acción Nacional (PAN)
Durante el sexenio de Lázaro Cárdenas surgieron dos movimientos de oposición. El más sobresaliente y más importante fue el partido católico-conservador: el Partido de Acción Nacional (PAN), el cual fue fundado por el licenciado Manuel Gómez Morín. Este partido anti-comunista, se conformaba principalmente por empresas y personas de la clase media. y era apoyado por la Iglesia Católica. El PAN propagaba sobre todo una economía liberal y una educación laica. A pesar de que el PRI todavía no tenía mucho tiempo en el poder, y tampoco nadie sospechaba que este se trataba de la futura dictadura del país, el PAN emergía como una de las primeras características de un sistema democrático, el cual exige una oposición verdadera.

A este respecto, es importante señalar que el PAN, a diferencia del PRI, se entendía y se entiende como una unión política, la cual surge del pueblo y para el pueblo. Como antes he destacado, fueron generales del ejército nacional y políticos importantes, los que le dieron surgimiento al PRI, representando sólo una parte de la sociedad. Asimismo, como en la primera parte, he sugerido que México se compone de una sociedad heterogénea, y que forzosamente requiere de varios grupos de representación, los cuales verdaderamente incorporen los intereses de los diferentes grupos y clases sociales existentes en el país, en los procesos de decisiones políticas.

El surgimiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD)
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) tiene sus raíces en el antiguo “Frente Democrático Nacional” (FDN). El FDN fue un tipo de movimiento o corriente que surgió en 1986, el cual se componía por diferentes pequeños partidos opositores al PRI, movimientos sociales, intelectuales, y reconocidas personalidades del espectro izquierdista. El líder de este movimiento era el ex-priísta Cuauhtémoc Cárdenas (hijo del legendario presidente Lázaro Cárdenas).

Cárdenas perdió en 1988 en su primera candidatura presidencial como opositor del priísta Carlos Salinas de Gortari. El FDN tenía un programa político muy parecido al del PRI; era una mezcla de nacionalismo, populismo y democracia bajo el lema “elecciones libres y limpias”. Esta corriente democrática ha sido denominada por Lawrence Boudon como el sector izquierdista del PRI. Desde 1989, adoptó el nombre de Partido de la Revolución Democrática. El PRD constituye en México el segundo partido de oposición.

El sistema político mexicano: Hacia un modelo de democracia mayoritaria – Primera parte

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México, como la mayoría de los países latinoamericanos posee una sociedad heterogénea y su sistema político está caracterizado por ser de mayoría, lo que conlleva a que no todos los diferentes grupos de la sociedad estén representados de igual manera. Por estas razones se registra un grado de satisfacción muy bajo con el funcionamiento de la democracia. Foto: Barriozona Magazine

Modelos de democracia de mayoría y de consenso según Lijphart

Antes de empezar por diferenciar entre dos modelos democráticos, hay que definir el término democracia. Democracia: del griego demos: pueblo; y cracia: gobernar, significa en primer plano el gobernar de la mayoría del pueblo. Esta definición no corresponde satisfactoriamente las necesidades de muchas democracias actuales, puesto que generalmente las minorías no son consideradas dentro del “demos”.

Para comprender este dilema, Abraham Lincoln propuso que democracia como “government of the people, by the people, for the people” debería ser entendida como una definición más acertada.

De este modo, Lijphart nos propone dos modelos de democracia: de mayoría y de consenso. Gobernar a través de una mayoría corresponde al modelo de democracia de mayoría y a la definición mencionada arriba. Esta tesis rechaza la idea de “government by and responsive to a minority” (gobernar a través y en respuesta a una minoría).

Visto desde un punto de vista bastante estricto, el modelo de democracia de mayoría no abarca la idea de considerar la opinión de todo el pueblo de una igual manera, ya que aquí es donde las mayorías gobiernan y las minorías son puestas a un lado.

En la gran mayoría de los países en los que se ha gobernado con un “sistema de mayoría” (digo sólo “de mayoría” y no “democrático de mayoría”), el modelo democrático no se ha podido desenvolver ni interponer en su totalidad. Curiosamente, los países en los que se registra un grado alto de satisfacción con el gobierno y la funcionabilidad de la democracia, predomina el modelo de consenso.

