Los niños: una forma especial de conocer el mundo

Los niños: una forma especial de conocer el mundo

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Los niños aprenden a través de los sentidos, con ellos entran en relación con su medio, y conocen las cosas al experimentar con ellas. Foto: Wonderlane via Visualhunt / CC BY
Los niños aprenden a través de los sentidos, con ellos entran en relación con su medio, y conocen las cosas al experimentar con ellas. Foto: Wonderlane via Visualhunt / CC BY

Los niños miran y conocen el mundo de un modo diferente a los adultos. Explican muy particularmente las cosas que acontecen a su alrededor.

Quizá para muchas personas es intrascendente lo que un pequeño piensa, cree e imagina de su universo, pero para algunos de nosotros es una expresión maravillosa y mágica de ver la vida.

Cualquiera que tenga la atención y sensibilidad suficientes para escucharlos preguntar, hacer inferencias, contar sucesos, podrá percatarse de esto.

Pero no siempre fue así, por eso en tiempos antiguos los niños eran considerados seres desprovistos de capacidades, o bien como “adultos en pequeño”, a quienes se habría de tratar y enseñar de manera homogénea, sin considerar sus muy propias características.

Con el transcurso de los siglos, algunos filósofos, pedagogos y psicólogos fueron dando paso a nuevas ideas y comenzaron a abrir un panorama más alentador para considerar la educación infantil.

Uno de los más notables autores sobre este tema es el epistemólogo y psicólogo Jean Piaget¹, quien a partir de sus observaciones y experiencias, así como de su empatía e interés por los niños logró identificar y analizar las formas, procesos y niveles que la inteligencia humana emplea para el desarrollo de su inteligencia.

Jean Piaget fue un psicólogo clínico suizo conocido por su trabajo pionero en el desarrollo infantil.
Jean Piaget fue un psicólogo clínico suizo conocido por su trabajo pionero en el desarrollo infantil.

Descubrió el funcionamiento intelectual y la manera en que el niño explica el mundo de acuerdo a sus estructuras mentales.

Piaget investiga y estudia la relación que tiene la naturaleza biológica del ser humano en interacción con el medio ambiente que le rodea.

Para él, existen sistemas psicológicos que le dan al organismo la posibilidad de conocer y aprender.

Por ello a esta corriente se le llama psicología genética, la misma que ha sido de gran importancia por las aportaciones tan valiosas que ha brindado a la educación, y a entender cómo el sujeto adquiere el conocimiento, además de que esta teoría colocó los fundamentos del constructivismo.

Según esta teoría, la etapa de la infancia es trascendental, pues en ella se da de manera muy activa el desarrollo de la inteligencia y para lograrlo hay varias condiciones o factores internos y externos que intervienen.

Uno de esos sistemas psicológicos, es el proceso de asimilación, ésta es la función en la que el organismo se apropia de los estímulos del entorno, es su manera de percibir e incorporar la información circundante.

Otro de los aspectos es la acomodación, y esta se refiere al modo en que la nueva información modifica la existente afectándola en este caso el contexto social juega un papel importante, tal es el caso de la mediación de padres, profesores, compañeros, etc.

Esta nueva información al ser un suceso que no se conocía, crea un conflicto que se tiene que resolver.

Ante esta situación el organismo requiere buscar nuevas opciones, interroga, plantea respuestas, descubre, para así hacer frente al problema de la nueva información recibida, el cerebro necesita buscar un equilibrio y esto va a generar nuevos esquemas mentales superiores a los que ya se tenían, pues ahora no sólo conocerá sino comprenderá lo que ha aprendido. Y esto le permitirá adquirir otras formas para pensar

Este es un proceso lento que se debe respetar, pues como aspecto interior y muy particular del individuo, (recordemos que según esta postura tiene mucho que ver con lo biológico) no puede forzarse, aunque sí favorecerse, como veremos más adelante.

Los estímulos del contexto son asimilados, acomodados y equilibrados cada vez con cualidades más organizadas.

Para este teórico el niño es un ser activo, con habilidades y capacidades para interactuar en sus ambientes y construir por sí mismo su aprendizaje.

Gracias a sus investigaciones se consolidaron las bases del constructivismo cognitivo.

Otro aspecto que Piaget reveló es lo referente a que este desarrollo cognitivo, pasa por varias etapas.

Por ejemplo menciona que la inteligencia empieza a desplegar en la niñez más temprana, pero de una manera básica, en la cual los esquemas mentales se dan a través de movimientos reflejos, los cuales después van siendo voluntarios; a esta primera etapa le llama desarrollo sensorio-motor, esta inicia con el nacimiento y hasta que aparece el lenguaje, aproximadamente de los 0 a los dos años.

En ella los pequeños aprenden a través de los sentidos, con ellos entran en relación con su medio, conocen las cosas al experimentar con ellas, por ejemplo al chuparlas, tocarlas, mirarlas, etc.

Al final de esta etapa el niño va siendo capaz de adquirir representaciones internas y para Piaget esto ya significa pensamiento.

La segunda etapa es de los 2 a los 7 años, llamada pre operacional, el niño sigue avanzando en el desarrollo de su inteligencia, y aunque todavía no tiene un pensamiento lógico, ya es capaz de “pensar” con imágenes, poco a poco genera un pensamiento simbólico y con él es paulatinamente capaz de representar lo que sabe del mundo que le rodea.

Una característica relevante de este momento es el desarrollo del lenguaje, y el juego, que en su inicio es imitativo, cualidad que hace notar que su pensamiento está evolucionando.

