La aplicación del trabajo de Sigmund Freud en la docencia

La aplicación del trabajo de Sigmund Freud en la docencia

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Siguiendo la línea de Sigmund Freud, hay algunas formas en que el maestro puede abordar con sus alumnos la atención de aspectos fundamentales en el desarrollo humano. Ilustración: Barriozona Magazine © 2016
Siguiendo la línea de Sigmund Freud, hay algunas formas en que el maestro puede abordar con sus alumnos la atención de aspectos fundamentales en el desarrollo humano. Ilustración: Barriozona Magazine © 2016

Es precisamente en este terreno en el que se centra este trabajo, procurando, a través de las lecturas realizadas, revisar la posibilidad de que algunas de las ideas propuestas por Freud puedan ponerse en práctica y sean de utilidad en el proceso educativo que llevan a cabo el docente y los alumnos.

Aunque hay que aclarar que en su obra no existe un estudio dedicado ni profundo relacionado a la educación, sí llegó a plantear su desacuerdo con las prácticas conductistas en la enseñanza.

Es de llamar la atención una expresión muy interesante del autor: La educación se encuentra entre las profesiones imposibles.5

Esto frase no significa que la tarea pedagógica no se pueda llevar a cabo, pero sí implica que toda la preparación académica que un docente pudiera tener, no basta para realizar su labor pues el ámbito interno, va más allá de lo físico y se establece en el plano de lo subjetivo.

Y vaya que la docencia es una tarea llena de aristas, pues si se considera que además de que un maestro requiere formarse pedagógicamente, desarrollar competencias intelectuales, didácticas, habilidades sociales y tecnológicas, tener dominio de planes, programas y propósitos educativos tiene la responsabilidad de conocerse primero a sí mismo, ser consciente en la medida de lo posible de sus propias razones para ejercer su función, de sus deseos, represiones y problemas así como los de sus alumnos, ya que de lo contrario puede llegar a ser un obstáculo en la relación personal y pedagógica que se establece en el aula.

Aun esforzándose en atender todos estos aspectos, Freud no se muestra demasiado optimista, pues menciona que aunque el maestro intentara cubrir estos factores, no se puede garantizar que no se presenten las insatisfacciones, ni la ausencia de conflictos.

De manera inconsciente el enseñante se enfrenta a grandes desafíos que provienen de su psique, uno de ellos puede ser el buscar ser un modelo ideal para sus educandos, poder y hasta el deseo de inmortalidad.

Muchas veces se cae en el riesgo de querer mirar en ellos los propios sueños, emociones, y proyectos e introyectar los propios ideales y concepciones del mundo y de la vida coartando su autonomía y voluntad.

Esto según nuestro autor no es correcto, y se debe evitar a toda costa, pues si se posiciona en ese lugar estará limitando la libertad de pensar y actuar de los estudiantes.

Por lo contrario, es fundamental en la tarea educativa que se desempeña no desconocer la verdad de nuestra propia historia y nuestros deseos.6

Pero esto no es tan sencillo como parece. Es verdad que el sujeto cuenta para este fin con algunos recursos como hablar, soñar, jugar, fantasear, pero es posible que puedan estar bloqueados por algún conflicto interno que se atraviesa, o bien están limitados o reprimidos desde el exterior.

La educación se basa primordialmente en la comunicación, y ésta se ve muchas veces afectada, podría decirse que principalmente por el educador.

La empatía por parte del profesor hacia los intereses y necesidades estudiantiles es necesaria.
La empatía por parte del profesor hacia los intereses y necesidades estudiantiles es necesaria. Foto: DFID – UK Department for International Development via Visualhunt / CC BY

Quizá el maestro se ha olvidado e ignora al niño que una vez fue, ese niño permanece en su interior de manera “desconocida” para él mismo, y ahí se encuentran todos sus temores, deseos, sentimientos, y recuerdos. Sin embargo pueden aflorar en cualquier momento y repercutir desfavorablemente manifestándose en una actitud autoritaria, inflexible, poco comprensiva, y represora en la relación con los alumnos, propiciándose un ambiente inadecuado en el salón de clases con resultados académicos también deplorables, pues el maestro estará buscando la satisfacción de sus deseos inconscientes y al no hallarlos le creará un mayor conflicto, no mostrará empatía y cercanía hacia sus discípulos.

