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Con un muro de caricaturas, mexicanos se burlan de Donald Trump

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(Ciudad de México) — Desde tiempos muy antiguos, los mexicanos y latinos en general han tomado la burla y la sátira para ridiculizar sus problemas y a sus enemigos.

La música, la literatura y, en este caso, la caricatura y el arte visual han sido los medios del pueblo para expresar su enojo y su inconformidad, dolor y hasta vergüenza.

En México, desde hace más de un siglo, los caricaturistas han acribillado con la pluma, el tintero y los colores a las figuras públicas del país y extranjeras, creando a partir de ello una opinión colectiva.

En esta ocasión le tocó a unos de los personajes más polémicos del mundo en los últimos 70 años: Donald Trump —el candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano—, quien en diversas ocasiones realizó serias críticas a los inmigrantes mexicanos, tachándoles de drogadictos y violadores, y que aseguró que seríamos los mexicanos quienes pagaríamos por un muro fronterizo entre las dos naciones.

El candidato a la presidencia de EE.UU. por el Partido Republicano Donald Trump es sujeto a la sátira en la exposición de caricaturas en la Ciudad de México. Foto: Gage Skidmore
El candidato a la presidencia de EE.UU. por el Partido Republicano Donald Trump es sujeto a la sátira en la exposición de caricaturas en la Ciudad de México. Foto: Gage Skidmore

Ante esto, el caricaturista mexicano Arturo Kemchs compiló 500 cartones de casi 150 caricaturistas, tanto mexicanos como de otros países, en el libro Trump, un muro de caricaturas.

Desde el inicio del mes de octubre de este año, el mismo Kemchs y el Museo de la Caricatura de la Ciudad de México han montado una exposición con 60 de las caricaturas de este libro en tamaño cartel.

La duración de la exposición estaba prevista hasta el 8 de noviembre (día de las elecciones presidenciales en EE.UU), pero dado su gran éxito entre nacionales y extranjeros, se ha dejado hasta finales de diciembre.

Satíricas y llenas de humor y crítica, las caricaturas son el eco gráfico de la voz de millones que en palabras del mismo Kemchs gritan fuerte: “¡No queremos a Trump!”

El Museo de la Caricatura se ubica en la Calle Donceles #99, Colonia Cuauhtémoc, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

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Erosión descubre vestigios de antiguos agricultores de Sonora

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Proceso de excavación en el sitio arqueológico La Playa. Foto: Elisa Villalpando | INAH
Proceso de excavación en el sitio arqueológico La Playa. Foto: Elisa Villalpando | INAH

Arqueólogos de México y Estados Unidos están atribuyendo a la erosión en el desierto de Sonora el descubrimiento de vestigios que revelan la vida de los antiguos agricultores en el sitio conocido como La Playa, ubicado en un valle aluvial del municipio de Trincheras, en la parte norte del estado.

El trabajo conjunto y continuo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad de Arizona descubrió, en 2010, una antigua vivienda que data al tiempo de los asentamientos del periodo de Agricultura Temprana (800 a.C. a 200 d.C.)

Los investigadores se valieron del uso de un georradar para explorar, por primera vez, dicha estructura arquitectónica que aunque está intacta, su estado es frágil.

Este tipo de radar de penetración terrestre se utiliza para la exploración y detección de objetos y estructuras en subsuelos.

Las obras en esta zona arqueológica se realizan desde 1991, pero los investigadores se han enfrentado a los efectos que causa la erosión del viento y agua. Sin embargo, este mismo desgaste geológico está contribuyendo a que avancen en sus investigaciones.

“Uno de los grandes retos para la arqueología en La Playa ha sido excavar contextos intactos”, dijo la arqueóloga Elisa Villalpando, codirectora de este proyecto de investigación. “Resulta difícil encontrar entornos que no estén erosionados, alterados y con las temporalidades mezcladas”.

Materiales de edificación de las viviendas
Los restos encontrados habían permanecido enterrados durante cientos de años. Las excavaciones del sedimento corrieron la cortina de los restos quemados de una casa de bajareque en foso, cuya construcción consistió de varas entretejidas y pegadas con una mezcla de tierra húmeda y carrizo.

La forma de la vivienda es circular, y esta se edificó a 40 centímetros bajo la superficie del suelo. El piso de la casa prehispánica estaba cubierto de material carbonizado, de lo cual se deduce un incendio ritual intencional. El fuego causó que el material empleado en la construcción de la vivienda se preservara al carbonizarse.

