La Revolución Mexicana, antesala de la Constitución de 1917 – Parte I

La Revolución Mexicana, antesala de la Constitución de 1917 – Parte I

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El pueblo mexicano –hombres, mujeres, y niños– participaron en la Revolución Mexicana, personas de los extractos más humildes que respondieron a los clamores de cambio enunciados por líderes revolucionarios como Madero, Villa, Zapata y otros. Foto/ilustración: Axel E. Núñez | Barriozona Magazine © 2016
El pueblo mexicano –hombres, mujeres, y niños– participaron en la Revolución Mexicana, personas de los extractos más humildes que respondieron a los clamores de cambio enunciados por líderes revolucionarios como Madero, Villa, Zapata y otros. Foto/ilustración: Axel E. Núñez | Barriozona Magazine © 2016

(Ciudad de México) — En algún momento escuché a un niño preguntar: ¿cómo se construyen los países?

Los países, contrario a lo que se puede pensar, no están hechos de piedras ni de tierra… los países se construyen con personas y símbolos, y en la mayoría de los casos también con batallas.

Iniciamos esta serie especial rumbo a la celebración del Centenario de la Constitución de 1917 hablando de uno de los conflictos armados más largos y sangrientos en la historia de América: la Revolución Mexicana.

Para hablar de ello, Barriozona Magazine, hizo una visita al Museo Nacional de la Revolución Mexicana, en la Plaza de la República de la Ciudad de México.

Hombres, mujeres, campesinos, hacendados, bandidos y políticos, todos lucharon durante casi 10 años para construir su ideal de país.

A inicios del siglo 20, el mundo se transformaba de diversas formas, y México no fue la excepción.

Antes del conflicto armado, el país avanzaba en muchos aspectos, pero los beneficios de ese avance sólo estaban en manos de un muy pequeño porcentaje de la población, que en su mayoría vivía en las ciudades.

Políticos, industriales, y grandes magnates —nacionales y extranjeros— disfrutaban de todas las bondades de ese México que se acercaba al Primer Mundo.

Sin embargo, la desigualdad entre los mexicanos se manifestaba de manera tan cruda como en tiempos del Virreinato.

Todo esto trajo un descontento constante que explotó en cuanto tuvo oportunidad.

En 1910, después de 31 años de gobierno, se acercaban las elecciones presidenciales. Porfirio Díaz, en la famosa entrevista Díaz-Creelman, había dicho que México estaba listo para otro presidente.

Un grupo de ricos hacendados se unió en 1909 para formar el Partido Nacional Antirreeleccionista y apoyar a Francisco I. Madero como candidato a la presidencia bajo el lema “Sufragio efectivo, no reelección”.

Cuando Díaz se enteró de esto, mandó encarcelar a Madero, y al llegar las elecciones, mediante fraude, se declaró ganador.

Madero escapó de la cárcel y se dio cuenta que el movimiento armado era la única opción para un cambio.

Con ese sentimiento, Madero escribió el Plan de San Luis, donde llamaba a todo el pueblo a levantarse en armas contra el régimen de Díaz. Y así fue como el 20 de noviembre de 1910 inició la Revolución Mexicana.

Casi inmediatamente gente se empezó a unir a Madero en la lucha.

Francisco Villa y Pascual Orozco formaron la llamada División del Norte, y en el sur se levantó Emiliano Zapata con su lema “Tierra y Libertad”.

Con tantos enemigos, el gobierno de Díaz, aunque dio batalla, no duró mucho, y en 1911 Madero asumió la presidencia.

El país estaba en ruinas. La tarea de Madero no era sencilla. Pasó un breve tiempo y Villa, Zapata y Orozco comenzaron a sentir que Madero se estaba tardando demasiado en cumplir las promesas que había hecho, por lo que continuaron sus movimientos armados

Todo esto fue únicamente la primera fase del conflicto; aún faltaban años para que el país viera algo de paz y orden. Pero los acontecimientos sangrientos eventualmente llevarían al surgimiento de otro revolucionario: Venustiano Carranza, quien promovería la idea de una nueva constitución política para México.

© 2016, Axel E. Núñez. All rights reserved.

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