Este pensamiento es todavía de carácter egocéntrico, animista, artificial y transductivo, dicho de otra manera, no tiene facilidad para comprender y aceptar la opinión de los demás, piensa que todo gira en torno a él; da vida a las cosas inanimadas, por ejemplo muñecos, objetos, cree que el sol, los árboles y otras cosas de la naturaleza las puede crear el hombre y su razonamiento es transductivo, o sea aún no comprende totalmente la causa y efecto de los eventos.

Etapa de las operaciones concretas es la tercera etapa de desarrollo según Piaget, y va de los 7 a los 11 años, en ella el niño ya es capaz de conocer y representar mejor lo que sabe, ya emplea un pensamiento más lógico, pero requiere tener presentes las cosas, puede resolver problemas, emplea objetos de manera concreta. Comienza a comprender con mayor claridad la causa-efecto de las cosas.

Ya no es egocéntrico y está interesado en las relaciones sociales.

La última etapa es la de las operaciones formales, de los 11 a los 15, en este período el niño ya tiene la capacidad de pensar más allá de lo concreto, La realidad es una posibilidad para pensar. Puede tener ideas abstractas y no requiere del objeto presente. Su pensamiento es lógico.

El niño es un ser activo, con habilidades y capacidades para interactuar en sus ambientes y construir por sí mismo su aprendizaje. Foto: Eduardo Barraza | Barriozona Magazine © 2016
El niño es un ser activo, con habilidades y capacidades para interactuar en sus ambientes y construir por sí mismo su aprendizaje. Foto: Eduardo Barraza | Barriozona Magazine © 2016

Este profundo y cuidadoso estudio sobre el desarrollo de la inteligencia y de la forma en que se va estructurando el pensamiento, es de gran valor para los docentes, pues Piaget no sólo contribuye a que se pueda conocer el proceso por el cuál una persona es capaz de aprender y organizar el conocimiento, sino que nos muestra los niveles y pasos que éste va llevando hasta alcanzar esquemas superiores.

El autor nos habla de varios factores imprescindibles para favorecer estos procesos, pues como hemos mencionado para él es decisivo tanto el aspecto biológico como ambiental.

Señala cuatro requisitos básicos:

  • La interacción social—Cuando los niños tienen oportunidad de intercambiar experiencias, juegos, conocimientos, más opiniones conocerán y las contrastarán con las suyas, esto estimula su pensamiento.
  • La experiencia física—Cuando al niño se le ofrecen materiales, recursos, objetos que él pueda tocar, probar, mirar, escuchar, conocerá sus cualidades y mejores referentes tendrá, no por el objeto en sí, sino por los ejercicios mentales que puede llevar a cabo al experimentar y explorar.
  • La maduración—La edad es un factor determinante, pues entre más maduro esté su cerebro, tendrá mayor número de esquemas mentales.
  • La equilibración—Le permite al niño alcanzar mejor entendimiento, pues ha buscado mentalmente formas de resolución de conflictos, poniendo en juego sus conocimientos, y superar las contradicciones encontradas.

Cabe mencionar que Piaget afirma que estos puntos no son eficaces si se dan de manera aislada, ya que todos deben trabajarse de manera integrada para lograr los propósitos deseados.

Todo lo mencionado, aporta al docente el método de trabajo necesario para respetar el proceso en el que se encuentran los alumnos, todo maestro debe conocer las etapas de desarrollo y sus características.

También es fundamental proveer de recursos didácticos adecuados a la edad y madurez período que atraviesan los chicos.

Brindar oportunidades en el aula para que los niños interactúen entre sí y con los diversos ambientes que cuenta la escuela: jardín, biblioteca, rincón de ciencias, arenero, etc.

Igualmente el educador ha de diseñar los espacios y materiales que le permitan al niño explorar, experimentar, enfrentar retos y desafíos que le provoquen un conflicto cognitivo y le motive a buscar soluciones y alternativas, propiciando así la estructuración de sus esquemas mentales y esto lo lleve a funciones superiores de pensamiento.

Lo que nunca debe olvidar el profesor es que este desarrollo no es sólo cuantitativo, sino principalmente cualitativo y como tal es lento, cada pequeño tiene su ritmo de aprendizaje conforme a su ámbito biológico y las vivencias de su contexto, por lo que a pesar de que se ha enfatizado la importancia de la interacción social, se debe atender la individualidad de los alumnos, pues cada uno tiene una historia de vida diferente.

Los errores que cometen al estar aprendiendo no deben considerarse falta de inteligencia o fracaso, sino intentos que el niño hace de acuerdo a su forma de explicarse lo que sucede, por lo que el maestro deberá ser cuidadoso, tener el tacto suficiente para apoyarlo y motivarlo, aceptar sus respuestas, darle confianza y libertad de equivocarse y volver a intentarlo, no debe resolverle el problema sino guiarlo a intentar de varias formas y cuando lo consiga reconocer su esfuerzo y logro.

El docente tiene que recordar que el propio alumno es un ser dinámico y capaz de participar activamente en la construcción de sus conocimientos, por lo mismo la práctica educativa tradicional no es recomendable, pues así el maestro hace, dice y transmite a los estudiantes lo que deben aprender y ellos permanecen sólo pasivos y receptores.

Por el contrario se han de diseñar actividades retadoras, novedosas, interesantes, en las que el chico participe resolviendo problemas en interacción con los demás, y en las que gradualmente de acuerdo a las características de su etapa vaya alcanzando la próxima, logrando un desarrollo intelectual del cual él es el principal constructor.


¹Jean William Fritz Piaget (Neuchâtel, 9 de agosto de 1896-Ginebra, 16 de septiembre de 1980) fue un epistemólogo, psicólogo y biólogo suizo, creador de la epistemología genética, famoso por sus aportes al estudio de la infancia y por su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia.

© 2016, Verónica Hernández Barraza. All rights reserved.

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