Templo antiguo en Oaxaca revela complejo de cámaras funerarias

Templo antiguo en Oaxaca revela complejo de cámaras funerarias

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Debido a las características de la estructura, a los arqueólogos del INAH les pareció muy importante explorarla; pensaban que era una especie de templo y no se equivocaron. Foto por Héctor Montaño | INAH-CONACULTA
Debido a las características de la estructura, a los arqueólogos del INAH les pareció muy importante explorarla; pensaban que era una especie de templo y no se equivocaron. Foto por Héctor Montaño | INAH-CONACULTA

México — Santa María Atzompa, Oaxaca es una población ubicada a 500 kilómetros al sureste de la Ciudad de México y a tres de la ciudad de Oaxaca. A Atzompa se le conoce como “cuna de alfareros”, y hasta hoy en día su población se dedica a la producción de artesanías, hechas principalmente de barro.

Durante los últimos tres años, Atzompa ha sido también el escenario de relevantes hallazgos arqueológicos, mismos que han resultado en el descubrimiento de importantes estructuras y artefactos los cuales continúan agregando piezas al interminable rompecabezas de vestigios prehispánicos en México.

Según los arqueólogos, el poblado de Atzompa fue una pequeña ciudad dependiente de Monte Albán, fundada durante el periodo Clásico Tardío (650-900 d.C.), y como resultado de la expansión de esa urbe.

El 18 de julio se dio a conocer un nuevo hallazgo en Atzompa, dentro de un templo en donde se encontraron tres cámaras funerarias, esto de acuerdo a información divulgada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Según expertos en el fascinante mundo de la arqueología, este complejo funerario tendría unos 1,100 años de antigüedad. Los arqueólogos consideraron este hallazgo de “suma importancia” en base de que se ubicó en el interior de una estructura arquitectónica que habría sido diseñada con el único fin de alojar una serie de tumbas. Los sepulcros están colocados de forma vertical, uno encima de otro y no son de tipo subterráneo, características que los diferencian de los que se habían encontrado con anterioridad.

Una de las cámaras funerarias está decorada con pintura mural la cual alude al ritual del juego de pelota, mismo que no se había descubierto en un contexto funerario de la cultura zapoteca.

Infografía: Conjunto monumental de Atzompa, Oaxaca. Infografía" INAH/CONACULTA
Infografía: Conjunto monumental de Atzompa, Oaxaca. Infografía” INAH/CONACULTA

¿Para quién se destinaron esas tumbas?
Nelly Robles García, coordinadora nacional de Arqueología del INAH, declaró que “este descubrimiento cambia la percepción que se tenía, en el sentido de que no fue tan similar a Monte Albán, como se había pensado, sino que desarrolló sus propias expresiones constructivas, como el caso de las tumbas y palacios”.

Asimismo, Robles García señaló que el edificio fue diseñado desde su planeación como recinto funerario, el cual se deriva de un cubo central de mampostería de 9 metros de profundidad y escalinatas. A partir de esa estructura se les dio acceso a las tres cámaras dispuestas de forma vertical.

A hallazgos de este tipo no se les puede descorrer por completo la manta de misterio que los ha mantenido encubiertos por muchos siglos, de tal manera que aunque los arqueólogos en Atzompa han analizado mucho de sus descubrimientos, no saben para quién se construyeron las tumbas encontradas.

En ese sentido, Robles García dijo que sería demasiado especulativo determinar a quiénes pertenecieron los sepulcros encontrados, pero que se pudiera pensar que se edificaron para personajes importantes, ya que el recinto funerario está contiguo a la Casa de los Altares. La investigadora dijo que esa casa debió haber sido de la élite de las clases sociales de aquella época, y probablemente de un linaje que pertenecía a Monte Albán. Robles García añadió que hasta el momento no se han encontrado restos óseos, pero falta aún faltaba una cámara funeraria por abrir”.

Ritual de juego de pelota plasmado en una de las cámaras
El montículo funerario o Edificio 6 —cuyas dimensiones son de 18.6 por 24.5 metros y 6.6 metros de altura— se ubica en la parte norte de la Plaza B, adosado a la Casa de los Altares, y debido a estas características dijo la arqueóloga del INAH que les pareció muy importante explorarlo. “Pensábamos que era una especie de templo y no nos equivocamos, ya que en la parte alta tuvo una sencilla construcción de orden religioso, sin embargo, no esperábamos que en el interior se encontrara todo un complejo de cámaras funerarias”.

La investigadora agregó que la obra mural encontrada en una de las cámaras funerarias consta de una borde enmarcado por dos líneas de color azul. Entre esas líneas se observan representaciones de la cancha del juego de pelota, que consisten en trazos en forma de la letra i mayúscula (I), que a su vez enmarcan pequeños círculos blancos con puntos y líneas curvas, así como otros círculos blancos y grandes que podrían representar la pelota. Al fondo se aprecian glifos o inscripciones, pero a causa de que el área central está parcialmente destruida, quizá ahí estaba escrito el nombre del personaje al que perteneció el sepulcro.

El estilo de la pintura de esta cámara, dijo la experta, no se había visto en Oaxaca, porque los motivos pictóricos asociados a contextos funerarios generalmente aluden a sacerdotes y sacerdotisas, personajes que acompañaban a los difuntos en su viaje al inframundo, y en este caso es un tema más alegórico, vinculado al rito del juego de pelota.


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