Lijphart enfatiza que dentro de un sistema de mayoría el poder político se encuentra en las manos de una determinada mayoría. Él describe este modelo como exclusivo, competitivo y adversario. Como ejemplo de este modelo, Lijphart nos recomienda Gran Bretaña, cuyo sistema de gobierno arroja casi todas las características de este modelo. Igualmente tomaré este país como ejemplo y lo compararé con México como modelo contrario al de democracia de mayoría:

El modelo de consenso
Lijpart nos explica que este tipo de gobierno intenta distribuir de manera equitativa el poder político entre los órganos ejecutivo y legislativo; ambos órganos poseen un poder equilibrado. El modelo de consenso incluye en su plataforma politica todos los actores, lo que conlleva a que los actores tengan más disponibilidad de compromiso y negociación que en el modelo mayoritario. Por esta razón, a esta forma de gobierno se le puede considerar como “negotiation democracy”. Contrariamente a la idea inicial de la teoría de mayoría: “government by the majority of the people”, se basa la teoría de consenso en la idea “government by and responsive to a minority”.

Un ejemplo a esto que nos muestra Lijpaht es la Comunidad Europea. Así mismo emplearé la comunidad europea como ejemplo y lo compararé con el modelo de mayoría que es Gran Bretaña y con México.

Estos dos modelos pueden ser vistos desde un punto de vista dimensional, o sea, dos dimensiones. Lijpahrt propuso en su libro un sistema de comparación en el que se diferencian ambos modelos: Modelo de democracia de mayoría, y de consenso, con la ayuda de diez criterios. A continuación se pueden ver en la siguiente gráfica los diez criterios ejemplificados para así obtener una mejor comprensión.

Tabla 1-A: Diez criterios ejemplificados de los modelos de democracia de mayoría y de consenso según Lijphart. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006
Tabla 1-A: Diez criterios ejemplificados de los modelos de democracia de mayoría y de consenso según Lijphart. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006

Explicar estas diez variables, considero innecesario para este ensayo, por lo que únicamente me concentraré con las siguientes cinco: concentración del poder ejecutivo, relación ejecutivo-legislativo, sistema de partidos, forma de estado y concentración del poder legislativo.

1. Concentración del poder ejecutivo en gabinetes mayoritarios unipartidistas versus distribución de poderes en coaliciones de dos o más partidos – Este tipo de variable se puede considerar como la típica diferencia entre democracias de mayoría y de consenso. Esta diferenciación la podemos confirmar claramente al comparar sistemas presidenciales y parlamentarios. La única excepción hasta ahora conocida es Gran Bretaña (descrito arriba), puesto que este país posee casi todas las características estructurales de un sistema presidencial, está clasificado como parlamentario. Lijphart les adjudica a los sistemas presidenciales la característica de tener gobiernos unipartidistas, mientras que los sistemas parlamentarios se componen de coaliciones de dos o más partidos. Hay diferentes tipos de coaliciones.

Unas de las características más importantes de los sistemas parlamentarios, es que el canciller o primer ministro depende de la confianza del parlamento, esto quiere decir que el parlamento es capaz de “despedir” al canciller en cualquier momento. Esta característica no la encontramos en los sistemas presidenciales, donde la dominación del presidente es “suprema”, y por consiguiente no puede ser “despedido” por el parlamento.