Como si esto no fuera suficientemente complejo, el profesor debe también percibir, conocer y atender a los chicos a su cargo, comprendiendo que son seres humanos con una historia muy particular, y que así como tienen capacidades, habilidades y características intelectuales y físicas, también poseen ideas acerca del mundo que les rodea, miedos, deseos, en fin, un raudal de factores que determinan su desarrollo y comportamientos y que se viven en su estructura psíquica.

Entre algunos aspectos que Freud nos hace notar, se haya como se ya ha referido, el inconsciente, sexualidad, pulsiones7, transferencia8, identificación9, deseos, represiones.

Todos estos conceptos corresponden a la teoría psicoanalítica, y de ser pasados por alto, pueden provocar comportamientos inadecuados en los escolares, trastornos de aprendizaje, problemas de conducta, dificultad en las relaciones interpersonales, y situaciones aún más difíciles.

Por todo lo referido anteriormente puede desprenderse que las importantes contribuciones del psicoanálisis en la educación han de reflexionarse aún en nuestros días, pues con el devenir de tantos paradigmas y teorías, quizá se hayan dejado de lado muchas de sus ideas que ofrecen alternativas de gran valor.

No puede negarse que la mente del ser humano es un complejo laberinto construido de acuerdo a los múltiples sucesos que influyen en la existencia, en la forma de vivirlos a partir de nuestra realidad, éstos se van acomodando en los diversos niveles de la estructura psíquica y de una u otra forma se expresan y emergen en nuestro desenvolvimiento y actividades cotidianas.

Puesto que la educación tanto familiar como escolar tienen entre otras, la encomienda de disciplinar y restringir los impulsos y deseos de los niños, el psicoanálisis contrasta con una postura más flexible, o sea, el maestro debe hallar un término medio en el cual dé ciertas libertades que permitan al alumno ser, actuar, pensar, decidir, fantasear, etc., con la finalidad de que aun en un marco de límites (que también son necesarios en la educación), haya empatía por parte del profesor hacia los intereses y necesidades estudiantiles.

Por lo tanto y siguiendo la línea de Freud hay algunas formas en que el maestro puede abordar con sus alumnos la atención de estos aspectos fundamentales en el desarrollo humano, entre ellos se pueden señalar los siguientes:

  • Analizar su propia vida y su interior.
  • Conocer su propia historia.
  • Dejar a un lado el poderío.
  • No tener como objetivo el reconocimiento ni fungir como el maestro perfecto e ideal.
  • Identificar y conocer las características de cada etapa de desarrollo según Freud.
  • Observar con atención los indicadores que permitan detectar conflictos en los chicos.
  • Brindar afecto y respeto y al mismo tiempo ser una autoridad que le dé confianza.
  • Mostrar empatía y comprensión.
  • Brindar espacios de juego, creatividad, movimiento, actividad.
  • Ofrecer materiales que permitan satisfacción (perceptivos).
  • Espacios para expresar emociones y sentimientos.
  • No promover el temor sino la amistad y comprensión.
  • Evitar las restricciones y prohibiciones muy rígidas e inflexibles.
  • Evitar someter a los niños a presiones.

Para llevar a la práctica todas estas recomendaciones se tiene que comenzar con una plena autorreflexión por parte del docente, el propio reconocimiento de su naturaleza inconsciente y la de sus alumnos, comprender cabalmente que su profesión requiere conciencia de lo que se hace y cómo se hace; en segundo término, conocer los conceptos básicos del psicoanálisis, su método, y sobre todo un profundo amor por las personas que se están educando.

Se considera en este escrito que el empleo del psicoanálisis es una herramienta muy valiosa en el acto educativo, pero esto sólo es posible si el docente, además de ocuparse por cumplir con un programa de estudio, es capaz de mirar más allá, dentro de sí mismo y al interior de los seres humanos que está no instruyendo sino formando.

Regresar a la primera parte: Ser maestro: una profesión de conciencia


Fuentes:
5 La Gaceta Literaria – Psicoanálisis y educación
6 Freud y la educación
7 Impulso psíquico característico de los sujetos de la especie humana que tiene su fuente en una excitación interna (un estado de tensión percibida como corporal) y que se dirige a un único fin preciso: suprimir o calmar ese estado de tensión.
8 Función psíquica mediante la cual un sujeto transfiere inconscientemente y revive, en sus vínculos nuevos, sus antiguos sentimientos, afectos, expectativas o deseos infantiles reprimidos.
9 El psicoanálisis agrega que la identificación consiste en la asimilación de una propiedad o atributo de otra persona, transformándose uno mismo. Las diversas identificaciones de un sujeto hacen a su personalidad.

© 2016, Verónica Hernández Barraza. All rights reserved.

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