El tezontle que habla: lápidas labradas narran mitología mexica

El tezontle que habla: lápidas labradas narran mitología mexica

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Las imágenes talladas sobre estas lápidas sugieren a los arqueólogos que se trata de una mitología ilustrada en piedra. Foto: INAH-CONACULTA
Las imágenes talladas sobre estas lápidas sugieren a los arqueólogos que se trata de una mitología ilustrada en piedra. Foto: INAH-CONACULTA

Ciudad de México – Un nuevo descubrimiento en el área contigua al Templo Mayor de Tenochtitlan, en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, reveló imágenes grabadas sobre piedra que, de acuerdo a los arqueólogos, forman en conjunto un discurso acerca de los mitos de la cultura mexica.

El equipo de arqueólogos que lleva a cabo trabajos frente a las ruinas de lo que fuera el Templo Mayor de los mexicas ubicó una “franja de piso”, en la que se descubrieron 23 lápidas de tezontle que se estima tienen más de 550 años de antigüedad. El tezontle es una piedra volcánica rojiza que los antiguos mexicas usaban en la construcción. Las losas miden en promedio 50 centímetros de alto y 40 de ancho.

Las lápidas muestran representaciones de serpientes, cautivos, ornamentos y guerreros. En base al análisis de los arqueólogos, las losas forman un discurso en su conjunto, el cual data de la época previa a la llegada de los conquistadores españoles, y que se afirma está relacionado con la mitología del nacimiento del dios mexica de la guerra Huitzilopochtli, y con el del origen de la Guerra Sagrada.

Aunque la noticia de este sorprendente descubrimiento se dio a conocer en febrero de 2012, éste ocurrió a finales de 2011, y en el mismo sitio en donde se halló la plataforma circular decorada con imágenes de cabezas de serpientes. Las lápidas se ubican en dirección a lo que fuera un adoratorio mexica para Huitzilopochtli, dentro de la actual Plaza Manuel Gamio.

Raúl Barrera, arqueólogo a cargo de las excavaciones, dijo que estos vestigios prehispánicos tienen un gran valor arqueológico ya que es la primera vez una gran cantidad de lápidas preparadas deliberadamente como un documento iconográfico se ubican en el perímetro de lo que fuera el recinto sagrado de la antigua Tenochtitlan.

Según Barrera, las lápidas forman un discurso a base de imágenes que narra algunos mitos de los mexicas, y corresponden a la etapa constructiva IV del Templo Mayor. Según expertos, dicha etapa se habría construido de 1440 a 1469, tiempos en que Moctezuma I, tlatoani mexica, gobernaba la gran Tenochtitlan.

Las imágenes talladas sobre estas lápidas sugieren a los arqueólogos que se trata de una mitología ilustrada —por así decirlo— en base a documentos históricos y códices que se refieren a los mitos del origen de la Guerra Sagrada mexica y al nacimiento de Huitzilopochtli. Entre esos documentos los arqueólogos citan la Historia general de las cosas de la Nueva España (Bernardino de Sahagún); Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme (Diego Durán); así como los códices Boturini y Chimalpopoca.

De acuerdo a Lorena Vázquez y Rocío Morales, arqueólogas del equipo de investigación, estas imágenes labradas en relieve sobre las casi dos docenas de lápidas encontradas muestran los siguientes grabados:

– Ocho serpientes con las fauces abiertas, de las cuales se puede apreciar la lengua bífida y en la parte inferior el crótalo;
– La representación de un escudo de guerra o chimalli con figuras de caracoles y cuentas de piedra, y dardos en dirección a la parte inferior;
– Trazos que quizá simbolicen chorros de sangre;
– Un dardo con representación de humo hacia los lados, frente al cual se halló una punta de flecha de obsidiana;
– Un guerrero estelar ataviado que porta en una mano su chimalli y en la otra un lanza dardos;
– Otros relieves de ornamentos característicos a Coyolxauqui como una nariguera y una orejera;
– Un cautivo arrodillado con las manos atadas sobre la espalda, que posiblemente está hablando —frente a su boca está la figura de una vírgula— y del cual se aprecia la talla de una lágrima cayendo de su ojo;
– El rostro de perfil de un decapitado que lleva un tocado de plumas y una orejera; y
– Ornamentos como un rosetón adornado con plumas y una flor cortada transversalmente.

El arqueólogo Barrera indicó que al concluir los trabajos de sondeo con el fin de determinar la existencia de algún tipo de ofrenda debajo de las lápidas, las labores de limpieza y restauración en las lajas, se instalará un piso de vidrio para hacer visibles a los visitantes los 23 relieves del siglo XV.


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