2. Relación ejecutivo-legislativo dominada por el ejecutivo versus relación ejecutivo-legislativo equilibrada, “Balance of Power” – Como ya lo he mencionado, el canciller o el primer ministro en los sistemas parlamentarios no es concebido como la máxima autoridad, esto implica que el gabinete del jefe de gobierno sea dependiente de la confianza del parlamento, lo que significa que el jefe de gobierno no puede hacer lo que él quiera. Un claro ejemplo de esto es Alemania, donde existe la llamada “pregunta de confianza” y el “voto de desconfianza”. En sistemas presidenciales el presidente es elegido para un determinado periodo y gobierne como gobierne, no puede ser despedido. En algunos casos, como el de México, el presidente tiene la facultad de hacer cambios en la constitución aún sin tener la mayoría a su favor en el congreso. Es por esto que los sistemas presidenciales se caracterizan por tener poderes separados, es decir el uno no depende del otro. En adición a esta, existen otras dos características de suma importancia que son: en sistemas parlamentarios el canciller es elegido por el parlamento y no por el pueblo, mientras que en los presidenciales, el pueblo elige al presidente, y que los sistemas parlamentarios dispone de un “ejecutivo colegial” o sea todo tipo de decisiones políticas son tomadas por el gabinete, mientras que el “one-person-executive” en manos del presidente es capaz de tomar importantes decisiones políticas con o sin la afirmación del congreso. Otra diferenciación típica de este tipo de relaciones implica que el canciller debe pertenecer obligatoriamente al parlamento, siendo que la estructura presidencial puede llegar a hasta prohibir cualquier vínculo formal entre el congreso y el presidente. A los sistemas políticos presidenciales se les considera del tipo “ejecutivo cerrado” (México pertenece a este tipo), mientras que los sistemas parlamentarios son concebidos como “doble ejecutivo”.

3. Sistemas de partidos bipartidistas versus multipartidista – Lihphart clasifica a los sistemas presidenciales como gobiernos unipartidistas y a los sistemas parlamentarios comocoaliciones de varios partidos o multipartidistas. De acuerdo a esta observación se pueden asociar los términos concentración de poder, por un lado, y distribución de poder, por el otro. Según A. Lawrence, los sistemas multipartidistas suelen ser débiles y de corta duración, mientras que los sistemas bipartidistas más bien duraderos y dominantes. Encontrar un sistema bipartidista en su forma pura es raro o casi imposible. Gran Bretaña es el ejemplo existente en tal caso y el único que puede ser denominado como tal, sin embargo se pueden observar algunos pequeños partidos en el parlamento. Por esta razón, Lijphart propone un método para localizar el número efectivo de partidos en un sistema político: se divide uno entre el número de asientos porcentual de cada partido al cuadrado. Por ejemplo, hay tres partidos cada uno tiene 45, 40 y 15 asientos en el parlamento respectivamente (todo nos da 100%), por lo tanto el número porcentual equivale a 0.45, 0.40 y 0.15. La ecuación es de la siguiente manera: 1÷ 0.45² + 0.40² + 0.15² = 2.6 es el número efectivo de partidos dentro del parlamento. Lijphart diferencia cuatro tipo de sistemas de partidos: bipartidista, dos partidos y medio, multipartidista con un partido dominante y multipartidista sin partido dominante.

4. Gobiernos unitarios y centralizados con unicameralismo vs. gobiernos federales y descentralizados con bicameralismo – El término “division of power” es concebido como el sinónimo de federalismo. El federalismo únicamente puede prevalecer si el poder entre el gobierno central y gobiernos regionales o estatales es estrictamente separado. La segunda condición para la existencia del federalismo es la garantía de la representación de los gobiernos regionales mediante una segunda cámara (bicameralismo fuerte) además de una constitución rígida, así como la existencia de una jurisprudencia fuerte. Dicha separación de poderes puede tener lugar si:

a) La separación federal está escrita en la constitución y no puede ser cambiada, por eso se necesita una constituciónrígida.

b) Hay un juez neutral que regule los conflictos entre gobierno central y regionales; una fuerte jurisprudencia es imprescindible.

c) Los gobiernos regionales están representados a través de una segunda cámara: bicameralismo fuerte.

La principal meta del federalismo es fomentar una forma de gobierno descentralizada. Según el número uno de la gráficade arriba, ni descentralismo ni bicameralismo son cualidades exclusivas de modelos de consenso como se podría creer. El federalismo aparece con más frecuencia en dos tipos de sociedades: países con población numerosa y países con sociedades plurales o heterogéneas. Desde este punto de análisis resulta, que todos los estados federales disponen de un legislativo bicameral y que estados unitarios disponen de ya sea un legislativo unicameral o la segunda cámara es muy débil.

