El aborto: ocaso sin aurora

El aborto: ocaso sin aurora

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El filósofo Don Marquis establece que aunque un feto no sea considerado una persona, su vida fetal ya incluye un futuro como la de cualquier otra persona nacida. Foto: Especial
El filósofo Don Marquis establece que aunque un feto no sea considerado una persona, su vida fetal ya incluye un futuro como la de cualquier otra persona nacida. Foto: Especial

El aborto: ocaso sin aurora Imprimir En el ensayo titulado “¿Por qué es inmoral el aborto?”*, cuyo autor es el filósofo Don Marquis, se argumenta que la ética correcta de lo erróneo del acto de matar puede ser extendida y aplicada a la vida fetal y ser usada para mostrar que existe una fuerte conjetura de que cualquier aborto es moralmente ilícito.

El propósito del razonamiento del profesor Marquis, en sus propias palabras, “ha sido establecer un argumento para la seriedad de la presunción de lo erróneo que es el aborto, mismo que está sujeto a suponer que la permisividad moral del aborto se sostiene o desploma sobre el estatus del feto. Como un feto posee una propiedad (su futuro), posesión la cual en seres humanos adultos es suficiente para considerar erróneo matar a un ser humano adulto, el aborto también es algo erróneo”.

“Esta manera de tratar con el problema del aborto parece ser superior a las otras perspectivas sobre las éticas del aborto —añade Marquis— ya que su fundamento reposa sobre la ética de acto de matar, que es evidente por sí misma, porque la propiedad crucial y moralmente relevante se aplica claramente a los fetos, y también porque el argumento evita caer en las equivocaciones usuales que se refieren a términos controversiales tales como “vida humana”, “ser humano”, o “persona”. Este argumento tampoco descansa sobre un ‘dogma Papal’ o creencias religiosas”.

Claramente, es erróneo matar seres humanos adultos, dice Marquis. Y la controversia moral surge porque para algunos, los fetos parecen ser sólo células humanas en algunos aspectos, y, para otros, parecen seres humanos en otros aspectos. Pero la creencia de que la característica principal del acto de matar es la pérdida de un futuro valioso para la víctima, tiene consecuencias obvias en relación con la ética del aborto.

Por tanto, aunque un feto no pueda ser considerado una persona, es indiscutible afirmar que el futuro de cualquier feto también incluye un grupo de experiencias, proyectos y actividades, análogas al futuro de seres humanos adultos, niños pequeños y bebés. Así, la razón que es suficiente para explicar por qué es erróneo matar a seres humanos después de su nacimiento, es razón suficiente también para explicar por qué es erróneo matar a los fetos antes de su nacimiento. Se concluye que el aborto es una “prima facie”** de carácter inmoral y seriamente equivocada.

Resumiendo el análisis del profesor de filosofía, el acto de matar es inaceptable, equivocado e inmoral. Eso se aplica a cualquier ser humano, adulto, joven o niño. Lo que lo hace ser inmoral y erróneo es el efecto infringido, esto es, la privación de un futuro de valor que esa persona hubiera de otra manera vivido. El efecto causado en la víctima es lo que eleva este crimen a una categoría extremadamente errónea.

Asimismo, la pérdida del futuro de la víctima produce un efecto secundario y devastador en los familiares y amigos de la víctima, y aún en las del victimario, por la seriedad y penalidad de esta trasgresión. En el caso de un feto, quizá su propiedad y condición no pueda elevarlo a una categoría de un ser humano completamente desarrollado. Sin embargo, su vida fetal ya incluye un futuro como la de cualquier otra persona nacida.

Si matar a un ser humano es inmoral porque significa destruirle completamente su futuro, entonces matar a un feto, quien evidentemente ya posee un futuro, es igualmente inmoral y erróneo.

*Marquis, Don.Abortion is Immoral,” The Journal of Philosophy, vol. 86, no. 4 (April 1989) **Evidencia que es suficiente para plantear una presunción o hecho para establecer el hecho en cuestión, a menos que este sea refutado.

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