Oaxaca en llamas: Memoria de un conflicto

Oaxaca en llamas: Memoria de un conflicto

305
0
COMPARTIR
Un póster popular de propaganda en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, que circuló en Internet durante el conflicto magisterial de 2006.
Un póster popular de propaganda en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, que circuló en Internet durante el conflicto magisterial de 2006.

El año 2006 vio surgir en Oaxaca, estado al sureste de México, un nuevo conflicto magisterial que en sólo unos meses sacudiría los cimientos del orden social y al gobierno del estado de Oaxaca. La pugna sociopolítica se desenvolvió en torno a la negativa del gobierno estatal de satisfacer demandas laborales por parte del sindicato de trabajadores de la educación. Ante la negativa del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, la inconformidad de los maestros se tradujo en protestas, acciones que a su vez dieron lugar a la lucha organizada que se desencadenaría en la crisis que mantuvo a Oaxaca sitiada por seis meses.

Las medidas tomadas para estructurar el movimiento magisterial originaron, a su vez, el surgimiento de una coalición que vendría a identificar y caracterizar la lucha de maestros. Mejor conocida por sus siglas −APPO− la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca emergió a raíz de una crisis educativa en esa entidad. Los fundamentos que dieron forma a ésta organización y que provocaron uno de los más profundos conflictos que se hayan visto en Oaxaca, fueron las acciones de apoyo que la APPO llevó a cabo a favor de los trabajadores del sistema educativo oaxaqueño.

El gremio −agrupado oficialmente bajo la estructura y el nombre de Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE, por su abreviatura)− presentó el 1 de mayo del 2006 −el Día del Trabajo− un pliego petitorio al gobernador del estado, Ulises Ruiz, en el que solicitaban beneficios laborales encaminados, principalmente, a recibir un aumento salarial para sus miembros. En respuesta a la denegación del gobernador de satisfacer sus peticiones, veintiún días después, cientos de trabajadores de la educación de la Sección 22 ocuparon las calles del centro histórico de la ciudad de Oaxaca en protesta, declarando una huelga indefinida en todos los centros educativos públicos. A los trabajadores de la educación se sumarían otras organizaciones civiles.

Días antes, el 18 de mayo, Moisés Cruz, líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y dirigente de la Red Internacional de Indígenas Inmigrantes Oaxaqueños, había sido asesinado a balazos por pistoleros que lo emboscaron al salir de una fonda en su pueblo natal, San Juan Mixtepec, Oaxaca. La muerte de Cruz, aunque no relacionada inherentemente al movimiento de maestros, fue una señal de lo que líderes magisteriales denunciaron como un ciclo autoritario caracterizado por el incremento de crímenes por pugnas sociopolíticas y el aumento en las detenciones arbitrarias contra dirigentes sociales.

Durante las siguientes dos semanas, para aumentar su presión sobre el gobierno, miles de trabajadores de la educación y otros ciudadanos de Oaxaca, llevaron a cabo acciones de resistencia civil, así como marchas multitudinarias. El gobierno oaxaqueño respondió dándoles un plazo para terminar la huelga y reanudar las clases. El 14 de junio, el gobierno intentó desalojar el plantón, pero las autoridades estatales fracasaron en dispersar a los trabajadores. El choque violento entre maestros y policías estatales, agudizaría y marcaría al movimiento, y conduciría a los disidentes a elevar sus demandas al gobierno federal.

De acuerdo a la información enunciada por la propia APPO, su fundación se inició el 17 de junio, en respuesta a la “brutal represión” del gobierno para intentar el desalojo. Su composición se basó en la unificación de 365 organizaciones sociales, representativas de todo el estado, e inclusiva de las 16 etnias de Oaxaca. La Asamblea aglutinó a los diversos movimientos sociales, políticos, de derechos humanos, ecologistas, estudiantiles, de género, y sindicales de Oaxaca, en “una organización colectiva de movimiento social, y acordó encausar la exigencia del magisterio democrático oaxaqueño”.

Una pinta en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, en las calles de Oaxaca durante el conflicto magisterial de 2006. Foto: Indymedia
Una pinta en contra del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, en las calles de Oaxaca durante el conflicto magisterial de 2006. Foto: Indymedia

Las consecuencias inmediatas del conflicto entre gobierno y trabajadores de la educación, fueron el recrudecimiento de las protestas, las marchas realizadas por ambos bandos, la destitución de oficiales del gobierno de Ulises Ruiz, así como la pérdida de casi la totalidad de los distritos que ocupaba el partido oficial, el PRI, en la elecciones del 2 de julio. Bajo la estrategia de la APPO, se decidió continuar con el plantón y asimismo se modificaron las demandas originales del pliego petitorio, incluyendo una nueva: la remoción o la renuncia voluntaria del gobernador, quien ya había sido desconocido por los miembros de la Sección 22.

A partir del mes de agosto, las acciones de la APPO consistieron en la toma por la fuerza de instalaciones de medios de comunicación del gobierno, la colocación de retenes y barricadas en las carreteras, y el control de los principales puntos de entrada a la ciudad. Al mismo tiempo, se comenzaron a producir incidentes en los que se reportaban detonaciones y disparos en algunos de los sitios tomados, y se llevó a cabo el desalojo de algunas instalaciones ocupadas por las APPO. Las estaciones de radio y de televisión se usaron para impulsar el movimiento y diseminar información sobre la planeación de eventos y acerca de acontecimientos suscitados. La ofensiva en contra de la lucha civil en Oaxaca resultó en la muerte de miembros de la APPO, particularmente en la zona de la Mixteca, en donde varios indígenas de esa región empobrecida fueron asesinados. La policía estatal respondió con disparos en diversas manifestaciones causando la muerte de varios militantes.

Continúa en la Página 2  |  Página 3

© 2007 – 2016, Eduardo Barraza. All rights reserved.

SIN COMENTARIOS

Dejar una respuesta