5. Sociedades plurales y no-plurales en relación con los modelos de democracia mayoritaria y de consenso  El ganador del Premio Nobel en economía, Sir Arthur Lewis, enfatiza que “La regla o principio de mayoría: gobierno versus oposición, puede ser concebida como antidemocrática, puesto que contiene principios de exclusión. A este respecto, según mi punto de vista, partiendo de un modelo democrático de consenso, será fácil responder a la pregunta, si principios de exclusión son antidemocráticos. En la mayoría de los países europeos, los cuales disponen del modelo de democracia de consenso, existe un alto grado de satisfacción con el gobierno. El trabajo en cooperación de los actores políticos se puede reconocer claramente en estos países en su crecimiento económico.

Partiendo de un modelo de democracia, tampoco será difícil responder a la misma pegunta. Antes ya he mencionado que el sistema político de Gran Bretaña es de mayoría, y puesto que este país goza de un buen desarrollo económico y además de que no hay indicios de descontento de la población con la forma de trabajo del gobierno, me dirigiré a partir de ahora a los países latinoamericanos, los cuales son dominados por modelos de mayoría.

Gran Bretaña y la mayoría de los países latinoamericanos tienen algo en común: que sus sistemas de gobierno están marcados fuertemente por características atribuidas al modelo de mayoría. No obstante, en estos países se registra un bajo grado de satisfacción por parte de la población con el funcionamiento de sus gobiernos, de acuerdo a una encuesta realizada por el Latinbarómetro en el año 2001 (en porcentaje de los encuestados):

Figura A-2: Encuesta de latinbarómetro de 2001.
Figura A-2: Encuesta de latinbarómetro de 2001. Ilustración: Barriozona Magazine © 2006

Una de las posibles causas para el descontento con la democracia registrado en estos países, es que todos están estructurados por sociedades heterogéneas, es decir, sociedades plurales y mixtas, y solamente ciertas partes de la sociedad (las cuales representan y son denominados como la mayoría) participan en los procesos de decisiones de la vida política, mientras las minorías son excluidas casi por completo. Para tal tipo de sociedades se recomienda el modelo de consenso, el cual se caracteriza por integrar a todas las ramas de la sociedad. Hay, sin embargo dos excepciones: Venezuela (antes de la entrada del presidente Hugo Chávez al poder venezolano) y Costa Rica, cuyo grado de satisfacción con la democracia es relativamente más alto que en los otros países. Esta conclusión se puede confirmar de igual manera por medio de una gráfica emitida por el Banco Mundial y por el programa de desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas en el año de 1997.

Esta gráfica divide a 36 países en tres grupos: sociedades plurales, sociedades semiplurales y sociedades no-plurales. Una explicación para el alto grado de satisfacción con la democracia en Venezuela y Costa Rica es que estos caen dentro de los grupos con sociedades no-plurales, por lo que se puede deducir que el modelo de mayoría es apropiado en estos países. Este es el mismo caso en Gran Bretaña, cuya sociedad es más bien homogénea y dispone de un modelo de mayoría. No es importante ni decisivo el tipo de gobierno que tenga una sociedad, clave es, el que este se adapte al tipo de sociedad y en su capacidad de adaptación.

México, como la mayoría de los países latinoamericanos posee una sociedad heterogénea y su sistema político está caracterizado por ser de mayoría, lo que conlleva a que no todos los diferentes grupos de la sociedad estén representados de igual manera. Por estas razones se registra un grado de satisfacción muy bajo con el funcionamiento de la democracia. Después del siguiente capítulo trataré las variables, las cuales describen a México como un sistema de mayoría. Pero antes describiré brevemente la historia de la Revolución Mexicana, así como el surgimiento del partido político Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El sistema político mexicano: Hacia un modelo de democracia mayoritaria – Introducción

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Porfirio Díaz subió al poder (1876), el cual logró mantener su dictadura durante 34 años en el poder. Porfirio Díaz reforzó el centralismo y practicó la economía liberal, la que a final de cuentas sólo benefició a las clases sociales más altas. Foto: Barriozona Magazine
Porfirio Díaz subió al poder (1876), el cual logró mantener su dictadura durante 34 años en el poder. Porfirio Díaz reforzó el centralismo y practicó la economía liberal, la que a final de cuentas sólo benefició a las clases sociales más altas. Foto: Barriozona Magazine

Pocos son los países occidentales que han experimentado tantos cambios políticos tan dramáticos en los últimos siglos como México. La historia del México que hoy conocemos empieza, para ser exactos en el año de 1492 con el descubrimiento de América hecho por Cristóbal Colón.

