El aborto: matando el futuro

El aborto: matando el futuro

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Algunas partes del futuro de un ser humano pueden no ser valoradas en el presente mismo de la persona, pero que vendrá a ser estimado con el pasar del tiempo y al cambiar los valores y capacidades del individuo.
Algunas partes del futuro de un ser humano pueden no ser valoradas en el presente mismo de la persona, pero que vendrá a ser estimado con el pasar del tiempo y al cambiar los valores y capacidades del individuo. Foto: Keoni Cabral via VisualHunt / CC BY

Quizás uno de los más lúcidos razonamientos acerca del incendiario tema del aborto, es el ensayo* del profesor de filosofía Don Marquis titulado “¿Por qué es inmoral el aborto?” En su disertación, Marquis argumenta que el aborto es generalmente erróneo por la misma razón que matar un ser humano adulto que es inocente es generalmente erróneo: priva al individuo de un futuro que él o ella hubieran de otra manera tenido.

El hecho de que un feto pueda o no ser considerado una persona es con frecuencia el centro del huracán que es el tema del aborto. Marquis, sin embargo, no encuentra que un acercamiento directo a esta cuestión rompa el desacuerdo insuperable que es característico de muchas discusiones acerca de la moralidad del aborto. En cambio, él razona que el efecto de abortar un feto trae irremediablemente como consecuencia la pérdida de las experiencias futuras del feto, razón por la cual el aborto debe de ser considerado inmoral. Marquis dictamina que ésta pérdida de experiencias futuras es la misma razón por qué matar seres humanos adultos es erróneo, y traslada esa misma lógica al caso de los fetos.

El autor del mencionado ensayo desarrolla su tesis preguntándose ¿por qué es erróneo o malo matar a un ser humano? “Principalmente, lo que hace a un asesinato que sea erróneo no es el efecto que causa en el perpetrador de dicho asesinato, ni el efecto causado en los familiares o amigos de la víctima, sino el efecto causado en la víctima misma” —argumenta Marquis. “La pérdida de la vida de uno es la más grande pérdida que uno pueda sufrir” — prosigue dilucidando el profesor. La pérdida de la vida priva a uno de todas las experiencias, actividades, proyectos, y placeres que hubieran constituido, de otra manera, el futuro de la persona. Por tanto, matar a alguien es erróneo, primordialmente porque el asesinato ocasiona una de las más grandes pérdidas a la víctima”.

Marquis reconoce que describir lo anterior como la pérdida de la vida puede ser engañoso. “El cambio en el estado biológico no hace necesariamente el matar algo erróneo. Pero el efecto de la pérdida de la vida biológica es la privación, para la víctima, de todas esas actividades, proyectos, experiencias, y placeres que hubieran constituido, de otra manera, su futura vida personal. Esas actividades, proyectos, experiencias, y placeres son valiosas por sí mismas, o bien son medios para algo más que es valioso por sí mismo.”

El profesor continúa analizando lo que él considera la inmoralidad del aborto, al decir que algunas partes del futuro de un ser humano pueden no ser valoradas en el presente mismo de la persona, pero que vendrá a ser estimado con el pasar del tiempo y al cambiar los valores y capacidades del individuo. Cuando el ser humano es asesinado, es privado de lo que en el presente considera de valor y hubiera venido a ser parte de su futura vida personal, y también de lo que hubiera venido a valorar en su futuro. Por tanto —asevera Marquis—, cuando la persona muere es privada de todo lo valioso de su futuro, y el infringir ésta pérdida a un individuo es lo que hace del asesinato algo erróneo. Siendo éste el caso, se puede demostrar que lo que hace al asesinato de cualquier ser humano seriamente erróneo es la pérdida total de su futuro.

*Marquis, Don. “Why Abortion is Immoral,” The Journal of Philosophy, vol. 86, no. 4 (April 1989).

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