La superficie de la vivienda presenta 24 orificios (3 centímetros de diámetro por 3 o 4 de profundidad), dentro de los cuales se encontraron pedazos de carbones.

Esto agujeros, según los investigadores, se usaban como base para clavar postes que a su vez formaban la estructura de los muros. Al parecer se hicieron de ocotillo, un arbusto que se da en la región.

Entre el relleno de muros y sobre el suelo, se descubrieron puntas de proyectil, cuatro en total del tipo denominado Ciénega, de forma triangular y pedúnculo (equivalente a un tallo). Por lo regular estás han sido recuperadas en sitios de los primeros agricultores, de donde se desprende la época en que la morada fue habitada.

Migración forzada trajo la agricultura
Villalpando refirió que John Carpenter Slavens, otro investigador del INAH, supone que una migración ocurrió durante el periodo de sequía muy fuerte conocido como Altitermal (5500 a 2500 a.C.), la que habría obligado a grupos humanos a abandonar La Playa en busca de zonas con condiciones ambientales favorables, y en las que encontraron a otros pobladores que conocían el cultivo de maíz.

Tras la sequía, los expertos conjeturan que los pobladores regresaron al desierto, en donde emprendieron la agricultura basada en la irrigación, mediante canales que desviaban el agua de un arroyo —en la actualidad seco— hacia sus campos de cultivo.

Villalpando considera a La Playa como uno de los sitios arqueológicos más espectaculares del norte de México y del suroeste de Estados Unidos. Según la investigadora, el lugar tiene una historia de diez mil años de ocupación humana. En sus 12 kilómetros cuadrados no sólo se han descubierto materiales de los primeros agricultores, sino también rastros de bandas de cazadores del periodo Arcaico.

La arqueóloga puntualizó que estos vestigios culturales están entre los sedimentos del abanico aluvial que se forma al pie de monte de la Sierra Boquillas, lo que cauda que la erosión los saque a la superficie.


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Tlaltecuhtli, el monolito mexica a todo color

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En 2006, este impresionante monolito de la cultura mexica fue hallado en la Ciudad de México. Foto: Proyecto Templo Mayor-INAH
En 2006, este impresionante monolito de la cultura mexica fue hallado en la Ciudad de México. Foto: Proyecto Templo Mayor-INAH

La arqueología mexicana está celebrando diez años del descubrimiento de un impresionante monolito hallado en el corazón de la Ciudad de México.

Barriozona Magazine reportó acerca del hallazgo en octubre de 2006, en un artículo titulado “Surge una maravilla arqueológica en área del Templo Mayor”.

El sensacional descubrimiento se comparó al de la piedra Coyolxauhqui, que en 1978 vino a descorrer el velo de misterio que cubría el subsuelo de las calles de la antigua Ciudad de México, sacando finalmente a la luz las ruinas del Templo Mayor de la cultura mexica.

El sorprendente hallazgo de esta joya de la arqueología mexicana se convirtió en todo un acontecimiento debido a sus dimensiones, aunque no fue sino hasta tiempo después que los arqueólogos mexicanos determinaron la identidad del monolito.

La pieza resultó ser una representación en piedra de la diosa Tlaltecuhtli, la cual es descrita por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como “una deidad que ‘a todo color’ y en su iconografía, hace referencia al ciclo vida-muerte, a la tierra como devoradora de cadáveres”.

El monolito de Tlaltecuhtli. Foto: Proyecto Templo Mayor-INAH
El monolito de Tlaltecuhtli. Foto: Proyecto Templo Mayor-INAH

La pieza permaneció enterrada por más de cinco siglos, hasta que un grupo de expertos del Programa de Arqueología Urbana del INAH la sacó a la luz el 2 de octubre de 2006.

La escultura mexica de colosales dimensiones (94.17 x 3.62 metros, aproximadamente 40 centímetros de espesor y cerca de 12 toneladas de peso), surgió de entre las ruinas del Centro Histórico de la Ciudad de México, justo enfrente de los vestigios del Templo Mayor.

Tras el hallazgo de esta deidad tenochca, se descubrieron también 45 ofrendas que incluyen 70 mil artefactos, en su mayoría conchas y caracoles marinos, así como restos de animales como lobos, pumas y linces.