En el año 1521, el español Hernán Cortés conquistó México. Ese fue el comienzo de la época de la colonia, la cual estuvo marcada de explotación y de la introducción del Cristianismo. En1810 comenzó la lucha por la libertad, la cual estaba influida por filósofos como Voltaire, Montesquieu y Rousseau, por la Revolución Industrial en Inglaterra, y por la Independencia de los Estados Unidos.

El sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla le abrió los ojos al pueblo de una manera fundamental, en la que a través del Grito de Independencia, exhortó a las clases bajas a revelarse en contra de la injusticia y opresión de los españoles. Como consecuencia se consumó la independencia en 1821. En la elaboración de la Constitución en el año de 1824, había dos fuertes corrientes; la idea de un estado federal y la de un estado centralista. México sigue mostrando hasta hoy estas dos fuertes tendencias que dificultan políticamente su clasificación en un sólo modelo.

En 1861 fue elegido Benito Juárez como presidente. Él promovió la agricultura, la industria, la educación, el desarrollo científico y lo más sobresaliente, separó la iglesia del estado. Dichos actos lo colocan como uno de los presidentes más importantes de México.

Posteriormente, Porfirio Díaz subió al poder (1876), el cual logró mantener su dictadura durante 34 años en el poder. Díaz reforzó el centralismo y practicó la economía liberal, la que a final de cuentas sólo benefició a las clases sociales más altas. Todo esto provocó un gran descontento, el que finalmente en 1910 desembocó en una de las guerras civiles más sangrientas de Latinoamérica, la cual tuvo una duración de 19 años.

He descrito un parte de la historia de México, para así facilitar la comprensión en la segunda parte en la que describiré más detalladamente la Revolución Mexicana.

El motivo por el cual me decidí a escribir un ensayo sobre México en el área de política comparativa, es que México desde su independencia en 1810 ha sufrido cambios fundamentales en su política, como antes descrito. Como las fases más relevantes en la vida política del país, se pueden considerar dos dictaduras; la primera, como ya lo mencioné, la de Porfirio Díaz (1877- 1911), y la segunda, la del Partido Revolucionario Institucional (PRI; 1929-2000). En el año 2000 el país experimentó un cambio de gobierno por primera vez después de 71 años de dictadura priista, el cual ha impulsado a un proceso lento de cambio a las estructuras políticas tan incrustadas heredadas del partido.

En la primera parte voy a describir dos tipos de democracia según el autor Arend Lijphart: democracia de consenso y democracia de mayoría. Estos dos modelos de democracia arrojan algunas características que nos ayudaran a describir el modelo político mexicano.

En la segunda parte hago un resumen de la Revolución Mexicana (1910-1929), así como una descripción breve del surgimiento de la Constitución Mexicana de 1917 que hoy conocemos y de la fundación de los partidos PRI, Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En la tercera parte me voy a basar en las dos dimensiones propuestas por Lijphart, que son dimensiones ejecutivas-de partido y dimensiones federales-unitarias, para así tratar de describir con más precisión el sistema político de México como un modelo de mayoría.

En la cuarta parte me voy a concentrar en el cambio de gobierno en el 2000, así como los motivos que llevaron al PAN a ganar las elecciones presidenciales.

La quinta parte trata de la transformación de las tres primeras dimensiones ejecutivas- de partido dentro del modelo mexicano (descritas en el capítulo cuarto) de 1997 al 2000.

Con este proceso analítico-descriptivo intentaré analizar, si a través de la transformación de estas tres dimensiones es realmente concebible una verdadera democratización del sistema político mexicano.


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