Gran Tzompantli de Tenochitlan resurge en Ciudad de México

Gran Tzompantli de Tenochitlan resurge en Ciudad de México

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El hallazgo de los cráneos confirma las crónicas de conquistadores y frailes españoles acerca del gran Tzompantli de los mexicas. Los cráneos podrían ser de enemigos de los mexicas que eran capturados. Foto: INAH-CONACULTA
El hallazgo de los cráneos confirma las crónicas de conquistadores y frailes españoles acerca del gran Tzompantli de los mexicas. Los cráneos podrían ser de enemigos de los mexicas que eran capturados. Foto: INAH-CONACULTA

(México) — Ruinas de la antigua capital Mexica de Tenochtitlan en el corazón de la Ciudad de México enterradas durante siglos, siguen apareciendo mediante el continuo trabajo arqueológico en esa ciudad.

Los arqueólogos mexicanos siguen así añadiendo piezas al inmenso rompecabezas de la cultura mexica. Hace unos días, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el más reciente descubrimiento localizado a dos metros de profundidad en la calle de Guatemala, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

El hallazgo consiste en una plataforma rectangular con una longitud estimada en más de 34 metros, según información divulgada por el INAH. El núcleo de dicha plataforma se compone de un elemento circular elaborado de cráneos humanos. Especialistas del INAH identificaron las ruinas mexicas como el gran Tzompantli de México-Tenochitlan.

Según los expertos, la formación de cráneos está unida con una argamasa de cal, arena y gravilla de tezontle. “Es un muro de tezontle con un recubrimiento de estuco y piso de lajas, orientado de norte a sur, que presentaba asociados mandíbulas y fragmentos de cráneos dispersos sobre la plataforma”, indicó Raúl Barrera, director del Programa de Arqueología Urbana. Barrera detalló que unos 35 cráneos humanos forman un elemento circular.

Debido a las características y materiales asociados que presenta el impresionante hallazgo, el Tzompantli corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor (1486-1502).

La mayoría de los cráneos —algunos con orificios en los parietales pero otros sin esta característica— corresponden a hombres adultos jóvenes, pero también hay algunos de mujeres y de niños. Los arqueólogos creen que debe haber otras decenas de cráneos asociados al sitio. Se cree que muchos de estos cráneos fueron removidos y alterados durante la Conquista, cuando se produjo la destrucción de la ciudad de Tenochtitlan y del Recinto Sagrado.

Asimismo, se encontró una ofrenda asociada a la última etapa constructiva, compuesta por fragmentos de dos o tres piezas de travertino blanco, que fueron matadas de manera ritual. Además de otra ofrenda alterada en época colonial, conformada por 21 cascabeles de cobre y cuentas de piedra verde.

El hallazgo es consistente con las crónicas de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo y Bernardino de Sahagún, entre otros. El descubrimiento establece la ubicación precisa del Templo de Ehécatl, el Juego de Pelota y en particular del Tzompantli, citado en fuentes históricas.

Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH, indicó que fray Bernardino de Sahagún había mencionado la existencia de varios tzompantlis y dos juegos de pelota, y la asociación de estos elementos.

“Por su ubicación, creemos que se trata del Huey Tzompantli, es decir, el Tzompantli mayor de Tenochtitlan” dijo Matos Moctezuma. “Esta estructura tenía un simbolismo específico y muchos de estos cráneos podrían ser de enemigos de los mexicas que eran capturados, sacrificados y decapitados, como una advertencia de su poderío”.

El importante hallazgo arqueológico corroboraría así lo señalado en los códices, como el de Diego Durán, que indicaba la existencia de tzompantlis a los que se describía como basamentos bajos, alargados, en cuya parte superior había postes de madera con los cráneos insertados.

© 2015 – 2016, Eduardo Barraza. All rights reserved.

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