El mito detrás de Tlaltecuhtli
La siguiente información, preparada por el INAH, arroja luz sobre el mito que rodea a esta enigmática piedra, la cual se ha integrado desde hace una década al vasto tesoro arqueológico de lo que fuera la civilización mexica en la gran Tenochtitlan, antes de la llegada de los españoles:

“Tlaltecuhtli era un monstruo con articulaciones llenas de ojos y bocas con las cuales mordía como bestia salvaje. Para aplacarla y crear la vida, dos de los hijos de la pareja creadora: los dioses Quetzalcóatl (Serpiente emplumada) y Tezcatlipoca (Espejo humeante), se transformaron a sí mismos en dos grandes serpientes, explica la doctora Diana Magaloni Kerpel, ex directora del Museo Nacional de Antropología del INAH.

“En su ensayo El origen mítico de las ciudades: la iconografía de la creación, Magaloni narra que ambos desgarraron al gran lagarto Tlaltecuhtli por la mitad. “Una parte sirvió para formar el firmamento, la otra para hacer la tierra. Posteriormente los dioses hicieron con las partes de su cuerpo todas las cosas de vida: su pelo se convirtió en árboles, flores y hierbas; su piel, en los prados; sus incontables ojos, en pozos de agua; sus bocas, en grandes ríos y profundas cuevas; y sus narices en montañas”.

Infografía de la diosa Tlaltecuhtli. INAH
Infografía de la diosa Tlaltecuhtli. INAH

“El mito —continúa la historiadora del arte— describe que a la diosa de la tierra se le oía llorar en las noches porque sufría enormemente, rogando ser alimentada con corazones y sangre humanos, la única medicina que aliviaba su dolor. Fue así como el desmembramiento de Tlaltecuhtli produjo “no sólo un orden en el universo, separando la tierra del cielo, sino que el precio de tal ruptura fue que Tlaltecuhtli, como la primera víctima de la creación, exigió que otras víctimas la alimentaran.

“Tlaltecuhtli a través de su muerte y resurrección, se convierte así en el símbolo de la renovación constante mediante el sacrificio”. Es por ello que este mito enarbola varios conceptos fundamentales de las ciudades mesoamericanas, refiere en su texto, de manera que “la diosa de la tierra que sostiene la creación a través de su propio sacrificio, explica el devenir del cosmos y del tiempo ya que es el principio que promueve las múltiples creaciones del mundo”.


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Migrante mexicano discapacitado, ejemplo de esfuerzo en los campos de Florida

Valiéndose de una muleta, Cirilo Serrano trabaja levantando cosechas en los campos agrícolas de Florida, Estados Unidos. La falta de su pierna izquierda no le ha impedido trabajar para mantener a su familia. Foto: Guillermo González | Barriozona Magazine © 2016
Valiéndose de una muleta, Cirilo Serrano trabaja levantando cosechas en los campos agrícolas de Florida, Estados Unidos. La falta de su pierna izquierda no le ha impedido trabajar para mantener a su familia. Foto: Guillermo González | Barriozona Magazine © 2016

(Bradenton, Florida) — En un campo agrícola de Florida, Estados Unidos, Cirilo Serrano se pregunta si algún día hará realidad el sueño de tener un criadero de cerdos en la tierra donde nació.

“¡Dios dirá cuando regresaré a México!”, exclama el trabajador agrícola.

El jornalero, a quien le fue amputada una pierna a causa de un accidente en la Ciudad de México hace más de 20 años, no piensa regresar pronto a su patria, ya que sus hijos ya echaron raíces en este país, e incluso ya tiene nietos nacidos en Estados Unidos que estudian en la high school.

Serrano recuerda con tristeza la tragedia que lo dejó discapacitado. Al descender de su auto para escuchar los festejos un 15 de septiembre oyó el rechinar de las llantas de otro vehículo. Al voltear vio que venía de ladito hacia el otro auto y, aventándose para protegerse, por desgracia su pierna izquierda recibió todo el impacto.

Al despertar estaba en un cuarto de operación del Hospital General La Raza, en donde los médicos hacían lo posible por salvarle su pierna, pero 20 días después decidieron amputársela.

Ya en condición de discapacitado, a Serrano le fue difícil, pero no imposible, cruzar la frontera de Reynosa, Tamaulipas hacía Estados Unidos, valiéndose de una muleta la cual, recuerda, era muy pesada.

