En una época en que la música flota ligera en la nube, reducida a cifras de streams y algoritmos, hay voces que se resisten al silencio. Saúl Holguín Cuevas nos invita a redescubrir a aquellas intérpretes de la música ranchera mexicana que alguna vez vibraron en el surco polvoriento de un vinilo, llenando cantinas, plazas y radios con historias de amores, desamores y ranchos que hoy existen más en la memoria que en el paisaje.
“En mi rancho tengo todo / animales, agua y sol / y una tierra buena y prieta / que trabajo con ardor”.
~Canción Rancho alegre, interpretada por La Consentida.
(Phoenix, Arizona) – Cerca del final de mi ingrata carrera de escritor serio, el azar me llevó a descubrir una joya: una colección de la RCA (hoy BMG), titulada 100 años de música: Grandes éxitos de la música ranchera Vol. I (2002).
Esto de un siglo no es una exageración: los expertos señalan 1902 como el año en que la Victor Talking Machine Company¹ (después RCA) entró a México. De mala gana le eché un vistazo, pues, contra mi costumbre, buscaba canciones conocidas.
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La esencia de la música ranchera mexicana
La canción ranchera mexicana exalta la vida en el rancho: habla de caballos, animales domésticos y de un jacalito como edén amoroso, idealizando la vida campirana. Sin embargo, con el fracaso de la Reforma Agraria y el éxodo del campo hacia la ciudad, se incorporaron nuevos temas como la cantina, los toros y la vida urbana.
Entre sus grandes letristas destacan Tata Nacho, Cuco Sánchez, Tomás Méndez, José Alfredo Jiménez y, ya con un toque más pop, Juan Gabriel (Juanga).
El streaming lleva la batuta
Fue durante los viajes diarios de casa al preescolar, en busca de mi nieto, el benjamín de la familia, cuando empecé a poner atención a las 20 cantantes que componen el álbum doble de 40 canciones. Aunque el título no lo menciona, todas las intérpretes son mujeres.
Hoy la música se rige por el streaming, a través de plataformas como Spotify, Apple Music, YouTube Music, entre otras, que ponen a disposición millones de canciones a cambio de una mensualidad o de aguantar una avalancha de anuncios comerciales.
En Spotify, los aficionados deben escuchar por lo menos 30 segundos de una melodía para que cuente como un stream. Las plataformas usan fórmulas complicadas para calcular los pagos. Se estima que para generar un pago de mil dólares, una canción debe acumular alrededor de 300 mil streams.
De esta cantidad, Spotify se queda con el 30 por ciento, y el resto —el 70 por ciento— va a las compañías disqueras, que por lo general han esquilmado los derechos a los artistas. Así, las disqueras se llevan la mayor tajada, mientras que a los músicos y cantantes, con suerte, les llegan las migajas.
Para obtener un pago más justo, los artistas independientes pueden recurrir a distribuidoras honestas, como CD Baby y otras similares.

Popular no siempre es sinónimo de bueno
No hay que pensar que una canción con millones de streams es mejor que otra con números modestos.
Por ejemplo, La Llorona en la voz de Chavela Vargas suma 24.5 millones de reproducciones, mientras que la emotiva versión de Soldado de Levita de Irma Vila, en dos discos diferentes, apenas alcanza 24 mil.
Las intérpretes del disco
En este álbum aparecen grandes leyendas y figuras menos conocidas. No hablaré aquí de las famosas que todos conocen: Lucha Reyes, Lola Beltrán, Amalia Mendoza, La Tariácuri y Chavela Vargas. Ni de las que faltan: Irma Vila, La Reina del Falsete; Lucha Villa, La Grandota de Camargo; Irma Serrano, La Tigresa; las Hermanas Huerta y las Hermanas Hernández, quienes probablemente no hayan grabado para la RCA.
Aquí enlisto otras intérpretes, en orden cronológico, cuyas voces me cautivan. Algunas son poco conocidas, pero su legado es invaluable.
Sofía Álvarez
Colombiana, nacida en 1912. Actuó en dos películas memorables: Santa (1930), la primera cinta sonora mexicana, y Ahí está el detalle (1940), donde compartió protagonismo con Mario Moreno Cantinflas y Joaquín Pardavé.
El rebozo mexicano, compuesta por Ernesto E. Cortázar y con música de Manuel Esperón – 8 mil streams. Esta canción ensalza una prenda tradicional del México profundo, hoy casi olvidada.
Matilde Sánchez, La Torcacita
Conocida como la Tequileña por ser originaria de Tequila, Jalisco (1927), es considerada una de las grandes intérpretes, al nivel de Lola Beltrán.
Incluso en la Telaraña —la Web, el internet—, donde las alabanzas abundan, muchos la equiparan con Lucha Reyes. En gustos se rompen géneros, y no me meto… aunque no estoy del todo de acuerdo.
Aires del Mayab (jarana yucateca) – 500 mil streams. Poema de Carlos Duarte Moreno, con arreglos de Pepe Domínguez. Estrenada por Las Dos Marías en 1937, es considerada uno de los himnos de la música ranchera mexicana.
Toro relajo, de Felipe Bermejo (Curiosidad: Bermejo fue chofer de Venustiano Carranza).
Dora María
La tabasqueña Dora María Pérez Vidal, La Chaparrita de Oro, nacida en 1933, fue designada por el presidente Adolfo López Mateos como embajadora de la música ranchera mexicana.
Del cielo cayó una rosa (Cuco Sánchez, 1960) – 63 mil streams.
Leña de pirul (Tomás Méndez, 1959).
Enriqueta “Queta” Jiménez, La Prieta Linda
Originaria de Guanajuato (1933). El apodo, hoy considerado tabú, se lo puso el cómico Antonio Espino “Clavillazo”, cuando le dijo: “Ni eres prieta ni linda”. Al inicio de su carrera formó un dueto con su hermana Flor Silvestre y también participó en cine durante la época de películas “al vapor”.
Como dato curioso, se cuenta que gracias a sus influencias sacó a Juan Gabriel de la prisión de Lecumberri, grabándole su primera canción Noche a noche (1980) y presentándolo a los influyentes de RCA.
Al ver, Queta Jiménez – 2.3 millones de streams.
Lucha Moreno
Cantante norteña, nacida en 1939. También formó un dueto con su cónyuge, José Juan.
Alma de acero (José Alfredo Jiménez, 1955) – 30 mil streams.
María de los Ángeles Loya Sáenz, La Consentida
Originaria de Parral, Chihuahua (1944). Famosa desde niña, más tarde dedicó su vida a la labor social.
Le falta un clavo a mi cruz – 900 mil streams.
La música ranchera mexicana, un legado que perdura
Así fue como, casi sin querer, me adentré en este viaje musical nostálgico, recordando y redescubriendo canciones y voces que marcaron mi niñez y adolescencia.
Estas intérpretes, cada una con su estilo y su historia, son parte esencial de la música ranchera mexicana, un legado que sigue vivo a través de nuevas plataformas, y que nunca debe olvidarse.
ENLACE EXTERNO → Escucha en Spotify el álbum 100 años de música: Grandes éxitos de la música ranchera Vol. I (2002)
¹ La Victor Talking Machine Company, fundada en 1901 en Camden, Nueva Jersey, por Eldridge R. Johnson, fue famosa por su logotipo La voz de su amo y sus fonógrafos Victrola. En 1929 fue adquirida por RCA, formando RCA Victor, que más tarde pasaría a ser parte de Sony Music Entertainment.
N del E: “Streaming” es la reproducción de música en línea sin necesidad de descargarla, como escuchar canciones en Spotify en tiempo real.
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