El ser humano detrás del estudiante: un reto para el educador

El ser humano detrás del estudiante: un reto para el educador

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El ambiente, los recursos, los métodos y la intervención del docente deben motivar y permitir al alumno tener iniciativa, participar, el maestro ha de mirarlo primero como el ser humano que es para poder favorecer su aprendizaje. Foto/ilustración: Eduardo Barraza | Barriozona Magazine © 2016
El ambiente, los recursos, los métodos y la intervención del docente deben motivar y permitir al alumno tener iniciativa, participar, el maestro ha de mirarlo primero como el ser humano que es para poder favorecer su aprendizaje. Foto/ilustración: Eduardo Barraza | Barriozona Magazine © 2016

Las teorías clásicas y tradicionales de la educación se conformaban con la simple transmisión de contenidos por parte del maestro, suponiendo que la mente de los alumnos no estaba dotada de capacidades y funciones que le permitieran desarrollar habilidades más allá de memorizar y repetir información, y esto bajo la condición de estímulos que provocaran ciertas respuestas y conductas deseadas.

Esta concepción de aprendizaje reducía al sujeto a un simple objeto que de manera mecánica es llenado de información que ha de reproducir como se le solicita.

Con el paso de los años, y a partir de nuevas búsquedas, ideas e investigaciones que objetaron las señaladas arriba, se abrieron otras posibilidades de ver y entender el aprendizaje, la enseñanza y sobre todo, de saber qué hay en el interior de esa persona que aprende y de la que enseña, y no sólo cómo y qué ha de aprenderse, sino dicho de otra manera, se propone que la educación reconozca el valor del alumno en tanto que es un ser humano.

Para desarrollar esta temática es importante plantear el siguiente problema: ¿Qué implica para el docente brindar una educación integral que atienda los planes y programas vigentes y, por otro lado, las necesidades de desarrollo personal, emocional y social de sus alumnos?

A través del presente ensayo presentaré algunas corrientes e ideas psicológicas relevantes acerca de la concepción humanista de la educación, que hablan sobre la necesidad de ver al alumno como un ser integral, con capacidades y necesidades intelectuales, físicas y emocionales, y al analizarlas se pretende dar respuesta al cuestionamiento mencionado.

Comenzaré hablando acerca del movimiento llamado La Gestalt1, que es un sistema psicológico existencialista que concibe los fenómenos psíquicos como figuras, formas y creaciones unificadas.

Oswald Külpe, uno de sus iniciadores, afirma que la mente humana está predispuesta a ordenar y organizar los hechos que percibe del entorno a través de canales sensoriales y de la memoria.

Fritz Perls, psiquiatra y psicoterapeuta de origen alemán, acuñó el término "terapia Gestalt” para identificar la forma de psicoterapia que desarrolló con su esposa, Laura Perls, en los años 1940 y 1950.
Fritz Perls, psiquiatra y psicoterapeuta de origen alemán, acuñó el término “terapia Gestalt” para identificar la forma de psicoterapia que desarrolló con su esposa, Laura Perls, en los años 1940 y 1950.

Para Fritz Perls, su máximo representante, la idea de Gestalt alude a dos aspectos básicos: completo o íntegro y formación, “la experiencia de nosotros mismos es en gran parte física y en consecuencia depende de la percepción de nuestro cuerpo…”2

El propósito de esta corriente es ayudar a las personas a ser lo que realmente son, comprender la manera de interpretar, y explicar los sucesos del mundo de acuerdo a cómo cada individuo lo vive.

Si una persona se interrelaciona con el mundo y con los demás de manera sana y adecuada, tendrá equilibrio y estará bien integrada.

Pero si las experiencias vividas son difíciles, confusas y negativas, el nivel socioemocional será bajo y restringido, los gestaltistas lo describen como una parte perdida de la personalidad, que debe ser rescatada para que forme un todo nuevamente en la edificación interior del sujeto.

Transpolando estas ideas a lo educativo, la teoría expone que son más importantes los alumnos como personas que los programas y contenidos a estudiar, y que los seres humanos aprenden “pensando”, no sólo memorizando y repitiendo de manera mecánica la información recibida.

