Los reclamos de los braceros por sus ahorros trascendieron generaciones.
Puntos clave
• Gregorio León continúa la lucha iniciada por su padre.
• Exbraceros reclaman ahorros retenidos durante sus contratos laborales.
• La disputa por esos fondos continúa entre generaciones.
PHOENIX — Lucio Melquiades León, trabajador agrícola mexicano que con su sudor regó los surcos de los campos estadounidenses junto con otros braceros durante el Programa Bracero, murió sin haber recibido los ahorros que le fueron retenidos durante sus contratos de trabajo.
Lucio fue uno de los trabajadores mexicanos conocidos como “braceros”, contratados temporalmente mediante un programa que generó millones de contratos laborales durante sus 22 años de vigencia.
Hoy, el hijo de Lucio, así como cientos de ex-braceros en Phoenix, buscan recuperar, al menos mediante una cantidad simbólica, los ahorros que se ganaron doblando sus espaldas en las cosechas que sostuvieron en aquel tiempo la agricultura estadounidense.
Por décadas, miles de ex-braceros han buscado y esperado en vano recibir el 10 por ciento de salario que de común acuerdo se les retuvo para servir como un fondo de ahorro al término de su contratación. En cambio, los ahorros fueron retenidos ilegalmente en las cuentas bancarias de personas sin escrúpulos, que robaron a estos humildes hombres y a sus familias su dinero ganado legítimamente en las duras jornadas laborales en los campos del algodón, el pepino y la lechuga.
La mayoría de ex-braceros son ya de edad avanzada. Entre más tiempo pasa, ven prolongarse el momento en que puedan recibir al menos una fracción de lo que se ganaron dignamente. Otros, como Lucio, fallecieron sin haber podido cosechar el fruto de su labor, a pesar de haber cosechado frutas y legumbres que alimentaron por años al pueblo norteamericano en la guerra, la posguerra y la Guerra Fría.
Relacionado → Programa Bracero, cuando los trabajadores mexicanos eran bienvenidos en EE.UU.
Habla el hijo de Lucio Melquiades León
Convertido en dirigente por necesidad, buscó al lado de su padre Lucio recuperar aquellos ahorros que nunca llegaron a su cuenta bancaria. Gregorio heredó de su padre no una cantidad de dinero, sino una lucha binacional para intentar recuperar los ahorros que Lucio nunca recibió antes de fallecer en 2002.
Sin su padre, sin los ahorros y en un camino cuesta arriba, Gregorio tomó en sus manos la lucha laboral y, sin buscarlo, se convirtió en organizador de cientos de voces que a pesar de la negativa y la demora mantienen la esperanza en su corazón y la presión sobre el gobierno mexicano.
Gregorio encabeza una organización de base llamada Frente Binacional de Ex-braceros de Arizona. El hijo del bracero fallecido recuerda los gérmenes de lo que más tarde se gestaría en un fuerte movimiento.
“Mi papá y los ex-braceros empezaron desde el ’98 o el ’99. Empezó a cobrar mucho auge todo esto, y había una respuesta muy mala de parte del gobierno; no se les tomaba en cuenta, no había una respuesta positiva”, evoca Gregorio.
Al preguntarle su opinión como hijo de un ex-bracero acerca del robo de los ahorros de su padre, el organizador pausa por un momento. Después responde enfáticamente, como tratando de golpear con sus palabras la mala acción del gobierno.
“Es una burla. Es una burla que les hayan robado tan vilmente a todos, y en el caso particular de mi padre. Es una burla que les hayan robado y que no quieran reconocer y pagar exactamente ese dinero que les quitaron”.
Una lucha heredada por los ahorros de los braceros
Gregorio calcula que una enorme suma de dinero llegó al gobierno mexicano procedente del fondo de ahorro formado con el 10 por ciento que se retenía de los salarios de los braceros. Conforme a los acuerdos de la época, esos recursos debían ser entregados a los trabajadores a su regreso a México, pero miles de exbraceros han sostenido durante décadas que nunca los recibieron.
“Mi papá estuvo contratado en diez ocasiones”, explica Gregorio. “Nosotros calculamos que les quitaron, mínimamente, unos $50 dólares por cada ocasión que ellos estuvieron contratados, porque ellos estuvieron contratados alrededor de 45 días, y hubo contratos de 18 meses. Entonces, mínimamente, lo ponemos de esa manera: más de $50 dólares por cada vez que estuvieron contratados. O sea, es muchísimo dinero, y si hubo más de cuatro y medio millones de contratados… Este dinero estuvo depositado en el [banco] Wells Fargo. El Wells Fargo lo entregó al gobierno de México y ahí se perdió”.
Además de sus cálculos sobre los ahorros retenidos, Gregorio reflexiona sobre la contribución que su padre y otros trabajadores agrícolas mexicanos hicieron a Estados Unidos durante uno de los periodos más trascendentales del siglo XX.
“Aquí en Estados Unidos, el mismo presidente que en ese momento estaba, los reconoció a ellos como el ‘sexto frente de guerra’. Los declaró como ‘soldados del surco’,” expresa con orgullo. “Si nosotros recordamos, Estados Unidos estaba en la Segunda Guerra Mundial. Todos los jóvenes, todas las personas que estaban productivamente fuertes, pues estaban en el frente de guerra. Y ellos necesitaban, urgentemente, de mano de obra, mano de obra barata, mano de obra, incluso la más próxima”.
Al reflexionar sobre el papel que desempeñaron los exbraceros en la economía estadounidense y sobre los ahorros que, según Gregorio, nunca les fueron entregados por el gobierno mexicano, el dirigente reivindica la dimensión histórica y humana de aquellos trabajadores.
“Es lo que realmente movió la economía de los Estados Unidos en aquellos tiempos. Entonces yo considero que mi papá fue uno de los héroes. Al igual que todos los compañeros ex-braceros, son héroes anónimos de aquí de Estados Unidos. Hoy, desafortunadamente, les han negado todo”.
Nota editorial: en septiembre de 2026 se realizaron correcciones menores de estilo, precisión y redacción, sin alterar sustancialmente el contenido ni los testimonios del reportaje original.
Videos relacionados: Ex-braceros y familiares buscan recobrar ahorros
© 2011 - 2026, Eduardo Barraza. All rights reserved.


