Miles de inmigrantes marchan en Washington, DC en busca de reforma migratoria

Miles de inmigrantes marchan en Washington, DC en busca de reforma migratoria

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Citralli Ochoa (con letrero), junto a sus padres salvadoreños y sus hermanos, fue una de las asistentes a la marcha en Washington, DC. Foto: Pedro Ultreras | Barriozona Magazine © 2010
Citralli Ochoa (con letrero), junto a sus padres salvadoreños y sus hermanos, fue una de las asistentes a la marcha en Washington, DC. Foto: Pedro Ultreras | Barriozona Magazine © 2010

(Washington D.C.) — Ya voy en un autobús de regreso a New York. La marcha en Washington estuvo bastante asistida. Según los organizadores, más de 200 mil personas llegaron de todas partes del país.

Interesado por conocer el sentir de gente de la nuestra, señores o señoras mayores de edad y con aspecto muy humilde, me di a la tarea de recorrer el famoso “National Mall”, y la realidad superó mis expectativas.

Muchos iban en silla de ruedas ayudados por algún familiar, otros en pequeños grupos también de la misma camada, como Pedro Tayon, originario de Guatemala pero radicado en Nueva Jersey por los últimos 15 años. Lo miré a la distancia, arropado de la cabeza con una toalla mitad bandera de Estados Unidos y la otra mitad la bandera de su país. Sostenía un rótulo que leía: “We work for America” (Trabajamos por Estados Unidos) y a sus espaldas sobresalía el imponente Obelisco.

Don Pedro, al igual que sus dos acompañantes, me aseguraron que ellos estaban legales y que fueron sólo en apoyo quienes no lo están. Curiosamente fue la misma versión que me dijeron la gran mayoría de personas con quienes platiqué. Pero algo me hizo no creerles, más bien, miré en sus ojos y sentí en sus palabras miedo a decir la verdad.

También conocí a Vicente Godínez, un mexicano de 60 años de edad de pelo blanco y bigote poblado. Estaba parado firme y con la frente muy en alto debajo de un árbol. En sus manos sostenía una cartulina que lo hacía lucir orgulloso; leerla me erizó la piel: “My son served proudly in the U.S. Army” (Mi hijo sirvió con orgullo en el Ejército de Estados Unidos). Me dijo que tenía 35 años de vivir en Estados Unidos y que estaba ahí luchando por otros porque un día alguien lo hizo por él.

Dentro de las cosas que vi entre los miles de asistentes encontré algo que me llamó mucho la atención. Cientos de jóvenes, miles quizás, estaban ahí luchando por el Dream Act o “Acta Sueño”. Entre ellos había un grupo proveniente del estado de Tennessee que iba con su toga y birrete puestos, o sea su atuendo de graduación. Esto me pareció muy poderoso, vi en sus ojos la necesidad por seguir superándose, y la desesperación por saber que después de la “high school” no hay futuro para ellos dentro de una universidad.

Miles en busca de una reforma migratoria abarrotaron el National Mall y rodearon el Capitolio de Estados Unidos en una marcha a la que asistieron 200 mil personas. Foto: Pedro Ultreras | Barriozona Magazine © 2010
Miles en busca de una reforma migratoria abarrotaron el National Mall y rodearon el Capitolio de Estados Unidos en una marcha a la que asistieron 200 mil personas. Foto: Pedro Ultreras | Barriozona Magazine © 2010

Freddy Quiteño, uno de los líderes del grupo, me dijo que todos ellos ya se habían graduado de la universidad pero estaban ahí representando a los que no podían asistir por miedo. Me comentó que todos tenían un familiar o conocían a alguien en esa situación. Enfatizó que no podían permitir que el futuro de la comunidad latina fuera truncado porque a los jóvenes indocumentados no les permiten asistir a una universidad.

Aún mejor, conocí a otro grupo de jóvenes del estado de Indiana que llevaban una manta bastante grande, le llamaban “La manta de los sueños”, una especie de “colcha” echa de cuadritos de colores. Esa manta representaba los sueños de 500 estudiantes, que ellos mismos escribieron en cada cuadrito su propio sueño: “Quiero ser doctor”; “Quiero terminar la high school e ir al colegio”, “Quiero ser profesor”, y muchos, muchos sueños más.

Lo que me dijeron estos jóvenes fue muy impactante. Hablaron de 75 mil estudiantes que se gradúan de high school a nivel nacional y no van al colegio por no estar legal en el país. También hablaron de los efectos a futuro que puede haber si no educamos a estos jóvenes o los beneficios para el país si los legalizamos. Los jóvenes llevaban rótulos relacionados con el tema. También se hicieron presentes muchos jóvenes asiáticos o del Medio Oriente. Todos con el mismo problema y luchando por la misma causa.

Esta vez, más que en marchas pasadas, miré a muchos padres de familia que llevaban a sus niños con banderas o pancartas. Algunos, ajenos a la marcha, jugaban en el suelo con “monitos”. Otros se vean molestos por estar ahí. Pero también vi a quienes a su corta edad parecían comprender la magnitud del problema o lo impactante de las frases que se leían en las pancartas que sostenían: “Mam & Dad R not A Criminals,” (Mamá y papá no son criminales”).

Ese era el mensaje de Citralli Ochoa de padres salvadoreños. Me quedé sin aliento. Curiosamente, sus padres también me dijeron que vivían de manera legal pero que estaban ahí apoyando a otros.

En más de una ocasión se me humedecieron los ojos con las cosas que leía o con lo que me contaba la gente. Ya no soy el periodista “insensible” que era antes. Creo que me transformó el efecto de la manta de los sueños o el mensaje de Citralli.


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