Acompañado de su esposa Cristina, cuatro hijos y una sobrina, caminaron toda la noche entre el monte y con nada de visibilidad, acompañados de otra familia de siete integrantes.

Con engaños fueron abandonados por el ‘coyote’ que los cruzó, quien antes de irse les dijo, “Ahora vengo, voy a guachar para el levantón”.

El traficante de indocumentados nunca regresó. Así, Serrano y el resto de los migrantes quedaron abandonados día y noche. Sólo escuchaban el ruido de los autos, ya que, recuerda, “estábamos a escasos metros del freeway”.

Con sed y hambre, al segundo día y calculando que eran las ocho de la mañana, una señora integrante de la otra familia —de quien Serrano ya no recuerda su nombre— decidió salir a la autopista a pedir ayuda, “pasara lo que pasara”. En esas circunstancias, ya no les importaba que fueran detenidos por las autoridades de migración.

“¡Dios es muy grande!”, afirmaría más adelante aquella señora, quien les platicó cuando regresó por ellos que al pararse en la autopista para pedir ayuda, un auto se detuvo. El conductor le preguntó, “¿Qué hace usted aquí, señora?” Ella respondió: “Ayúdeme, necesito encontrar un ‘coyote’”. “Fui clara con él”, diría después la mujer. “Fuimos abandonados por el ‘coyote’, y estamos 14 personas en el monte desde ayer”, le dijo al hombre que se detuvo a ayudarla.

El chofer se apiadó de ella diciéndole, “Favor con favor…”, llevándola a Houston, Texas, a unas dos horas del lugar donde se encontraban abandonados. Aquel hombre conocía a unas personas que se dedicaban a pasar indocumentados a Estados Unidos que, dijo,  la podían ayudar.

Para este campesino mexicano su discapacidad no ha sido una excusa ni un obstáculo para laborar en los campos de siembra de Florida. Foto: Guillermo González | Barriozona Magazine © 2016
Para este campesino mexicano su discapacidad no ha sido una excusa ni un obstáculo para laborar en los campos de siembra de Florida. Foto: Guillermo González | Barriozona Magazine © 2016

“Nunca olvidaré esa voz”

Según el relato de Serrano, aquel hombre a su vez le contó a la mujer que antes de detenerse a recogerla habían detenido a su esposa en una garita de inmigración por no tener papeles, y que solamente habían podido pasar él y su niño.

El favor al que el hombre se refería consistía en que la mujer cuidara a su bebé y le diera su mamila mientras se dirigían a Houston, ya que el pequeño le “estaba dando mucha lata”, y no lo dejaba conducir.

El conductor la dejó en una panadería, diciéndole que entrara y pidiera ayuda a la cajera. Agradeciendo la ayuda de aquel hombre, la mujer entró al lugar con mucho miedo. Antes de poder preguntar algo, la cajera le dijo: “¿Señora, qué tiene, la puedo ayudar en algo?”

Con un nudo en la garganta, la mujer le platicó todo lo que estaban atravesando ella y el resto de los migrantes. Llorando le pidió ayuda. La cajera le pidió que esperara al corte para llevarla con un ‘coyote’. Le ofreció un pan, el cual se comió con desesperación.

Terminando su turno, la empleada de aquella panadería la llevó con unos ‘coyotes’. Al explicar que eran en total 14 personas que estaban abandonadas en el monte, los traficantes de personas le informaron que el costo por ayudarles sería de dos mil dólares.

Al no tener dinero —continúa relatando Serrano— les pidió con mucha pena hacer una llamada a unos familiares en Florida. El dinero se lo enviaron por la noche. Estos cruza-ríos le dijeron a la mujer que saldrían en la madrugada por ellos, y que si recordaba en lugar exacto en donde había dejado a los demás. Ella respondió, “¡Claro que sí!”

Don Cirilo recuerda que ellos y los familiares de la señora estaban muy nerviosos mientras esperaban. Habían pasado todo ese día y la noche sin saber de la mujer. Siendo las cinco o seis de la mañana, escucharon a alguien decir en voz baja, “Chuy, Chuy…”, que era el nombre del esposo de la señora.

“Nunca olvidaré esa voz”, dice Serrano.

