MÉXICO – La muerte del “Mencho” marcó la última semana de febrero de 2026 y convirtió ese mes en un periodo de alta tensión caracterizado por violencia, tensiones diplomáticas y decisiones de impacto político y económico.
La operación del 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, fue ejecutada por Fuerzas Armadas mexicanas mexicanas con apoyo de inteligencia del Grupo de Trabajo Interinstitucional Conjunto Contra los Cárteles, una fuerza liderada por militares de Estados Unidos creada recientemente para mapear redes criminales y respaldar acciones contra organizaciones del narcotráfico.
Durante el operativo, Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue capturado y herido, y falleció mientras era trasladado bajo custodia. El CJNG ha sido identificado por autoridades mexicanas como una de las principales organizaciones criminales del país y ha sido designado por el gobierno de Estados Unidos como organización criminal transnacional dentro de su política de combate al narcotráfico.
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Tensiones diplomáticas y presiones previas
Antes de la operación, la relación México-Estados Unidos ya mostraba signos de fricción. A inicios de febrero, el presidente Donald Trump conmemoró el aniversario de la Guerra México-Estados Unidos con una declaración que generó indignación en México; la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la soberanía nacional en su conferencia matutina, rechazando cualquier tono de amenaza velada.
Paralelamente, el 4 de febrero se anunció un plan ampliado de acción bilateral en minerales críticos, un esfuerzo por fortalecer cadenas de suministro bajo el T-MEC pese a la retórica arancelaria de Washington.
Durante la primera quincena de febrero persistió la violencia en focos como Sinaloa, Michoacán, Zacatecas y Guanajuato, con desapariciones, bloqueos carreteros y el impacto prolongado del asesinato público del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido en noviembre de 2025 durante el Festival de las Velas en la plaza principal de la ciudad.
Este crimen, atribuido a una célula afín al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y que dejó al menos 19 detenidos hasta inicios de marzo (incluyendo a Jorge Armando Gómez Sánchez, alias “El Licenciado”, como presunto autor intelectual, y Gerardo Rodríguez Guizar, alias “El Congo”, capturado recientemente), subrayó la dominancia criminal en regiones clave pese a las intervenciones federales y contribuyó al clima de inestabilidad previo a la muerte del Mencho.
El golpe al CJNG y la violencia posterior
La muerte del Mencho desencadenó una escalada inmediata de violencia. Entre el 22 y 23 de febrero, el CJNG ejecutó bloqueos carreteros en alrededor de 20 estados, incendiando vehículos, autobuses y camiones, atacando negocios y enfrentándose a fuerzas de seguridad.
El saldo fue de alrededor de 70 muertos, según reportes, incluidos 25 elementos de la Guardia Nacional, con afectaciones en Guadalajara, Puerto Vallarta, así como cancelaciones temporales en operaciones aeroportuarias. Sheinbaum, en sus conferencias diarias, reconoció el apoyo de inteligencia estadounidense pero subrayó el carácter soberano de la operación y desplegó miles de tropas para restaurar el orden.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que el cuerpo de Oseguera Cervantes fue reconocido oficialmente, al igual que el otras personas que murieron durante el operativo. Indicó que se tenía previsto trasladarlo a un hospital en Guadalajara, pero tras confirmarse su fallecimiento, los restos fueron llevados a una base militar en Morelia y posteriormente a la Ciudad de México.
El Departamento de Estado de EE. UU. emitió alertas de resguardo para turistas y residentes estadounidenses, mientras Jalisco activó el “Código Rojo”. La muerte del Mencho, por tanto, no solo impactó la estructura de una de las organizaciones criminales más poderosas en el tráfico de fentanilo y metanfetaminas, sino que recordó sociológicamente cómo la eliminación de un líder central genera vacíos de poder que multiplican la violencia, tal como ocurrió tras la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016.

Reformas y equilibrio binacional
La muerte del Mencho coincidió con avances internos significativos. El 24 y 25 de febrero, Trump conversó telefónicamente con Sheinbaum, elogió el operativo y presionó por más acciones contra los cárteles; la mandataria mexicana calificó el diálogo como “positivo y cooperativo”.
Hacia finales de mes, la violencia se estabilizó, se levantaron las alertas y se normalizaron operaciones. En paralelo, Sheinbaum anunció el envío de una iniciativa al Congreso de una reforma electoral que busca reducir en 25 % el gasto público en comicios para redirigirlo a salud y educación, al tiempo que se aprobó una reforma para reducir gradualmente la jornada laboral a 40 horas semanales.
La presidenta también garantizó seguridad total para el Mundial de la FIFA 2026 que México coorganiza, asegurando que el país está listo para recibir visitantes pese a la coyuntura.
Repercusiones
La estrategia de presión estadounidense —incluida la designación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras (FTO) y como terroristas globales especialmente designados (SDGT), anunciada en febrero de 2025 y que abarcó al CJNG junto con otros grupos— elevó el nivel de tensión bilateral en materia de seguridad, de acuerdo con especialistas citados en reportes internacionales.
Estos expertos señalan que la medida puede incrementar la presión política y jurídica en la relación entre ambos países; sin embargo, advierten que, por sí sola, no altera las dinámicas estructurales del narcotráfico. En ese contexto, la violencia posterior a la muerte del Mencho y el riesgo de fragmentación interna del CJNG reavivan el debate sobre si este tipo de estrategia contribuye a una reducción sostenida de la violencia o si, por el contrario, puede detonar episodios de desestabilización temporal.
Históricamente, México ha resistido intervenciones unilaterales recordando conflictos del siglo XIX; sociológicamente, el narcotráfico sigue alimentándose de desigualdad y debilidad institucional; y desde la comunicación gubernamental, el mensaje de normalización busca restaurar confianza tanto interna como internacional.
La muerte del Mencho colocó a febrero de 2026 como un punto de inflexión en la agenda de seguridad mexicana, al combinar un operativo de alto perfil con una ola de violencia posterior y un intenso intercambio diplomático con Estados Unidos. Los acontecimientos del mes reflejan la complejidad del combate al crimen organizado en un entorno de cooperación bilateral creciente, presiones políticas y reformas internas en curso.
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