PHOENIX – Desde hace casi cuarenta años, ver crecer a Phoenix ha sido presenciar cómo la ciudad se expande en todas direcciones: hacia afuera, hacia arriba y, más recientemente, hacia adentro, conforme el Valle se consolida como una gran metrópoli estadounidense. En la actualidad, ese proceso está abriendo un nuevo capítulo con dos proyectos de transporte clave que buscan llevar el tren ligero hacia el lado oeste: la Extensión al Capitolio (CAPEX) y la Extensión I-10 West (10WEST).
Juntas, estas obras pretenden enlazar el centro de Phoenix con el Capitolio estatal, atravesar el complejo nudo de autopistas al oeste del centro de la ciudad y ofrecer un servicio de transporte de alta capacidad a barrios que por años han tenido acceso limitado al tren. La visión es ambiciosa. Los desafíos, igual de grandes.
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Una ruta al Capitolio condicionada por la ley
La extensión de la línea del tren ligero al Capitolio fue aprobada por los votantes en 2015 como parte del plan de largo plazo llamado Transporte 2050. Sin embargo, el rumbo cambió en 2023, cuando una nueva ley estatal, incluida en las negociaciones de la Propuesta 479, prohibió usar fondos públicos para construir infraestructura de tren ligero a menos de 150 pies del complejo del Capitolio. Esa restricción obligó a Valley Metro, la empresa encargada del sistema de transporte del área metropolitana de Phoenix, a replantear una ruta que, en los planos de construcción, antes parecía la más lógica y directa entre el centro y el núcleo político de Arizona.
El trazado definitivo, de 1.6 millas, ahora avanza al oeste por Washington Street, baja por la 15th Avenue cerca de la Corte Suprema de Arizona y regresa por Jefferson Street. Es una alternativa viable y ajustada a la ley, pero también un recordatorio de algo muy familiar en Phoenix: cualquier nueva línea de transporte toca fibras comunitarias sensibles, ya sea por su impacto en viviendas, comercios o la identidad de un vecindario.
Mientras se analizan las posibles conexiones hacia el oeste desde la 15th Avenue, han surgido preocupaciones en el Distrito Histórico Woodland, donde algunos residentes temen la posible demolición de propiedades. Es la clase de tensión que acompaña casi siempre a los proyectos de transporte urbanos, incluso cuando están respaldados por estudios técnicos y análisis de impacto.
El salto de 10 millas por la carretera Interestatal 10
El proyecto más amplio, y quizá el más complejo, es la extensión del tren ligero llamada 10WEST. La propuesta plantea que el tren recorra el espacio que divide la autopista I-10, un diseño poco común incluso en las grandes ciudades del país. Serían alrededor de diez millas de trayecto, elevándose después desde la parte media, cruzando hacia el lado norte de la autopista y concluyendo en el Centro de Tránsito Desert Sky, un importante punto de conexión para el West Valley.
Esta iniciativa se encuentra todavía en fase de planificación. Los equipos técnicos trabajan en la actualización de la Alternativa Local Preferida (LPA), mientras avanzan los estudios ambientales y las rondas de consultas comunitarias programadas a finales de 2025 y previstas para continuar a comienzos de 2026. Solo cuando el Concejo Municipal de Phoenix revise las alternativas finales y su integración con la ruta del CAPEX, podrá arrancar la etapa de diseño y, más adelante, la construcción.
En términos prácticos, esto significa que el proceso será largo. Construir en la parte media de una autopista implica desvíos, ajustes de carriles, controles de tráfico y una coordinación compleja con diversas agencias y servicios. Durante la obra, automovilistas, negocios y vecindarios deberán prepararse para molestias y cierres viales temporales, una realidad conocida en cualquier proyecto de infraestructura regional de gran escala.
Lo que está en juego
Desde un ángulo sociológico, es decir, pensando en cómo las comunidades se desplazan, trabajan e interactúan en espacios compartidos, las inversiones en transporte no solo buscan el movimiento de trenes, sino ampliar oportunidades para los habitantes. Para miles de residentes del oeste de Phoenix y del West Valley, que hoy dependen del autobús o de trayectos largos en auto, el tren ligero representa algo muy concreto: una alternativa estable y confiable para llegar al trabajo, la escuela, citas médicas o actividades en general.
Es cierto que los debates sobre costos, impacto visual o molestias durante la construcción continuarán. Pero los sistemas de transporte masivo suelen generar lo que los investigadores llaman “equidad en movilidad”: la posibilidad de que personas de distintos niveles socioeconómicos accedan a destinos esenciales sin depender exclusivamente del automóvil.
Hacia un Phoenix más conectado
Si los proyectos de transporte CAPEX y la 10WEST avanzan según lo previsto, Phoenix podría dar un salto importante. Una columna vertebral de tren ligero recorriendo de este a oeste, desde el centro, pasando por el corredor del Capitolio, cruzando la I-10 y llegando al West Valley, marcaría un punto de madurez para una ciudad que avanza hacia un sistema verdaderamente multimodal. Sería comparable a lo que ya hicieron otras áreas metropolitanas en crecimiento acelerado, donde el tren dejó de verse como un lujo y se convirtió en una herramienta básica para la cohesión regional.
El trabajo que falta tomará tiempo, paciencia y un diálogo continuo con las comunidades a lo largo de ambas rutas.
Pero dentro de la larga historia del desarrollo urbano de Phoenix, estas expansiones representan simplemente otra etapa en su transformación: un tipo de crecimiento que no solo responde a la aparición de nuevos vecindarios, sino que modifica y redefine las rutas compartidas de una ciudad que, en pleno desierto, continúa ajustándose y reinventándose con cada decisión de infraestructura.
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