Chuy contestó, “¿Qué pasó?” Su esposa les dijo: “¡Corran al freeway!, adelante hay una gasolinera. Ahí está una camioneta Suburban azul, con el cofre abierto”. Y todos corrieron.

Serrano recuerda que estaba­ un alambrado, y él con su muleta corrió y lo brincó. Ya de la desesperación de salir, cruzaron la avenida a la “viva México”, esquivando los autos, y no sabe —comenta— ni cómo entraron las 14 personas en aquella camioneta. “¡Ahora sí, vámonos!”

Serrano, el campesino mexicano quien perdió su pierna izquierda hace veinte años en un accidente, hoy es un trabajador agrícola en Florida. Foto: Guillermo González | Barriozona Magazine © 2016
Serrano, el campesino mexicano quien perdió su pierna izquierda hace veinte años en un accidente, hoy es un trabajador agrícola en Florida. Foto: Guillermo González | Barriozona Magazine © 2016

A la pisca de la naranja

Llegando de regreso a Houston, el ‘coyote’ les dijo, “¡Ya la hicieron gacha!”, dándoles a entender que habían logrado su cometido, y que ahí terminaba su trabajo.

Entre ellos se preguntaron, “¿Ahora qué vamos hacer?”

Uno de los ‘coyotes’ los escuchó y les dijo, “¿Ven la carpa blanca de allá? Ahí predican la Biblia, pidan ayuda”.

Todos cansados, sudados y hambrientos llegaron pidiendo ayuda. Al verlos, los predicadores de inmediato les dieron comida y por la noche un cuarto para cada familia… ¡sin camas!

“Eso sí, [nos dieron] varias cobijas, pero me sentía en la gloria”, cuenta Serrano. “Imagínense, tres días durmiendo en el monte”.

Al despertar, llegaron unos parientes a recoger a Chuy, su esposa y demás familiares que ayudaron a Serrano y a su familia a llegar a Houston. Uno de ellos le propuso al hombre discapacitado trabajar en un rancho en Myakka City, Florida, a unas 200 millas al noroeste de Miami. Claro, tendrían que pagar la mitad de la cantidad que el familiar de Chuy les había prestado para pagar al ‘coyote’.

El ahora jornalero recuerda que llegaron a Myakka City un 30 de abril a media noche. Al día siguiente, sin descansar, comenzó a trabajar a las cinco de la mañana, y con la ayuda de su esposa Cristina comenzó a piscar naranja, sin saber nada de las labores del campo.

Hoy en día, el rostro y las manos de Serrano lucen quemadas por los fuertes rayos del sol, bajo el cual con esfuerzo se gana la vida. Sus uñas son muy gruesas por el constante contacto con la tierra.

Ya tiene 20 años laborando en el campo, y al usar una muleta por la falta de su pierna, ya es un experto en la pisca de naranja, jitomate, fresa y pepino. Ya no necesita ayuda para hacerlo -dice-, solamente lo acompaña una de sus nietas a quien le gusta el campo.

¿Se regresaría a México? “¡Por ahora, no!”, dice Serrano. “Con ese pinche desmadre que hay en Guerrero, Michoacán, Estado de México… ya mis hijos crecieron, tengo nietos americanos que van a la high school, la escuela. La vida es mejor aquí”.

Fabricación de esferas navideñas en Chignahuapan, Puebla

Un artesano lleva a cabo el proceso de globeado, que es el primer paso en la fabricación de esferas navideñas en el poblado de Chignahuapan, en el estado de Puebla, México. Foto: Guillermo González © 2016
Un artesano lleva a cabo el proceso de globeado, que es el primer paso en la fabricación de esferas navideñas en el poblado de Chignahuapan, en el estado de Puebla, México. Foto: Guillermo González © 2016

La fabricación de esferas de vidrio que sirven como adorno navideño es una tradición en el poblado de Chignahuapan, Puebla, México.

En la actualidad existen cientos de talleres familiares en Chignahuapan que se dedican a la fabricación de estas esferas, usadas en árboles de Navidad y en otros ornamentos para la temporada de fin de año.

Chignahuapan está ubicada en la parte norte de Puebla, a unos 200 kilómetros al noreste de la Ciudad de México.

La producción de esferas de Navidad se considera la más importante de Chignahuapan.

Las esferas se fabrican mediante el proceso de vidrio soplado.

