Ruinas de templo antiguo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl surgen en Tlatelolco

Ruinas de templo antiguo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl surgen en Tlatelolco

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Ruinas del templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl halladas en Tlatelolco, en la Ciudad de México. Foto: Héctor Montaño | INAH
Ruinas del templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl halladas en Tlatelolco, en la Ciudad de México. Foto: Héctor Montaño | INAH

(Ciudad de México) – De las entrañas de la antigua ciudad de Tlatelolco, en la Ciudad de México, los vestigios de un templo dedicado a una deidad han surgido a la luz del siglo 21, gracias al trabajo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Se trata de un templo —el segundo en su género— ubicado en una zona arqueológica en lo que fuera hace siglos la ciudad prehispánica de Tlatelolco, el cual los expertos aseguran fue edificado al dios del viento, Ehécatl-Quetzalcóatl.

Peritos en la materia aseguran que este sensacional hallazgo arqueológico ayudará a poner en una nueva perspectiva la trascendencia de las múltiples ciudades-Estado que tuvieron su esplendor en diferentes puntos del Valle de México, entre ellas Tenochtitlan, Tacuba e Iztapalapa.

Eduardo Matos Moctezuma —investigador emérito del INAH— señala que los antecedentes del señorío tlatelolca datan al año 1325.

Según el respetado arqueólogo, la inconformidad con el poder rector que surgió entre un grupo de mexicas habría llevado al eventual establecimiento de una nueva ciudad sobre un “montículo de arena”.

En la lengua náhuatl, Tlatelolco significa tlatelli “terraza”, o se deriva de xaltiloll que se refiere a “punto arenoso” o “en el lugar del montón de arena”.

Dicho descontento entre este grupo separatista no solamente cimentó una nueva urbe —gemela a Tenochtitlan— sino que esta llegó a convertirse en sí misma en un notable centro comercial de la confederación de los tres estados indígenas de Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan, conocida como la Triple Alianza, así como de toda la región mesoamericana.

El templo tiene más de 650 años de antigüedad, según la arqueóloga Edwina Villegas Gómez, directora de la Zona Arqueológica de Tlatelolco. Sus dimensiones son 11 metros de diámetro por 1.20 de altura, y está ubicado a tres metros de profundidad del nivel de la calle.

El destacado arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma asevera que la orientación de las ruinas del templo hacia el oriente, entre otros factores, indican que fue dedicado a la deidad Ehécatl-Quetzalcóatl. Foto: Mauricio Marat | INAH.
El destacado arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma asevera que la orientación de las ruinas del templo hacia el oriente, entre otros factores, indican que fue dedicado a la deidad Ehécatl-Quetzalcóatl. Foto: Mauricio Marat | INAH.

Templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl
De acuerdo con Villegas Gómez, material recuperado en esta zona apunta a una filiación con el dios Ehécatl-Quetzalcóatl.

Esta deidad es descrita como dadora de viento, un elemento de origen para la lluvia durante periodos prolongados de sequía.

Estos artefactos arqueológicos fueron hallados durante una primera exploración en 2014 bajo el predio que ocupara un conocido centro comercial que fue demolido en 2013, muy cerca de la Plaza de las Tres Culturas, y a sólo dos kilómetros y medio de las ruinas del Templo Mayor de Tenochtitlan.

Dicha excavación reveló la parte alta de la estructura y resultó en el hallazgo de material cerámico y 20 entierros, entre adultos, niños y animales.

Posteriormente, en marzo de este año, el resto de la ruinas de este templo prehispánico fue sacado a la luz. Estos trabajos resultaron en el descubrimiento de una cista* para ofrenda en el acceso oriental del templo, así como en el hallazgo de otros siete entierros humanos.

La arqueóloga señala que la cista-ofrenda consiste de: una osamenta de un recién nacido, huesos de aves, obsidiana, espinas de maguey, restos de copal y una cuenta circular de piedra verde, además de otra olla cercana al sitio con malacates, incensarios y figuras de cerámica con representaciones de monos y picos de pato.

Otros elementos que los expertos destacan como indicios de que el templo estuvo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl son: su forma circular en sus costados norte, oeste y sur; una conversión rectangular en su entrada, lado este, lo que coincide en diseño y orientación con la edificación dedicada a esta misma deidad en la entrada de esta zona arqueológica; y, sus fachadas frontales apuntando hacia el oriente.

*En arqueología, el término cista se refiere a una sepultura, enterramiento o inhumación. Una cista se compone de cuatro losas de forma lateral y una quinta que sirve como cubierta.


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