El Templo Mayor de Tenochtitlan, grandeza en ruinas

El Templo Mayor de Tenochtitlan, grandeza en ruinas

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Una vista de una sección de las ruinas del antiguo Templo Mayor de los mexicas en el centro de la Ciudad de México. Foto: Eduardo Barraza | Barriozona Magazine © 2016
Una vista de una sección de las ruinas del antiguo Templo Mayor de los mexicas en el centro de la Ciudad de México. Foto: Eduardo Barraza | Barriozona Magazine © 2016

El recinto ceremonial de edificios monumentales de Tenochtitlan estaba dominado por el Templo Mayor, una enorme pirámide doble dedicada tanto a la deidad patronal azteca Huitzilopochtli como al dios de la tormenta Tláloc.

Las excavaciones arqueológicas en la base del templo demuestran que fue construido como una recreación simbólica del nacimiento de Huitzilopochtli. Según el mito, la diosa embarazada Coatlicue fue atacada por su hija celosa, la diosa lunar Coyolxauqui, mientras se encontraba en el Cerro de la Serpiente (coatepec). Decapitada, Coatlicue dio a luz a su hijo, Huitzilopochtli, que desmembró a Coyolxauqui, cuyo cuerpo rodó hasta la base de la montaña.

Cuando en 1978 los trabajadores de la Compañía de Luz Eléctrica descubrieron la enorme escultura de Coyolxauqui, que representaba a una mujer desnuda y desmembrada, los arqueólogos supieron que habían encontrado la base del Cerro de la Serpiente y el centro ritual del imperio mexica.

El gigantesco proyecto de excavación, encabezado por el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma, requirió la demolición de varias cuadras en calles del centro histórico de la Ciudad de México, adyacente a la Catedral Metropolitana y al Palacio Nacional.

Al llevar a cabo la limpieza de los escombros arquitectónicos que ocasionó la destrucción del templo por los españoles, se revelaron seis etapas de la construcción, que indican cómo el templo se amplió secuencialmente, tal vez por cada tlatoani mexica.

La segunda etapa de la pirámide del Templo Mayor era lo suficientemente pequeña que esta logró sobrevivir, incluso preservando algunas de las estructuras de piedra del templo en la base de la pirámide.

En el templo de Tláloc se encontró una escultura de Chac Mool multicolor de un guerrero en postura reclinable, y una piedra de sacrificio fue desenterrada en el templo de Huitzilopochtli. Además, unas cabezas de serpiente hechas de piedra decoran una parte de la pirámide preservada así como las paredes circundantes, para representar el mítico Cerro de la Serpiente.

Más de 100 cámaras escondidas con objetos valiosos y con un fuerte simbolismo han sido encontradas enterradas dentro y alrededor del Templo Mayor de Tenochtitlan, incluyendo artefactos de oro, jade y otros materiales preciosos.

También hay que destacar los cientos de esqueletos de animales del mar, tierra y el cielo, junto con artefactos de anteriores civilizaciones mesoamericanas, que fueron enterrados en un intento de hacer del Templo Mayor un eje simbólico mundi, o eje mundial de la creación.

Además del Templo Mayor en sí, los arqueólogos también han descubierto un recinto de guerrero y un tzompantli, una pared tapiada de cráneos humanos, en el recinto ceremonial.

Otras excavaciones de la construcción han sacado a la luz los restos de la antigua ciudad, incluyendo la famosa Piedra del Sol (llamada también Calendario Azteca), que fue adornada con los signos de calendario que representan el ciclo sagrado del tiempo.

Durante la construcción del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México, Metro, algunos equipos de arqueólogos acompañaron a los equipos de construcción para recuperar y preservar evidencia de la antigua ciudad.

Hoy, el área contigua a las ruinas del Templo Mayor —donde se encuentra un museo dedicado a este relevante sitio arqueológico— es un área de continuos y sorprendentes hallazgos. En 2006 se descubrió el monolito de la diosa Tlaltecuhtli. Más recientemente, en 2015, se descubrió un gran tzompantli, y una zona en donde podrían ubicarse las tumbas de gobernantes mexicas.

© 2016, Eduardo Barraza. All rights reserved.

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