Se estima que más de 70 millones de esferas se producen anualmente en Chignahuapan, y su venta se lleva a cabo en gran parte de México y Europa. (Texto por Eduardo Barraza)

Arqueóloga: Esculturas mayas de cautivos señal de crisis, no de poderío

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Estas esculturas mayas de cautivos fueron talladas durante periodos de crisis de las grandes urbes mayas. Foto: Mauricio Marat | INAH.
Estas esculturas mayas de cautivos fueron talladas durante periodos de crisis de las grandes urbes mayas. Foto: Mauricio Marat | INAH.

(México) –– Las antiguas esculturas mayas de cautivos ubicadas en las ciudades de Palenque, Toniná y Yaxchilán fueron hechas durante periodos de crisis de estas grandes urbes mayas, contrario a la idea de ser símbolos de poderío.

Un nuevo estudio arqueológico afirma que la razón que dichas esculturas fueron colocadas en espacios restringidos fue legitimar al gobernante frente a la élite local con la que se disputaba el derecho a gobernar.

Las esculturas mayas objeto de este estudio muestran a individuos arrodillados o sentados con las manos atadas a la espalda y el cabello sujeto, así como ropas y atavíos escasos.

El trabajo de la arqueóloga mexicana Gabriela González del Ángel señala que este tipo de tallas se comisionaron tras la recuperación del poder sobre alguna de dichas urbes mayas.

Las impresionantes esculturas talladas en piedra muestran la deshonra del prisionero, y —según la arqueóloga— se hicieron tras sufrir una derrota, después el dominio de otra ciudad o al instaurarse un nuevo linaje gobernante.

De acuerdo a González del Ángel, este parece ser el caso en por lo menos Palenque, Toniná y Yaxchilán, tres importantes centros urbanos mayas que mantuvieron un destacado dominio regional en su época.

Dos esculturas prehispánicas en piedra caliza, que representan a cautivos de guerra, y un par de tableros que fungieron como marcadores de juego de pelota, de aproximadamente mil 300 años de antigüedad, fueron hallados por especialistas mexicanos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) en la zona arqueológica de Toniná, en el municipio de Ocosingo, Chiapas
Infografía: Hallan en Chiapas Guerreros de Copán. INAH

En la actualidad, las ruinas mayas representan significativas zonas arqueológicas en el estado de Chiapas, en el sureste mexicano.

“Tal parece que las esculturas se comisionaron después de que se recuperara el poder sobre la ciudad en cuestión”, indicó la arqueóloga. “Distinto a lo que inicialmente pensábamos, las esculturas de cautivos se vinculan con la falta de legitimidad de los gobiernos en turno y no con el ‘exceso de poder’”.

Además de un análisis iconográfico en base al estudio de las posiciones de los individuos sometidos representados en las esculturas, la investigadora realizó un comparativo entre la ubicación de las esculturas en espacios públicos o restringidos, y de los momentos en que fueron elaboradas.

La arqueóloga apunta que los espacios limitados en los que estas esculturas de cautivos se colocaron hace suponer que la intención fue legitimar al gobernante ante a la élite local.

González del Ángel –egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), puntualizó que la muerte y el sacrificio público que se reflejan hasta nuestros días a través de estas esculturas, desempeñaron un papel como negociadores de las relaciones asimétricas, de la legalidad y la legitimidad del ejercicio del poder entre distintos grupos durante el periodo Clásico (200-900 d.C.).

Con información del INAH

Lucha magisterial en Oaxaca inspira carteles populares

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Detalle de uno de los carteles populares creado por miembros de la Asamblea de Artistas Revolucionarios de Oaxaca (ASARO) en favor de la lucha magisterial.
Detalle de uno de los carteles populares creado por miembros de la Asamblea de Artistas Revolucionarios de Oaxaca (ASARO) en favor de la lucha magisterial.

La lucha magisterial en el estado de Oaxaca, México en contra de la reforma educativa del gobierno federal, ha dado lugar a la creación de numerosos carteles populares en apoyo de dicho movimiento.

Agrupaciones como la Asamblea de Artistas Revolucionarios de Oaxaca (ASARO), o individuos como “El Gran OM”, “El Dante”, “Chema Skandal” o Carlos Barberena se han dado a la tarea de crear estos carteles de apoyo, los cuales se apegan a la fuerte tradición de este poderoso medio visual popular como lo es el cartel.