Para ello es fundamental que el maestro reconozca el valor del educando como ser humano, conociendo, respetando y potencializando sus particularidades, capacidades y características.

En qué consiste la psicología Gestalt
La psicología Gestalt propone que la educación forme y transforme las capacidades individuales innatas y aprendidas relacionadas con su creatividad, su desarrollo, sus actitudes, sus valores, su compromiso con la vida, su responsabilidad en el trabajo y en general con la satisfacción personal y social3, ya que hace énfasis en partir de la persona como un ser integral que conoce y aprende su mundo de manera global y no aislada o dividida.

Para ello brinda algunas estrategias en las que el docente debe propiciar condiciones y medios adecuados para que los alumnos logren la comprensión de aquello que deben aprender.

Los temas, problemas y recursos didácticos deben presentarse de manera significativa, como un todo y propiciando el interés, autonomía, iniciativa, creatividad y reto para los estudiantes.

En primer lugar, se debe favorecer el fortalecimiento del autoconocimiento y la autoestima de cada uno de los alumnos; en segundo, promover y construir un pensamiento productivo y no reproductivo.

Por pensamiento reproductivo se entiende el hecho de llevar a cabo actividades empleando lo que sabemos y podemos hacer, que hemos aprendido con anterioridad y memorísticamente como, por ejemplo las operaciones matemáticas.

Por lo contrario, el pensamiento productivo es que involucra el descubrimiento por percepción y la consecuente organización de la información por parte del alumno, en la cual el sujeto es capaz de comprender de manera real y global el conocimiento encontrándole y dándole a éste un significado.

Otra pauta que marca la psicología Gestalt es la resolución de problemas, ya que afirma que el ser humano posee una gran capacidad para crear soluciones creativas a las situaciones que se suscitan en el medio ambiente, siempre y cuando se le brinde la libertad para hacerlo.

Por lo mismo, propone que en el terreno educativo se diseñen experiencias que representen un reto y permitan a los alumnos buscar diversas opciones de solución, con nuevas ideas y estrategias.

De acuerdo a esta teoría, con estas formas de trabajo los estudiantes se sienten motivados, se formulan cuestionamientos, desarrollan creatividad y son capaces de resolver de manera autónoma situaciones problemáticas. Esto es lo más importante para la Gestalt y no el simple hecho de acumular información, conceptos y contenidos ajenos a su realidad.

Como se ha visto, la participación activa del alumno es primordial pues está comprobado que Aprendemos mejor aquello en cuya selección y planificación hemos participado y cuya elección hemos decidido4.

Por lo tanto el ambiente, los recursos, los métodos y la intervención del docente deben motivar y permitir al alumno tener iniciativa, participar, el maestro ha de mirarlo primero como el ser humano que es para poder favorecer su aprendizaje.

Incluso en esta corriente se acepta como natural y aceptable el cometer errores, ya que de éstos también se aprende, pues al analizar, reflexionar y cuestionar sobre lo que no salió del todo bien permite avanzar, buscando nuevas estrategias, tomando en cuenta la experiencia vivida.

También el uso del lenguaje y una gran variedad de recursos de comunicación (oral, corporal, escrita, etc.) son una herramienta usada en la Gestalt aplicada al aula, ya que representa un medio para la interacción entre las personas y permite el diálogo y la comprensión, pues como se ha venido mencionando, para esta teoría lo más importante es la persona.

Continúa: Teorías educativas sobre el aspecto socioemocional del ser humano


Fuentes:
1 El término Gestalt proviene del alemán, no tiene una traducción única, aunque se entiende generalmente como ‘forma’; también podría traducirse como ‘figura’, ‘configuración’, ‘estructura’ o ‘creación’.
2 Baumgardner, Patricia. ( 1982) Terapia Gestalt, Teoría y Práctica, Una interpretación. Editorial Pax México, México. pp 19-20
3 Gestalt en la educación; Baumgardner, Patricia. ( 1982) Terapia Gestalt, Teoría y Práctica, Una interpretación. Editorial Pax México, México.
4 Educación y Terapia Gestalt (I) Carmen Vázquez Bandín

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