Este tipo de carteles populares se pegan o reproducen en muros y bardas, en una de las expresiones más poderosas y populares a favor de luchas sociales en México y en muchas partes del mundo.

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David Alfaro Siqueiros: revolucionario del arte

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Retrato de David Alfaro Siqueiros tomado por el legendario fotógrafo mexicano Héctor García en la cárcel de Lecumberri en 1960. El muralista mexicano fue acusado de disolución social, y esta vez fue una de las seis veces que fue encarcelado. Ilustración: Barriozona Magazine © 2016
Retrato de David Alfaro Siqueiros tomado por el legendario fotógrafo mexicano Héctor García en la cárcel de Lecumberri en 1960. El muralista mexicano fue acusado de disolución social, y esta vez fue una de las seis veces que fue encarcelado. Ilustración: Barriozona Magazine © 2016

David Alfaro Siqueiros fue otro artista esencial del trío de muralistas formado por él, Diego Rivera y José Clemente Orozco, y cuyo arte tuvo una gran influencia en el mundo.

Quizás Siqueiros haya sido el más innovador de los tres, debido a su estilo experimental con la integración del arte tradicional de México y el arte moderno. Su trabajo artístico fue un paralelo con los cambios sociales que trajo la Revolución Mexicana.

En sus viajes a Europa tomó contactos con los movimientos de vanguardia y en Barcelona. En 1921, publicó el manifiesto “Tres llamamientos de orientación actual a los pintores y escultores de la nueva generación americana,” para la creación de un arte heroico y público a partir de los movimientos europeos modernos, fincándose en la tradición precolombina y vernácula.

El muralista fue esencialmente un revolucionario que su usó su activismo político y su arte para expresar ideas de cambio. Llevó su trinchera más allá de los muros y de los pinceles. El gran artista mexicano murió en 1974 en la Ciudad de México.

Hoy, la fuerza de su arte sigue viviendo.

Emiliano Zapata y su lucha por la tierra

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La foto muestra de izquierda a derecha (parados) a: Tirso Espinosa, Gildardo Magaña, M. Mejía, Abram Martínez, Jesús Jauregui y Rodolfo Magaña; (sentados) Eufemio Zapata (hermano de Emiliano), Emiliano Zapata y Próculo Capistrán. La fotografía fue tomada en el Hotel Coliseo de la Ciudad de México el 24 de junio de 1911. Foto: Bain Collection
La foto muestra de izquierda a derecha (parados) a: Tirso Espinosa, Gildardo Magaña, M. Mejía, Abram Martínez, Jesús Jauregui y Rodolfo Magaña; (sentados) Eufemio Zapata (hermano de Emiliano), Emiliano Zapata y Próculo Capistrán. La fotografía fue tomada en el Hotel Coliseo de la Ciudad de México el 24 de junio de 1911. Foto: Bain Collection

Emiliano Zapata Salazar nació el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, un pueblo de Morelos, estado al sur de la Ciudad de México. Aunque aprendió a leer y escribir, tenía poca educación formal.

Durante sus primeros años, las haciendas que producían para el mercado interno y externo empezaron a tomar posesión de las tierras que habían pertenecido al pueblo durante siglos.

Antes de 1906, Zapata ya había comenzado su lucha para devolver la tierra a quienes la cultivaban, y en 1909 la población local lo eligió calpuleque, o jefe, de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco.

Después de que Francisco I. Madero comenzó su revuelta en contra del régimen del presidente Porfirio Díaz, Zapata reclutó a un grupo de hombres, que en 19 de mayo de 1911 tomó la ciudad de Cuautla.

Zapata pronto descubrió que Madero, quien era un rico hacendado, estaba mucho más interesado en el restablecimiento de los procesos democráticos en el país que en una reforma agraria. Teniendo en cuenta esto, Zapata se negó a desarmar a sus hombres y huyó a las montañas, después de rebelarse contra Madero.

En noviembre de 1911, Zapata y Otilio Montaño, un maestro, redactaron el Plan de Ayala. Fue el documento más radical de la revolución, en el cual se demandaba la devolución de las tierras robadas por las haciendas, así como la confiscación y la reasignación de otras haciendas a las aldeas sin títulos de propiedad.

Emiliano Zapata

Después de que Victoriano Huerta había asesinado a Madero, Zapata continuó su lucha contando con el apoyo de una variedad más amplia de hombres que se enlistaron en la lucha. Para el verano de 1914, sus fuerzas ocuparon Morelos, amplias zonas de otros estados vecinos, y contemplaron invadir la Ciudad de México.

En noviembre de 1914, Zapata optó por aliarse con Pancho Villa, un revolucionario más apegado a la lucha del pueblo que el hacendado y senador del antiguo régimen, Venustiano Carranza.

El 4 de diciembre, Zapata y Villa se reunieron en la Ciudad de México, y doce días más tarde, Zapata tomó la ciudad de Puebla.

Sin embargo, en vez de continuar la lucha armada, Zapata regresó a Morelos para comenzar su reforma agraria. Mientras que 1915 fue un período utópico en Morelos, este resultó un desastre para la alianza Villa-Zapata.

Villa perdió una importante batalla al enfrentarse a Álvaro Obregón (general del gobierno de Carranza), y Zapata fue expulsado de la Ciudad de México. El año siguiente resultó aún peor, ya que las tropas de Carranza incluso invadieron Morelos.

El movimiento zapatista entró en un declive irreversible, y varios líderes principales desertaron para unirse al enemigo.

El 10 de abril de 1919 Zapata fue asesinado a traición tras aceptar reunirse en Chinameca, Morelos, con Jesús Guajardo, un supuesto desertor carrancista.

Artículo relacionado: Emiliano Zapata y su reforma agraria, un ejemplo perdurable

Francisco I. Madero y su idea democrática para México

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Francisco I. Madero buscaba que el voto tuviera un verdadero significado (“sufragio efectivo”), se oponía a la reelección de Porfirio Díaz, y quería que el pueblo mexicano fuera capaz de expresarse libremente. Ilustración: Barriozona Magazine © 2016
Francisco I. Madero buscaba que el voto tuviera un verdadero significado (“sufragio efectivo”), se oponía a la reelección de Porfirio Díaz, y quería que el pueblo mexicano fuera capaz de expresarse libremente. Ilustración: Barriozona Magazine © 2016

Francisco Indalecio Madero nació el 30 de octubre de 1873 en la Hacienda de El Rosario, en Parras de la Fuente en el estado de Coahuila, México. Su abuelo Evaristo Madero y su padre Francisco Madero Hernández habían amasado una gran fortuna familiar que prácticamente no tenía paralelo en México mediante sus sagaces inversiones en el algodón, la ganadería y la producción industrial.

La familia de Francisco I. Madero esperaba que él continuara con esa tradición, para lo cual tomó cursos de negocios en la Universidad de Mount St. Mary cerca de Baltimore, Maryland, en la Escuela Superior de Negocios en París (1887-1892), y también estudió agricultura en la Universidad de California, Berkeley.

Cuando Madero regresó a México fundó una escuela comercial, administró uno de los negocios de su familia y se entregó a su propio estilo de vida personal: la medicina homeopática, el espiritismo y el vegetarianismo.

En cuanto a la situación en el México de su era, Madero estaba convencido de que los problemas del campesinado mexicano provenían de la falta de democracia en su país.

Cuando en 1908 el presidente Porfirio Díaz indicó que estaría dispuesto a celebrar una elección presidencial libre y justa en 1910, Madero publicó ese mismo año su libro titulado La sucesión presidencial en 1910, y más tarde fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista, en mayo de 1909.

Madero había leído la entrevista de James Creelman con el presidente Díaz en marzo de 1908, y de ahí surgió su plan de postularse a la presidencia de México y de reformar al país.

En La sucesión presidencial, las preocupaciones de Madero eran principalmente políticas. Quería que el voto tuviera un verdadero significado, y que el pueblo fuera capaz de expresarse libremente.

Sin embargo, Madero careció de la sensibilidad para entender la voluntad popular para tener acceso a la tierra y alimentar a sus familias, y tampoco fue muy consciente de la invasión a tierras privadas por parte de las industrias extractivas y la agroindustria. A pesar de esto, en estos primeros días de su vida política, su valor para levantarse contra Díaz generó apoyo en todo el país.

Díaz ordenó el arresto de Madero a principios de junio de 1910 para mantenerlo al margen de las elecciones del 26 de junio, pero Madero escapó a principios de octubre y huyó a San Antonio, Texas. Desde esa ciudad texana escribió su llamado a los mexicanos a levantarse contra el régimen el 20 de noviembre, de 1910, conocido como el Plan de San Luis.

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